17 de Sep de 2021

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Orlando Acosta Patiño

Columnistas

Pandemia: ¿qué aprendimos de la soledad? (2)

“¿Tú dónde te has quedado, en el miedo, en la soledad o en la empatía o la alegría de vivir?”

No quiero generalizar, porque la pandemia también trajo con ella las disparidades sociales y accesos a la educación y otros servicios como la conectividad, clave para los ya deteriorados procesos de educación no presencial. No ha habido autoridad regulatoria de los servicios de internet ni de energía en tiempos de teletrabajo. Nada fácil para los adultos mayores, quienes demandan más de nosotros, mucho más, que antes de la pandemia.

¿Cuántas familias no tienen acceso a alimentos, agua y cobijo? Todos vamos, de manera superficial, preguntándole al otro “¿cómo estás?”. ¿Realmente estamos interesados en el bienestar del otro? ¿Qué has hecho tú para extender tu interés más allá de automática pregunta e ir a una profundidad más cotidiana y recurrente. “¿Ya desayunaste hoy?”, “¿ayer dormiste con hambre?”, “¿tu hijo regresó a la escuela?” “¿tienes trabajo?”.

Los deportistas, caminantes y ciclistas en sus rutinas diarias por el cerro Ancón, Cinta Costera y parque Omar no son capaces de mirarnos a los ojos. Las bocas quedaron mudas y los oídos sordos por “unos buenos días”. ¿Olvidamos nuestra esencia social y gregaria? ¿Será que la COVID-19 nos robó la humanidad y nos impuso como autómatas el aislamiento y la soledad?

Creo que la lección de soledad y aislamiento no ha sido aprendida del todo. Nos hemos olvidado del otro. Optamos en acurrucarnos en el miedo, la incertidumbre y la soledad para encerrarnos en nosotros mismos y olvidar al otro.

Los funerales son cosas del pasado. Ya no es posible despedir a los muertos, ni siquiera ha sido possible, para quienes han perdido un ser querido, tomarle la mano y enviarlo a la muerte con un beso y un abrazo. Hasta la muerte se ha quedado sola. Otros, como nosotros, encontrado respuesta -sobre las angustias de la muerte- en un fortuito viaje a Antón, para conocer lo terrible que fue la muerte de mi querida amiga Vanessa, de su tía y de su madre.

Los medios de comunicación, los médicos y epidemiólogos solo nos ofrecen números. Los contagios, los muertos el RT y demás aderezos de la pandemia. No he escuchado, o son muy pocos los mensajes de empatía, de solidaridad y amor.

Después de la vacuna, ¿qué nos espera? Espera que tardará para la mayoría de los panameños. Después de ello, seguir rezando como loros lo “de vuelta a la nueva normalidad”. ¿Cuál normalidad? ¿Seremos capaces de responder la pregunta? ¿Qué hemos aprendido del miedo y la soledad? ¿Trocamos el miedo y la soledad por la alegría de estar con el otro? ¿Tú dónde te has quedado: en el miedo, en la soledad o en la empatía o la alegría de vivir?

Ingeniero