Temas Especiales

07 de Jul de 2020

Edwin H. Rodríguez A.

Columnistas

¿Cuándo y cómo será la 'nueva normalidad' de la industria aérea y turística en Panamá?

¿Cuál será el futuro de la aviación? ¿Cómo será la nueva forma de viajar? ¿Cómo se realizarán los protocolos de embarques? ¿Cuándo llegaremos a la “nueva normalidad”?.

¿Cuál será el futuro de la aviación? ¿Cómo será la nueva forma de viajar? ¿Cómo se realizarán los protocolos de embarques? ¿Cuándo llegaremos a la “nueva normalidad”?

La industria aérea global está atravesando por una severa turbulencia de dimensiones inéditas, debido al impacto generado por la pandemia de la COVID-19 y Panamá no ha escapado de esa dura realidad.

Paralelamente, con más de un tercio de la población mundial confinada, el turismo se enfrenta a una situación sin precedentes; la movilidad segura y libre de COVID-19 sería la clave para una pronta recuperación. Su reactivación dependerá de múltiples factores que giran en torno a la apertura gradual de las fronteras, garantías para el desplazamiento, las rutas rentables que volverán a operar las aerolíneas, las prácticas básicas de prevención sanitarias de cada país para no exponer a los huéspedes, así como la mejor oferta y experiencia.

Debemos recordar, que tras el dramático episodio COVID-19, empresas a nivel mundial, como primeras medidas, optaron por otorgar vacaciones a sus colaboradores, incluso de forma adelantada, lo que implicará que millones de personas no planeen viajes de ocio hasta el próximo año.

Por su parte, Tocumen, el principal puerto de conexiones de Latinoamérica y el Caribe, ha trazado la primera versión a nivel local de la “hoja de ruta” para reiniciar de forma segura el tránsito, entrada y salida de pasajeros por las terminales aéreas bajo su control.

Entre las variantes de protección, se ha planteado adaptar el distanciamiento físico de acuerdo con los reglamentos y criterios sugeridos por el Ministerio de Salud de Panamá; reorganizar el flujo de pasajeros en los puntos de control de migraciones; asegurar la correcta desinfección de equipos e infraestructura de manera frecuente; además de limitar el acceso de acompañantes a las terminales aéreas.

En este nuevo contexto, autoridades aeroportuarias han precisado que será necesario reinventar el negocio adecuándolo a una nueva realidad, donde además de los ya tradicionales controles de acceso a las áreas internacionales, los cambios en materia sanitaria serán visibles en las salas de espera, zonas comerciales, puentes y los mostradores de “check in”.

Sin embargo, todo apunta a que la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI), la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) y la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) tendrán el gran reto de homogeneizar los estándares sanitarios de la industria aérea a las nuevas regulaciones de viajes para que resulten efectivas a nivel global; que generen confianza, pero sin mayores traumas o costes adicionales para los viajeros.

Según el diagrama preliminar de IATA, los pasajeros deberán presentar una declaración sanitaria a su llegada al aeropuerto; pasar un control de temperatura en la entrada, se establece el uso obligatorio de MASCARILLAS en la terminal y ABORDO DEL avión, por lo que descartan la necesidad de reducir el número de personas en los aviones.

El aeropuerto panameño, posesionado como el “Hub de las Américas”, previo a las restricciones impuestas por la pandemia de la COVID-19, mantenía la operación regular de 40 aerolíneas de pasajeros y carga; conectaba personas con 94 destinos en 39 países de América, Europa y Asia.

De hecho, la industria del transporte aéreo en Panamá pasaba por su mejor momento antes de la drástica aparición de la COVID-19, con el tráfico por esta terminal aérea de 16.5 millones de pasajeros en 2019; de los cuales el 70.9 % fueron viajeros de conexión y 2.4 millones de personas visitaron Panamá.

En consecuencia, la imagen de decenas de aviones estacionados en el “Hub”, vale más que mil palabras. El panorama es desolador. Las pérdidas por el mantenimiento regular, tras el “Aparcamiento, anclado, almacenaje y vuelta al servicio de la flota”, se estiman en decenas de millones de dólares, ante la falta de vuelos nacionales e internacionales.

“¡No está muy seguro cuántas aerolíneas o qué rutas volverán […] a conectar con el Istmo; qué parámetros de salud e higiene se […] impondrán finalmente […]; lo que sí está seguro, es que los viajes aéreos ya no serán lo mismo!”

Un problema de grandes dimensiones, si se tiene en cuenta, además, que las enormes aeronaves ocupan extensas superficies de unas plataformas que no están estructuralmente diseñadas para resistir por largos periodos la sobrecarga extática del aparcamiento de gigantescos aparatos. A esto se suman las tasas oficiales que los aeropuertos calculan en función de los días de estacionamiento y del peso del avión.

El sector aéreo es un ecosistema empresarial donde, además de las aerolíneas, convergen empresas de chárter, distribuidores de partes, proveedores de combustible, talleres de mantenimiento, “catering”, infraestructura, soportes tecnológicos, centros de instrucción, personal en tierra, etc.

La plantilla laboral de la principal terminal aérea del país se estima en más de12 mil empleos directos, si se suma todo el personal de la red aeroportuaria, empresas de carga, logística, entidades estatales y concesionarias.

Sin dudas, es un inmenso efecto dominó que impacta además a “tours” operadores, agencias de viajes, empresas “Car Rental”, sector hotelero y otros eslabones de la cadena turística que están interconectados con la industria aerocomercial.

En tanto, IATA ha estimado que el sector aéreo panameño perderá unos 700 millones de dólares hasta mayo y una reducción de 4 mil 500 millones de dólares en el aporte anual que hace el sector y el turismo al producto interno bruto del país.

Panamá extendió, hasta el 23 de junio, la suspensión de vuelos internacionales. Aunque muchos países han introducido restricciones, todo indica que el reinicio de operaciones del “Hub de las Américas” de Panamá, se daría de forma paulatina, comenzando en julio con aproximadamente un 12 a 18 % del total de las operaciones existentes previo al impacto de la COVID-19.

¡No está muy seguro cuántas aerolíneas o qué rutas volverán nuevamente a conectar con el Istmo; qué parámetros de salud e higiene se les impondrán finalmente a los pasajeros y tripulación en cada país; lo que sí está seguro, es que los viajes aéreos ya no serán lo mismo!

No vidente y colaborador de la industria aérea.