08 de Dic de 2022

Columnistas

Función de los partidos políticos

“Gran trabajo de los partidos políticos por elevar la cultura política de sus adherentes, como de sus candidatos electos. Es hora de empezar, así lo exige Panamá”

Es indudable que el trabajo de los medios de comunicación y las redes sociales, en manos de intereses políticos/económicos, de acuerdo con su realidad política, socava o defiende, utilizando la percepción ciudadana a través de sus noticias, desarrollando un criterio general e indiscutible de cualquier órgano estatal de cueva de ladrones, corruptos y narcotraficantes. No importa si el daño se le hace al Órgano Jurídico, Ejecutivo o Legislativo. Lo importante para ellos es sembrar y solidificar ese criterio de deshonestidad de todos los integrantes de ese órgano estatal, efecto que les permitirá volver a retomar el poder político, una vez que la ciudadanía, en general, desprecie y anule a los actuales dirigentes de este u otro órgano estatal, a través del próximo proceso electoral.

Es allí donde toma fundamental importancia el partido político, de acuerdo con su ideología, el trabajo constante en formación política de sus adherentes y el indudable sentido de pertenencia de sus diputados, alcaldes, representantes o presidente. Por lo tanto, el diputado, además de ser la representación política partidista, representa a los electores de su circuito electoral, esto quiere decir que ideológicamente son fieles cumplidores de los objetivos políticos de su partido, lo cual se reflejara en su participación legislativa y en su programa político que le dieron los votos para su legislación.

¿Esta es la realidad en nuestro país?, ¿cada diputado representa dignamente los principios ideológicos de su partido?, ¿puede cualquier diputado criticar o responder a los ataques mediáticos de los medios de comunicación o redes sociales?, ¿conservan la credibilidad con sus electores de su circuito? Además, preguntarse, ¿quién se beneficia con desacreditar al presidente y a los 71 diputados y a sus respectivos partidos políticos?, ¿el perder una contienda electoral implica, de inmediato, desacreditar a los diputados y sus respectivos partidos políticos?, ¿son cinco años de desinformación para todos los diputados y sus partidos políticos? ¿Se fortalece la democracia con esta política de desacreditación a los diputados y sus partidos políticos?, ¿gana el país con esta mezquina y vengativa política de los perdedores en la contienda electoral?

Si hacemos un análisis cuantitativo, sabemos que hay habilitados para votar: 2 757 823 panameños, de los cuales están afiliados a partidos 1 424 515, el PRD tiene 624 474 inscritos, CD 292 010, el Panameñista 291 473, Molirena 94 395 y PP 19 849; aparte de los inscritos en independientes, Movimiento otro Camino, PAÍS, UNI, FAD y PTR.

Es importante que cada militante y representante de un partido político, entienda y defienda los principios fundamentales de su partido; por ejemplo, el PRD “No bastará resolver el problema de la suficiente oferta de empleo, sino también los de la distribución del ingreso y de la riqueza nacional”; el CD “participará en el quehacer político nacional, para propugnar los principios democráticos y garantizar las libertades públicas, los derechos políticos, económicos y sociales de la persona humana y de la sociedad”; Molirena “tiene el propósito de organizar y educar al pueblo panameño a efecto de conducirlo hacia el logro de una estructura social balanceada en lo económico y en lo político, que garantice la justa participación del mismo en la propiedad y distribución de la riqueza nacional”; el Partido Panameñista “reconoce como fuente de su ideología, las enseñanzas del Dr. ARNULFO ARIAS MADRID”; PP, “su objetivo permanente es instaurar un régimen político de libertad y justicia social, en la paz y la democracia”.

Tenemos cerca de millón y medio de militantes de partidos políticos, quienes, si tuviesen formación política, entenderían que sus representados nunca deberán ser corruptos, coimeros, narcotraficantes, mentirosos; entenderían que los intereses particulares de su representado no pueden estar por encima de los intereses del colectivo y que, si esto pasa, los militantes de cada partido están en la obligación de expulsarlos del partido y de sus funciones para lo cual fueron electos. Esta es la responsabilidad fundamental de un verdadero partido político, elevar la cultura política del panameño, no avalar el clientelismo ni la compra del voto cada cinco años ni que el voto sea un puesto de trabajo.

Gran trabajo de los partidos políticos por elevar la cultura política de sus adherentes, como de sus candidatos electos. Es hora de empezar, así lo exige Panamá.

Economista