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28 de Feb de 2021

Desmond Harrington-Shelton

Columnistas

Remón (1955): el asesinato de Toño Anguizola

“Uno muere “in situ” (Remón), mientras que el otro es asesinado en el Santo Tomás, doce días después, justo cuando le iban a dar de alta (Anguizola)”

Toño Anguizola era un acaudalado ganadero chiricano, con 58 años, un hípico, propietario de Haras El Escobal. Fue diputado para luego ser gobernador. Debido a su gusto por la hípica, hizo tremenda amistad con Remón. Aunado a eso, le arrebata a Remón la COPA AÑO NUEVO en 1952. La tarde del 2 de enero de 1955 acompaña al ahora presidente al Hipódromo Juan Franco. Esa noche los dos son blancos fáciles en el bien iluminado “club house”. Uno muere “in situ”, mientras que el otro es asesinado en el Santo Tomás, doce días después, justo cuando le iban a dar de alta.

Por décadas, el poder panameño se compartía entre el Palacio de Las Garzas, la Policía Nacional (luego Guardia Nacional) y el patriciado local. Aunado a eso, desde la avenida B, varios castrenses manejaban lucrativos negocios, tales como boîtes, burdeles y tráfico de narcóticos.

En 1952, el policía Chichi llegó al poder por medio de las urnas. Poco después, su homólogo norteamericano (Eisenhower) le pide controlar tal tráfico de drogas manejado dentro y fuera de los muros de la Comandancia y por panameños muy adinerados. Esto provocó ira entre los protagonistas de tal comercio ilícito. Soy de la opinión que los asesinos intelectuales fueron los narcoexportadores locales y varios miembros de la pequeña burguesía local. Estos últimos fueron seriamente afectados por las reformas fiscales de Remón y no se lo perdonaron.

Ese tranquilo 2 de enero dejó de serlo a las 7:30 de la noche. Los perpetradores sabían que Remón estilaba tener cocteles por horas después de las carreras. Aunado a eso, las gradas vacías, el “club house” iluminado y un vacío de veinte minutos cuando las patrullas se hacían relevo en el distante cuartel. Por ende, cero orden público. Gracias a la iluminación, Remón era blanco fácil para las dos subametralladoras utilizadas.

A las 2:45 a. m. toma posesión el vicepresidente José Ramón Guizado, este se rehúsa a cambiar de gabinete y a autorizar a la CSS un préstamo de $400K al hermano de Remón (Toto) para su camaronera (¡!). Para mí, esas dos cosas fueron el beso de la muerte al nuevo presidente. Estuvo por solo 12 días en el solio presidencial, luego fue detenido y enviado a la Modelo. Todo esto basado a una declaración no comprobada por el siempre conflictivo abogado Rubén Miró Guardia. Sin embargo, días después embarra a Guizado como cómplice intelectual. Poco antes del “show” judicial contra Guizado, Miró se retracta, pero ya la Asamblea (menos ocho diputados) estaba aleccionada a sentenciar contra el nuevo presidente.

Años después, la suplente Josefina Higuera le confiesa a Guizado que la noche antes del fallo corrieron $3000 en cada sobre para cada diputado. A treinta meses de estar encarcelado, Guizado es liberado, gracias a revelaciones de la revista cubana BOHEMIA.

En fin, Anguizola había sido el cuarto asesinado aquella primera quincena de enero. Remón, el guardaespaldas Peralta y el excampeón nadador Danilo Sousa fueron asesinados esa noche mientras que a Anguizola lo asesinan doce días después. Guizado es defenestrado de Las Garzas y encarcelado por 33 meses por un crimen que no cometió.

Yo, por mi parte, veo con gran sospecha el silencio del segundo vicepresidente Dickie Arias, quien nombró a Toto Remón como ministro de Gobierno, al igual que aprueba el préstamo de $400k para la camaronera del nuevo ministro, el cual nunca le fue pagado al Seguro Social. Toto jamás movió un dedo para resolver los cuatro asesinatos y la viuda Cecilia Pinel, menos. La cereza de este intrigante magnicidio es la súbita deportación del brillante médico detective forense cubano Israel Castellanos. Apenas llegó a Panamá y fue al “club house” dictaminó que la escena del crimen había sido contaminada. El día después le comenta a su chófer que ya había solucionado el misterio. Horas después, Toto lo manda a empacar y lo manda a Tocumen a tomar el primer vuelo disponible (Caracas, vía PANAGRA).

“Ni millones ni limosnas, queremos justicia”.

Ingeniero en Sistemas y Telecomunicaciones.