15 de Oct de 2021

Columnistas

El plagio y la mentira

“Estos son temas sobre los cuales no se habla en Panamá. Muy importante es tenerlos en cuenta […]”

Sobre estas dos palabras he estado pensando últimamente, con bastante disgusto, en el sentido literal de la palabra, que significa “malestar, desabrimiento al paladar, enfado” [(del prefijo “dis”- (separación por múltiple vías) y “gustus” (acción de saborear), del latín].

En los Estados Unidos, ambos actos son completamente aborrecidos y execrados, tanto desde el punto de vista profesional como desde el punto de vista social. Tristemente, en Panamá son tan normales que ni siquiera se piensa en ellos, pues forman parte de la cultura en todos los niveles. Sus raíces comienzan en el hogar, crecen en la escuela, y se desarrollan y permiten en la sociedad. Desde el niño que miente a temprana edad y acusa a sus hermanos o a los demás de hacerle daño o que se copia desde la primaria hasta que se convierte en un joven adulto que se copia en la universidad; hasta el profesional que se roba las ideas y el trabajo de sus colegas y los hace pasar como suyos; hasta el político que miente descaradamente en frente de la gente que sabe que está mintiendo y/o cometiendo plagio.

El plagio (del latín “plagium”, hurto; y del griego “plágion”, oblicuo/engañoso) no es más que hacer pasar como de uno (es decir, tomar crédito) por el trabajo o las ideas de otros, a los cuales se les roba el debido crédito. La mentira es una expresión o manifestación contraria a la verdad.

El plagio es simple. La mentira es compleja, pues tiene muchas categorías: desde las mentiras “piadosas”, hasta la mitomanía; es decir, aquella mentira cometida sin necesidad, por compulsión y hábito, de forma patológica. La gran diferencia entre las mentiras “normales” y la mitomanía es que el mentiroso sabe que está mintiendo, mientras que el mitómano se cree sus propias mentiras.

Estos son temas sobre los cuales no se habla en Panamá.

Muy importante es tenerlos en cuenta durante la crianza de los hijos, al contratar a un individuo para cualquier tipo de trabajo, al enamorarse y casarse, y, no menos, al momento de emitir un voto durante el sufragio.

Científico investigador.

***