28 de Nov de 2021

Columnistas

Juego limpio: otros mitos sobre la industria minera

“En los ríos Coclesito, San Juan De Turbe y Molejón, próximos al proyecto Cobre Panamá, siempre se aprecia a las mujeres lavando y a los niños nadando y pescando en ellos, sin ninguna complicación”

En nuestra secuencia de artículos sobre docencia en materia de la industria minera, hoy vamos a abordar otros mitos muy esparcidos por los años de propaganda y matrices de desinformación agresiva, calando en la opinión pública con fuerza y convirtiéndolos en leyendas urbanas y rurales en todo Panamá.

1-. Alrededor de los proyectos mineros los suelos y aguas se contaminan y permanecen así por años o por siempre, haciéndolos inservibles para actividades agropecuarias y causando enfermedades a la población que come los productos allí cultivados.

Nada más alejado de la realidad, recordemos que primero debemos tener evidencia de laboratorios, luego de monitorear aguas, suelos, subsuelos, etc., procesos que los proyectos sí realizan y que los ministerios de ambiente, salud y otras instituciones, vigilan celosamente, siendo la información de dominio público, sin que haya ningún caso registrado.

Por el contrario, en aquellos lugares en los cuales han existido proyectos mineros, los suelos, aguas y aguas subterráneas, se mantienen completamente limpios, como prueba, las actividades cotidianas, no han cambiado para la mayoría de los campesinos que continúan produciendo lo que toda su vida hicieron.

En los ríos Coclesito, San Juan De Turbe y Molejón, próximos al proyecto Cobre Panamá, siempre se aprecia a las mujeres lavando y a los niños nadando y pescando en ellos, sin ninguna complicación.

Existe una cooperativa, ubicada en Coclesito y conformada por familias de Donoso, La Pintada y Omar Torrijos, la cual se ha convertido en el principal proveedor de alimentos al proyecto minero y sus miles de colaboradores, ofreciendo y facturando frutas, vegetales, hortalizas, peces, pollos, patos, cerdos y carne de res entre otros productos.

Hay que agregar que no solo la empresa minera le compra a estas decenas de familias de esta cooperativa, hasta la Nestlé, se ha incorporado al proceso productivo de la región, comprando parte de la producción de la cooperativa DONLAP, que significa Donoso-La Pintada.

Con su despacho de productos a Cobre Panamá estas familias despachan cuatro veces por semana, facturando 1,3 millones de dólares.

2-. Otro mito es que la minería es un problema de salud pública.

En un país en el cual tenemos serios problemas de narcotráfico, altísimos índices de embarazos de menores (primeros en Latinoamérica), tráfico masivo e ilegal de armas de fuego, cientos de bandas criminales organizadas, asesinando a diario en todo el país, ausencia de agua potable en Panamá, Panamá Oeste, Este, Darién, provincia que no cuenta ni con un hospital de segundo nivel ni con un odontólogo a la fecha.

Sida, lechmaniasis, COVID, enfermedades respiratorias, mortandad de peces, entre otros males, son los verdaderos problemas de salud pública en Panamá, amén de la ignorancia y la desinformación organizada.

Resulta irónico que “los fans”, ahora canalicen sus mitos hablando de salud pública, cuando los proyectos cuentan con personal médico permanente y especializado para atender a colaboradores y a los moradores de comunidades aledañas, allá donde no hay hospitales y apoyando al hospital de la comunidad en todo, como es el caso de Veragold en Cañazas de Veraguas.

La última fantasía que contradice todo posible fundamento científico fue afirmar que en Penonomé hay muchos casos de diálisis y cáncer, producto de la contaminación de suelos y ríos por parte del proyecto minero, el cual se encuentra localizado en la vertiente del Caribe, mientras que Penonomé está en la vertiente del Pacífico, algo que se enseña en 4° y 5° grado de primaria.

Desde esta trinchera, continuaremos aportando al debate, con datos precisos para con este granito de arena, contribuir con información veraz y comprobable.

Como dice el colega Javier Thomas Franklin, “datos, matan relatos”.

No hay bala que mate a la verdad.

Ingeniero

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