01 de Dic de 2021

Columnistas

Sí a la unidad y solidaridad, no a la división y conflicto

“Para la realización de nuestro sueño común de prosperidad, “¡arremanguémonos!”, dice el presidente Xi; “¡el futuro es ahora!”, dice el presidente Cortizo”

Hace pocos días, el presidente de China, Xi Jinping, pronunció un discurso, por vía virtual, ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el cual constituye una diáfana vitrina para captar los rasgos más esenciales de la visión y política del Estado chino, para manejar sus relaciones con el resto del mundo, dentro del actual contexto internacional, caracterizado por un mundo que atraviesa por unos cambios de magnitud y profundidad inéditas en toda una centuria y a los cuales se agregan los impactos de una pandemia cuya gravedad resulta también desconocida en toda una centuria.

Dichos rasgos, recién expuestos por el presidente Xi en la instancia multilateral de mayor peso, pueden resumirse al tenor de los siguientes aspectos:

Primero, que el compromiso chino con la cooperación internacional para combatir la pandemia y, en las palabras del presidente Xi, “ganar esta batalla crucial para el futuro de la humanidad”, es irrevocable.

Al respecto, el presidente Xi reitera la necesidad del mundo de aunar esfuerzos por hacer de las vacunas un bien público global y reafirma el compromiso chino de acabar de suministrar, en el presente año, dos mil millones de dosis de vacunas al mundo y a donar 100 millones de dosis a países en vías desarrollo, además de los 100 millones de dólares ya donados a COVAX, y de seguir apoyando y participando en el rastreo global de los orígenes de la COVID-19, a base de los criterios científicos y en repudio de las manipulaciones políticas del tema.

Segundo, que la resolución de China a contribuir a la reactivación económica global es consistente y eminentemente orientada a la inclusión, la innovación y la preservación del medioambiente.

En este sentido, el presidente Xi enfatiza la importancia de tomar el desarrollo como elemento clave y fundamental del esfuerzo por proteger y promover los derechos humanos; de prestar atención especial a las necesidades específicas de los países en vías de desarrollo, sobre todo de aquellos más vulnerables, en procura de un desarrollo inclusivo; de propulsar la innovación como motor principal del desarrollo; y de perfeccionar la gobernanza medioambiental global, reafirmando el compromiso chino de realizar cuanto esfuerzo esté a su alcance por alcanzar la cima de emisiones de CO2 antes de 2030 y la neutralidad de carbono antes de 2060, y anunciando la decisión de China de dejar de participar en la construcción de nuevos proyectos eléctricos a base de carbón en el extranjero. También exhorta a que se acelere la implementación de la Agenda 2030 de la ONU para el Desarrollo Sostenible, anunciando el ofrecimiento de tres mil millones de dólares adicionales, en el curso de los próximos tres años, en concepto de asistencia a países en vías de desarrollo en su lucha contra la pandemia y por la recuperación socioeconómica.

Tercero, que China defiende activamente los principios de solidaridad, respeto mutuo y ganancia compartida como norte y fundamento del concierto de las naciones.

Al respecto, el presidente Xi señala que la paz y el desarrollo mundiales requieren la convivencia de civilizaciones diferentes y diversos caminos hacia la modernización, en observancia de los valores comunes de toda la humanidad, tales como la paz, el desarrollo, la equidad, la justicia, la democracia y la libertad; que las inevitables discrepancias y controversias entre los países deben abordarse y arreglarse mediante diálogos en pie de igualdad y a base de respeto mutuo; que el éxito de un país no implica necesariamente el fracaso de otro, habiendo en este mundo suficiente espacio para el progreso conjunto de todos; y que China, nación siempre aspirante a la concordia y armonía y nunca a la hegemonía, se propone ser siempre un factor constructivo para la paz mundial, contribuyente al desarrollo global, defensor del orden internacional y proveedor de bienes públicos globales.

Y, por último, que China privilegia el multilateralismo, en oposición a la política del poder.

El presidente Xi señala que la ONU debe enarbolar la bandera del verdadero multilateralismo y servir como plataforma central para que los países miembros salvaguarden conjuntamente la seguridad universal, compartan los logros del desarrollo y avancen entre todos hacia un futuro mejor y compartido por toda la humanidad. A tal propósito, hay que trabajar por estabilizar el orden internacional, aumentar la representatividad y la voz de los países en vías de desarrollo en los asuntos internacionales y promover la democratización de las relaciones internacionales, con estricto apego a las normas y principios fundamentales de la Carta de la ONU y del derecho internacional.

El autor de estas líneas no puede cerrarlas sin antes señalar que, quienquiera haya escuchado tanto el discurso del presidente Xi como el del presidente Laurentino Cortizo ante la presente Asamblea General de la ONU, no puede sino percatarse inmediata y nítidamente del alto grado de coincidencia de posiciones de China y de Panamá frente a los graves y apremiantes desafíos presentados a la comunidad internacional por la actual coyuntura que vive el mundo, particularmente en cuanto a la obligación de todos y cada uno de los países de tomar, en las palabras del presidente Cortizo, “el camino de la unidad y solidaridad”, que es “el único camino para la sobrevivencia de la humanidad en el mundo interconectado de hoy”, en vez de optar por alternativas que “nos pueden llevar a la división, al conflicto y a la indiferencia”. Los discursos de ambos mandatarios, el chino y el panameño, vienen a ser otra demostración contundente de que China y Panamá son dos países que se identifican por igual con los valores de la unión y la conexión y con el multilateralismo y son socios naturales para una cooperación de mutuo provecho y al tiempo coadyuvante a la forja de una gobernanza global más justa, razonable y equilibrada.

Para la realización de nuestro sueño común de prosperidad, “¡arremanguémonos!”, dice el presidente Xi; “¡el futuro es ahora!”, dice el presidente Cortizo.

Embajador de China en Panamá.

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