Temas Especiales

04 de Jul de 2020

William Hughes

Columnistas

Moratoria bancaria y cobro de intereses

Cuando se planteó la moratoria de los compromisos financieros, inmediatamente surgieron voces opuestas. El denominador común: representan intereses de dueños de bancos o se vinculan al núcleo del poder económico.

Cuando se planteó la moratoria de los compromisos financieros, inmediatamente surgieron voces opuestas. El denominador común: representan intereses de dueños de bancos o se vinculan al núcleo del poder económico. Aimeé Sentmat, funcionaria de Banistmo, presidente de la Asociación Bancaria de Panamá, dijo: “Tenemos que cobrar los intereses”. Roberto Brenes, funcionario de Canal Bank, señaló que solicitar no cobrar los intereses contiene una idea “diabólica”, que supone que los bancos son “enemigos de sus clientes”. Lo rechazó, y afirmó que “los bancos son amigos de sus clientes”, porque quieren que estén bien para que les paguen. Brenes reconoció que los bancos “son amigos” por conveniencia. No dijo que en esa “amistad” hay alguien que tiene el sartén por el mango, y son los bancos. El poder que mostraron con el presidente Cortizo, al imponer que se continuara cobrando los intereses, así lo confirma. En igual sentido se pronunciaron Felipe y Guillermo Chapman, Mercedes Eleta, esposa de Brenes, y Carlos Berguido, funcionario de la Asociación Bancaria. Los medios televisivos se desplegaron entrevistándolos para pedir opinión sobre el tema, sabiendo cuáles serían sus respuestas. Un periodismo carente de objetividad. Revivieron al expresidente Pérez Balladares, quien coincidió con los funcionarios banqueros, siendo consecuente con su historia. Fue su administración la que aceptó convertir en deuda 1570 millones de intereses, en una negociación con la banca internacional, donde participaron Guillermo Chapman y Ricaurte Vásquez, ahora administrador del Canal de Panamá. La deuda aumentó a todos los panameños en ese monto, sin que ingresara dinero alguno. No tuvo una posición patriótica negando tal reconocimiento, considerando la crisis de 1987-1989, las sanciones de los Estados Unidos y la devastación que provocó la invasión militar. Doblaron rodillas ante el capital financiero transnacional. Para él, ahora ocurre lo mismo. Recordemos que Balladares nombró a Brenes comisionado de la Bolsa de Valores justo antes de dejar su mandato.

Los bancos están en condiciones de no de cobrar los intereses. Veamos información del sector bancario.

La Superintendencia de Bancos dijo en febrero de 2020:

“Durante el segundo mes del año el desempeño del Centro Bancario sigue mostrando un sistema con fundamentos financieros estables. En febrero de 2020 la liquidez legal del CBI se situó en un 55.4 % para el Sistema Bancario Nacional. Con esto el rubro se mantiene de forma sostenida en torno al doble del mínimo que requiere el marco legal bancario”.

En dos meses “Las utilidades del Centro Bancario Internacional reflejan un nivel de USD 377 millones (…). Ello representa un incremento de 9.5 %”.

“La evolución (…) de la rentabilidad (…) de los accionistas por cada dólar invertido, registró 14.4 % para el CBI, y para el SBN el indicador registra un 11.63 %”.

Todo marchaba muy bien para los bancos. Veamos otros datos.

Las ganancias no distribuidas a los accionistas sumaban 5146 millones de dólares. Ninguna empresa distribuye todas las ganancias porque puede requerirlas para circunstancias inesperadas (como el coronavirus) y para ampliar operaciones. Las ganancias de 2019 del Centro Bancario Internacional sumaron 1340 millones y las acumuladas durante 2010-2019 sumaron 15 415 millones. Brenes aceptó públicamente que los propietarios de los bancos tienen acaso 10 % del dinero que mueven, porque funcionan con el dinero de depositantes. Ganan grandes sumas de dinero, pero en una situación financiera crítica para los ahorristas, quienes ven sus fuentes de ingresos truncadas, dicen: “no podemos dejar de cobrar intereses”, porque “no podríamos pagar los intereses a los ahorristas”. Analicemos esta afirmación.

La mayoría del ahorro de una economía proviene de los accionistas y no de trabajadores. Algo ahorran, pero el mayor ahorro es de los accionistas. Cuando se afirma que hay que pagarle intereses a los “ahorristas”, por supuesto que incluye a los trabajadores que algo ahorran, hasta con libreta navideña, pero realmente se está salvaguardando a los “ahorristas” accionistas. Esto no lo dice Brenes ni quienes han utilizado semejante argumento.

Pero hay más. El banco gana por el diferencial entre la tasa de interés que cobra y la tasa de interés que paga por los depósitos. Sabemos que nos pagan un porcentaje pírrico por nuestros ahorros y cuando pedimos un préstamo nos cobran mayores porcentajes y los gastos de las transacciones y hasta Seguro. Todo lo pagamos. Ellos protegen sus ganancias. En 2019 el CBI cobró intereses por 6030 millones y pago intereses por 3014 millones de dólares. Los intereses cobrados fueron el doble de los intereses pagados. Quiere decir que pueden no cobrar la mitad de los intereses y aun así pagar los intereses de los depósitos. Pero sería el peor de los casos, que no es la situación actual, porque una parte de los clientes sigue pagando. Es un sector cuya suspensión del cobro de los intereses por 4-5 meses no hará que el banco quiebre o que el “Sistema Financiero” colapse, como sugieren. Tienen 5146 millones de ganancias no distribuidas, buena rentabilidad, acumulación de ganancias de los accionistas en los últimos 10 años de 15 000 millones, muy buena liquidez, reservas para riesgos y cobran el doble de intereses que pagan. No es que no pueden dejar de cobrar los intereses, es que la avaricia no se los permite. Como diría el escorpión: es su naturaleza. Para colmo, el FMI otorga un préstamo al Gobierno por 515 millones, condicionado a que se lo entregue a los bancos. Tienen suficiente respaldo para soportar una suspensión temporal de los intereses. Entonces, ¿quiénes tienen un pensamiento diabólico y usurero, aunque se presenten como mansas palomas?

Profesor de Economía, Universidad de Panamá.