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25 de Oct de 2020

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Jorge Luis Prosperi Ramírez

Columnistas

Evitemos el exceso de confianza

Transcurridas las primeras semanas después de la última etapa de reapertura de actividades económicas y levantamiento de las restricciones de movilidad, los indicadores nacionales de morbilidad y mortalidad sugieren que estamos en el camino correcto hacia el control de la epidemia.

Transcurridas las primeras semanas después de la última etapa de reapertura de actividades económicas y levantamiento de las restricciones de movilidad, los indicadores nacionales de morbilidad y mortalidad sugieren que estamos en el camino correcto hacia el control de la epidemia. En ese sentido, los invito a analizar con sobriedad la información disponible, evitando caer en el exceso de confianza y bajar la guardia, pues el virus no se ha ido y aprovechará cualquier descuido nuestro para retomar el espacio que le hemos quitado con nuestro esfuerzo.

Para comenzar, los indicadores diarios que más confianza generan entre la población son los casos y defunciones reportados. En relación con los casos reportados semanalmente, desde el 29 de julio pasado, pasamos de 1865.5 por millón de habitantes, a 1083.0 el día de ayer. Más intensa fue la disminución en las defunciones semanales por millón de habitantes, la cual pasó de 44.5 a 18.3 en el mismo período. Entonces, ese llamado a evitar el exceso de confianza puede parecer exagerado, pero no lo es.

En relación con los fallecimientos por COVID-19, también desde el 25 de julio presentamos una clara tendencia al descenso, ubicándose en 11 defunciones el promedio diario, y mantiene la tendencia al descenso desde finales del mes pasado. La mayoría de los casos se presentan en la población joven, en tanto que entre los mayores de 60 años ocurren la mayoría de las defunciones. Necesitamos información sobre los factores de riesgo y enfermedades concomitantes asociadas a las defunciones.

Aunque la letalidad por la enfermedad se mantiene en 2 %, cifra de las más bajas en la región, presentamos un elevado índice de defunciones por millón de habitantes. Aunque también muestra un descenso, debemos investigar para identificar y corregir las posibles falencias, si es que las hubiese, en todos los renglones de la atención que reciben los pacientes, desde que se detectan como positivos, pasando por los hoteles-hospitales, las salas de hospitalización y las unidades de cuidados intensivos.

No menos importante, es que desde el 25 de julio, el número de reproducción efectiva (Rt) se ha mantenido por debajo de 1.0, lo que muestra un resultado favorable, que también puede generar una falsa sensación de seguridad. El mantenimiento de este indicador en niveles de supresión exige el cumplimiento estricto de las medidas de bioseguridad en la población ante el nuevo escenario de flexibilización del confinamiento.

También nos llena de optimismo el aumento de las pruebas de laboratorio para detectar la COVID-19. La semana pasada realizamos cerca de 35 000 pruebas, y mantenemos un porcentaje de positividad que ronda el 12 %. Esto es una buena noticia, pero sigue significando que todavía tenemos un elevado número de personas positivas, que no lo saben y, por lo tanto, transmiten el virus a sus familiares, amigos, compañeros de trabajo, pasajeros del transporte colectivo, etc.

Al final del día, la mejor forma de controlar esta epidemia es mantener el compromiso y el esfuerzo con las actividades que se vienen llevando a cabo. Como he señalado antes, debemos redoblar el esfuerzo en todas las etapas de la cadena de trazabilidad, desde la toma de muestras para detectar la enfermedad, hasta el aislamiento efectivo de casos positivos y contactos. Nuestras metas en esta etapa deben ser identificar y notificar los datos de los casos dentro de las 24 horas, incorporar nuevas pruebas de laboratorio, que sean rápidas, económicas y con una sensibilidad y especificidad superior al 95 %, alcanzar y mantener en menos del 5 % las muestras positivas para COVID-19, rastrear el 90 % de los contactos cercanos de los casos nuevos.

Especial atención deberá prestársele al aislamiento efectivo de las personas positivas, garantizando que más del 90 % de las personas positivas sea aislado efectivamente. A pesar de la disponibilidad de habitaciones y camas en hoteles y albergues, más del 98 % de las personas positivas rechaza el aislamiento en hoteles, prefiere irse para su casa, y pone en grave riesgo a su familia.

Para terminar, hago un llamado a la población, a celebrar con mesura nuestras Fiestas Patrias, Navidad y Año Nuevo, y el Carnaval, la fiesta más importante de nuestro imaginario colectivo. Comprendo el sentimiento de muchos panameños, pero este año, nos va a tocar abstenernos de desenfrenos festivos y dedicarnos a cuidar la vida.

Toda actividad debe ser dentro de la burbuja familiar, la cual está formada por las personas que conviven bajo el mismo techo. Hay que recordar que un 30 % de las personas contagiadas es asintomático. Por ello, es obligatorio, el uso correcto de la mascarilla, mantener el distanciamiento físico y las demás medidas, como el frecuente lavado de manos, uso de alcohol y gel alcoholado.

Médico, exrepresentante de la Organización Mundial de la Salud (OMS).