29 de Sep de 2022

  • Martín Jamieson

Columnistas

Sobre la discutible palabra 'chombo'

Nuevamente he recibido una explicación acerca de la voz “chombo”, utilizada en Panamá, que en muchos casos se profiere de manera despectiva.

Nuevamente he recibido una explicación acerca de la voz “chombo”, utilizada en Panamá, que en muchos casos se profiere de manera despectiva. Se usa principalmente para referirse a los afroantillanos y sus descendientes, y, a veces, a los afrodescendientes no anglohablantes ni antillanos. (Sigue sorprendiendo que un país tan amalgamadamente heterogéneo y raigalmente multirracial se presente tan racista y discriminador).

Chombo”, es útil agregarlo, también se refiere a un tipo rudimentario de lámpara, de uso regional.

En el escrito aludido en el primer párrafo, se dice que “chombo” proviene de “chum boy”, unión de “chum”, “amigo”, y “boy”, “muchacho”, lo que hace que “chombo” provenga de “chum boy”, y quiere decir “muchacho amigo”. No es verosímil esta explicación. Tampoco es científica. Y mucho menos es verdadera.

Los miles de afroantillanos que acudieron para la construcción de las vías interacuáticas en Panamá, desde el siglo XIX hasta el XX, eran mayoritariamente hablantes de variedades de formas criollas del inglés de las Antillas. En ellas la forma del inglés estándar “boy” se realizaba (y realiza) como “buay”. Hoy en Panamá aún se encuentran ejemplos repetidos del uso, en lengua escrita u oral, porque la forma “buay” se encuentra integrada al español informal del español de la capital, de Colón y de Bocas del Toro.

Se colige, entonces, que el afroantillano común de aquellas calendas habría dicho “chum buay” y no “chum boy”. (¿Hay testimonio escrito de que dijeran “chum boy”?). De “boy” a “bo” hay un gran paso. De “buay” a “bo” hay otro aún mayor. Además, en el compuesto en inglés criollo, el acento tónico habría recaído sobre la segunda palabra, no la primera. Y así habría pasado al español regional. Se diría, entonces, algo así como “chombó”, palabra aguda, que nadie dice.

Con lo anotado quiero decir que no hay tal “chum boy” que derive en “chombo”. Porque, ¿por qué artificio etimológico se lograría?

Aquel mito de que Cristóbal Colón, allá por el siglo XVI, en su cuarto viaje a las Indias, abrazó a una habitante indígena del Istmo diciéndole “Venga acá, mi chomba”, es solo resultado de la fértil imaginación popular o de alguna encendida fantasía no localizable, porque, entre otras razones, no hay registro de la forma de hablar coloquial del “descubridor” de América. (Sería útil escuchar, de parte de algún antropólogo, psicólogo o sociólogo por qué surgió este mito u otros en cuanto a los afroantillanos en Panamá. Es tarea más allá de mi alcance).

En resumen, “chombo” NO proviene de “chum boy”. Hasta ahora su etimología sigue esquivándonos y, por ello, es incierta. Ojalá la palabra se aligere de los matices despectivos con los que hay quienes todavía la manifiestan.

Es sabido que es más fácil repetir un error que desterrarlo comprobadamente con la verdad. Así que, sin duda, el relato que me llegó seguirá circulando alegremente, y la explicación que propongo desafortunadamente se oscurecerá en el olvido.

(*) El autor es profesor de Lengua y Literatura españolas y director de un Instituto de Lenguas en Buenos Aires, Argentina.