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06 de Jul de 2020

Félix Armando Quirós Tejeira

Columnistas

Mi camarada literaria

“Me siento orgulloso de su legado. Nuestra patria ha perdido una hija valiosa. Sírvanos de consuelo la convicción de que Isis Victoria ha despertado del sueño de la vida como una mujer feliz [...]”

Si bien mi abuelo Gil Blas me comprometió con la literatura al conferirme el honor de llamarme colega desde mi infancia, Isis Victoria Tejeira Jaén fue mi mentora literaria cuando sentí la necesidad de compartir mis escritos. Mis primeras dos publicaciones habían sido crónicas sobre el servicio social javeriano que aparecieron en Mirador Istmeño por cortesía de mi abuelo, quien entonces me retó a escribir cuentos. En 1989, Isis fue la que me animó y apremió a seleccionar cuentos para pasarlos en limpio y armar un libro para enviarlo al Concurso Ricardo Miró. Poco después nos asociamos para comprar una computadora e instalarla en su apartamento. Un sueño que nombramos Isis y Félix Escritores S.A.

Nuestro vínculo sanguíneo se fortaleció afectivamente desde muy temprano. Me deleitaba escucharla referir nuestro primer encuentro: un amor surgido a primera vista. Isis regresaba de Madrid con un enorme oso de peluche al que llamaba por un nombre filosófico. Y yo, cargado por mi madre, sin conocerla todavía, extendí los brazos al verla. Describía en su modo característico cómo la emoción se transformaba en decepción con un amor no correspondido, pues el gesto se dirigía al peluche. Al final el oso terminó en mi posesión y con el profano nombre de Pota. Isis era una mujer generosa y tengo la confianza en que se lo compensé más adelante.

Isis es parte importante de los hermosos recuerdos de mi infancia. La mente maestra que guiaba, con complicidad de Bertilda y mis abuelos, nuestras aventuras en Penonomé. El amor por sus sobrinos, Lourdes Olimpia, Rubén Eloy, Anadina y yo, era inconmensurable. Recuerdo que tuvo un programa de títeres en RPC Radio y Televisión, que le permitía manifestar su vocación artística. Y antes participó en radionovelas en importante compañía. El idioma, el teatro y la literatura fueron sus grandes pasiones y las vivió a plenitud. De ella aprendí que el oficio literario demanda más tiempo de corrección y de planeamiento que de inspiración y escritura.

Isis se transformaba sobre una tarima en el personaje de turno. Siempre dueña del escenario. Y, aunque sus dotes histriónicas reflejaban su personalidad, se encumbraban en escena. Era imposible no sentir una impresión profunda con sus actuaciones. Y el teatro la llenó de satisfacciones y premios.

Isis deja valiosos aportes en las letras hispanoamericanas. Sin fecha fija está entre las mejores novelas cortas que se han publicado en Panamá. Muestra una gran calidad narrativa, una técnica impecable y un discurso eficaz. El desarrollo del monólogo va revelando detalles de la personalidad de la protagonista: los complejos, fantasmas y cadenas que la mantienen cautiva en una prisión más poderosa que las estáticas paredes del ascensor que la contiene. La interrupción de la electricidad parece el menor de sus problemas. Queda plasmada la denuncia social sobre la situación panameña y alza la voz como parte de una rebelión en contra de costumbres impuestas y obsoletas reglas patriarcales. Sin fecha fija obtuvo el premio Guillermo Andreve, de la editorial Signos, al mejor libro publicado en 1986 y es una lectura necesaria para las nuevas generaciones.

El extracto de su tesis doctoral 'Temática poética de la poesía de Pablo Neruda', publicada por la Universidad de Madrid en 1970, nos muestra una brillante mente analítica y sensible: “En sus Odas Elementales, Neruda tiene una dedicada al tiempo. Ese tiempo que pasa sobre las cosas en acción corrosiva, llevándolas hacia el final. Este llega a los hombres sin avisar y crece dentro de ellos envejeciéndolos”. El travieso tiempo que no pocas veces conspira para aniquilar nuestros sueños.

Nos deja en dos libros de cuento, memorables piezas de impecable elaboración. La burocracia alienante de 'El parto', los discursos satíricos e ingeniosos de 'Está linda la mar' y 'El sobre cerrado', la decepción de los sueños que se desvanecen en 'Las teclas del deseo' y 'El impostor: tratado de un milagro ausente'.

Me siento orgulloso de su legado. Nuestra patria ha perdido una hija valiosa. Sírvanos de consuelo la convicción de que Isis Victoria ha despertado del sueño de la vida como una mujer feliz, que interpretó a plenitud los papeles que le fueron asignados en el escenario en que le tocó existir.

Ingeniero y escritor