18 de Sep de 2021

José Luis Ortiz

Columnistas

Una esperanza para el arte y la cultura

“El pasado 1 de noviembre tuvo lugar […] el Festival Internacional Literario Honrando la Muerte y Celebrando la Vida […]”

Si nos referimos al concepto convencional de Cultura, se podría decir que allá por los 70 y 80 se promovía la agitación social, cultura desde las trincheras. Se hacía cultura con pocos medios, pero había mucha ilusión, horas de trabajo y se pusieron las bases de una cultura sin arrogancia y de verdad.

Después vino la época de bonanza, con excelentes recursos públicos y privados, que provocaron una primavera de manifestaciones culturales de todo tipo. Hasta que vino la crisis de 2008 y comenzó un período negro, agravado con crisis de la COVID-19.

El pasado 1 de noviembre tuvo lugar una excelente iniciativa, en épocas de confinamiento y restricciones de movimiento, fue el Festival Internacional Literario Honrando la Muerte y Celebrando la Vida, en el que participaron 19 países conectados por la tecnología.

Una iniciativa promovida, entre otros, por el excepcional columnista y poeta Carlos Javier Jarquín y la escritora, poeta y editora Ana Ayala. Yo tuve la suerte de poder asistir desde mi salón de casa al mismo. Un evento que siendo en directo, solventó magníficamente y con rapidez los escasos problemas de tipo técnico que pudieron ocasionarse.

Una experiencia para mi más que gratificante y que para mí supuso un aliento de esperanza en este nuevo mundo que esta pandemia puede generar y especialmente para el mundo de la cultura, de la literatura y de la poesía.

En el mismo pude contactar con otra asistente al mismo, Lilia Molina Fernández, de México, autora del poemario “Mi Luna y mi estrella”, desde mi salón de España y le pregunté:

“¿Qué te ha parecido esta iniciativa como espectadora?

Complacida y feliz por presenciar en primera fila este gran Festival fuera de los nervios que provoca participar, agradecida con los organizadores por esta invitación, ya que, como espectadora, disfruté grandemente este Festival “Honrando la muerte y celebrando la vida”, donde pude escuchar la inspiración de todos los poetas invitados a este gran festival y la regia voz de Yared Ayala que le dio el toque musical al evento, vestida como La catrina, personaje que fue creado por Guadalupe Posada y bautizada por el muralista Diego Rivera y presentado magistralmente por Manuel Paulin. Como escritora y poeta, aplaudo la iniciativa, pues, es una gran oportunidad de dar a conocer tus poemas a nivel internacional e interactuar con tantos poetas que difícilmente podrías verlos personalmente en un mismo evento y gracias a la tecnología podemos estar y compartir nuestra inspiración.

Estoy plenamente de acuerdo con su acepción y la ratifico. Enhorabuena a todas esas personas que, como Carlos Jarquín y Ana Ayala, suponen una esperanza para el tan importante mundo del arte y cultura.

(*) El autor es escritor, poeta, guionista y columnista de diferentes publicaciones en España y Latinoamérica.