15 de Oct de 2021

Columnistas

Las corridas de toros, costumbre y tradición hispánica

“Son, entonces, las corridas de toros una forma de diversión, una terapia donde el que no está acostumbrado a presenciarlas, acaba con las uñas de los dedos; […]”

Para las patronales de la Virgen de las Mercedes y el Festival de la Mejorana, las patronales de San Miguel en Monagrillo y Atalaya; también San Sebastián en Ocú, Santo Domingo en Parita, Santa Librada en Las Tablas, San Pedro en La Arena y La Colorada, los mayordomos y autoridades, que conforman la Junta de Festejos, reclutan e invitan a los hombres del pueblo para darle inicio y formar las denominadas barreras, que son parte de la diversidad de eventos de las llamadas fiestas populares, antiguamente conocidas como paganas.

La barrera son área donde conocidos toreros se enfrentan a bravíos toros para jugarlos, domarlos, y pasar ratos a menos de los asistentes a esta tradición hispánica, traída a América por los primeros españoles llegados a la región. En la plaza de cada pueblo, la junta comienza a levantar la popular barrera, cuyo material son las cañazas, madera redonda, estacones esquineros gruesos y con buena resistencia, para evitar que un animal de mil libras o más arrecie contra la cerca y se salga.

Las corridas de toros constituyen otra de las manifestaciones folclóricas creadas por el hombre, transmitidas de generación en generación con valentía y riesgo de los toreros, esta ha tomado un carácter festivo casi en todas las poblaciones de América.

En España, por ejemplo, son muy famosas las corridas que se realizan en Madrid y Barcelona en honor de la Virgen de la Macarena, en la plaza que lleva su nombre. También las que se hacen en Zaragoza en honor de la Virgen del Pilar. En Pamplona, el 7 de mayo, se celebran las fiestas de San Fermín, durante las cuales sueltan los toros por la avenida principal y la gente hace gala de su habilidad para jugarlos o esquivaros. Son muy famosas las corridas de toros que se realizan en el interior de la República y de manera especial, en las fiestas patronales de Santo Domingo, en Parita, la plaza es catalogada como una de las más antiguas. Esta no necesita cerca, pues la altura de los portales le sirve como tal, solo cierran el área de la calle o vía.

También las corridas de toros en las fiestas de San Miguel, en Monagrillo; en Las Tablas, en Chitré, en Ocú y en La Colorada. En la celebración del Festival de La Mejorana y de la Patrona Las Mercedes, entre otras manifestaciones, se incluyen corridas de toros. Clausuran el último día con la famosa “atolladera”, que consiste en llenar una poza con agua y tanto los toreros como la gente pasan la tarde agradable revolcándose en el lodo.

En cuanto a los toreros, siempre han sido de La Villa de Los Santos o de Parita. Recordamos al famoso torero Evaristo Montenegro, que llegaba a Ocú a las fiestas de San Sebastián (20 de enero) y se enfrentaba a los bravíos toros que traían los hermanos Carrizo Villarreal, de Ponuga. También, de Parita, fueron muy conocidos los toreros: Chico López, Jaco Rodríguez y el más popular, Jere. En Los Santos: Ismael González, Eladio Bernal, Marcelino Alonso, de Los Higos de Macaracas, Humberto Gutiérrez y Chino Barrial de Panamá Oeste.

Nuestro buen amigo Mario Omar González Domínguez acotó que, por las décadas de 1970 y 1980, se destacó como buen torero Melquiades Barrios, conocido con el apodo de Merquis “Culebrilla”, del Sesteadero, la nota curiosa era que se vestía con traje de mujer o pollera, naturalmente que el humor y bufón natural, hacía pasar la tarde agradable a los miles de espectadores.

Heredamos esa actividad y la adaptamos a nuestra manera, a nuestro ambiente, como verdaderamente queremos que sea, una corrida de toros a lo nuestro. Como tal, observamos que en cada fiesta patronal de los pueblos interioranos no falta y más aún, las famosas “montaderas”, donde el jinete demuestra su verdadera habilidad en lo que es la monta de un toro bravo. Son, entonces, las corridas de toros una forma de diversión, una terapia donde el que no está acostumbrado a presenciarlas, acaba con las uñas de los dedos; el manteador va a enfrentarse con la muerte, muchas veces sale ileso, pero en otras ocasiones el toro lo ha llevado a la tumba.

Periodista, gestor cultural.

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