17 de Sep de 2021

Luis Miguel Blanco Bonilla

Columnistas

La reinvención de la OMC

“Pero me llamó la atención que Panamá no es parte de las mesas de negociaciones de servicios, ni de propiedad intelectual, siendo un país cuyos dos tercios de su economía descansan en el sector terciario […]”

Reinventarse o morir, o ser resiliente, en palabras modernas, pero está claro para la Organización Mundial de Comercio (1995) que en la XII Conferencia Ministerial -prevista para fines de año en Ginebra- necesita insuflarle nuevas energías y dinámicas a su funcionamiento, acorde con los tiempos de digitalización, inteligencia artificial y deslocalización que vivimos.

Aunque a veces resultan ininteligibles sus contenidos -ellos lo reconocen- para el gran público, considero que Panamá debe implicarse a fondo en esas negociaciones, porque todo está en juego: agricultura, pesca, comercio electrónico, servicios o atracción de inversiones.

Un puñado de periodistas latinoamericanos, especializados en temas económicos, entre los que tuve el privilegio de ser invitado por la Organización, compartimos recientemente cuatro días de actualización y novedades en los que trabaja la entidad rectora de las reglas del comercio internacional de cara a la próxima cita ministerial, que debió celebrarse en 2019.

Pero la Organización Mundial de Comercio (OMC) tiene 164 países miembros y ponerse de acuerdo es duro.

Eso explica, en parte, la lentitud en adoptar acuerdos, algunos han tomado veinte años de negociaciones, porque su piedra fundamental es el consenso y basta que uno solo se oponga y ¡san se acabó!

Sus críticos señalan que se ha comportado como un club donde los poderosos imponen sus reglas.

El 6 de septiembre de 1997 Panamá fue aceptada como miembro de la OMC, a un alto coste, ya que inmediatamente tuvo que modificar su escala de aranceles a las importaciones que, según la cobertura de esa época, solo en ingresos, le costó unos 30 millones de dólares anuales de sacrificio, aparte de eliminar la Oficina de Regulación de Precios.

Del 19 al 22 de abril nos citaron los responsables de capacitación de la OMC -por la pandemia el encuentro no pudo ser presencial el año pasado en Uruguay- con apoyo de la Fundación Friedrich Ebert, para conocer en un seminario cómo se cocinan las negociaciones actualmente, tanto en agricultura, pesca, propiedad intelectual, comercio electrónico y las consideraciones con el medioambiente.

El contenido es “off the record” por razones obvias, pero es valioso para los periodistas especializados estar enterados de muchos detalles que ayudarán a comprender qué pasará en la cita ministerial de fin de año.

Varias de las mesas de negociaciones son presididas por embajadores latinoamericanos, que hacen una increíble gestión para lograr equilibrios en los contenidos y la debida armonización entre los diversos intereses, de eso se trata, pero Panamá debe alzar su voz, aportaría bastante, recuerdo que una vez entró a la OMC estuvo entre los primeros que se apuntaron activamente en las negociaciones sobre el sector servicios.

Y no es relajo.

Por ejemplo, miremos lo que dice https://etradeforall.org/news/trade-negotiations-next-frontier-for-artificial-intelligence/ sobre los esfuerzos de la Unctad de cara al futuro de las negociaciones comerciales, de lo que Panamá no va a escapar:

“Con los acuerdos comerciales internacionales cada vez más complejos, la Unctad está trabajando con el brazo brasileño de la Cámara de Comercio Internacional (ICC Brasil) para utilizar la inteligencia artificial (IA) para ayudar a los negociadores comerciales, especialmente a los que representan a naciones menos poderosas”.

“La inteligencia artificial podría ayudar a reducir la complejidad de la información y nivelar el campo de juego entre los grandes y pequeños actores en las negociaciones comerciales”, dijo Bonapas Onguglo, a cargo de la rama de análisis comercial de la Unctad.

Una comparación del acuerdo comercial entre EUA e Israel de 1985 con el que firmaron EUA y Singapur en 2004 muestra cuánto han evolucionado esos acuerdos.

El acuerdo de 1985 tiene menos de 8000 palabras y contiene solo 22 artículos, la mayoría dedicados a aranceles, restricciones agrícolas, licencias de importación y reglas de origen, lo que el economista de Harvard Dani Rodrik llama temas comerciales convencionales.

Si bien estos temas también se tratan en el acuerdo entre EUA y Singapur, la mayoría de sus 20 capítulos y aproximadamente 70 000 palabras tratan de otros temas como conducta empresarial anticompetitiva, comercio electrónico, propiedad intelectual, reglas de inversión, derechos laborales y medio ambiente”.

Ese es el panorama.

Pero me llamó la atención que Panamá no es parte de las mesas de negociaciones de servicios, ni de propiedad intelectual, siendo un país cuyos dos tercios de su economía descansan en el sector terciario, no encontré respuesta en la OMC sobre por qué un país de ese perfil no es uno de los actores principales, pues creo que ir como mero oyente, no está a la altura del desafío que esos temas representan para su economía.

El último reporte sobre comercio electrónico de la Unctad señala que en 2017 en Panamá solo el 11 por ciento de los usuarios de internet realizó comercio electrónico, lo que equivale al 6,1 por ciento de la población; o sea, unos 244 000 mayores de 15 años, si consideramos que ya había cuatro millones de habitantes.

Establecida en 1964 como un cuerpo intergubernamental permanente, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad, por sus siglas en inglés) es el órgano principal de la Asamblea General de Naciones Unidas que trata sobre el comercio, la inversión y el desarrollo.

La OMC, que no pertenece a la ONU, tiene desde marzo pasado nuevo director, por primera vez una mujer, la economista y experta en desarrollo internacional nigeriana Ngozi Okonjo-Iweala (Ogwashi-Uku, 13 de junio de 1954-), quien nada más llegar al cargo celebró un encuentro con los 164 países miembros para examinar cómo impulsar la vacunación equitativa y global contra la COVID-19, otorgando licencias temporales.

Y en las próximas semanas encabezará una cita extraordinaria de ministros para la eliminación de los subsidios a la pesca, un tema “caliente” por los más de 30 000 millones de dólares anuales que eso significa para las grandes flotas que son unos verdaderos depredadores de los océanos.

Sin duda, marcará época la experta nigeriana, estaremos atentos.

Periodista y redactor creativo.