03 de Dic de 2021

Columnistas

Libros en el Municipio

“Este es el reto de las corporaciones municipales: acompañar a este salto formativo de las poblaciones, en aras de dar bases firmes a un nuevo tipo de sociedad más integral […]”

El edificio de la Alcaldía de Panamá, situado en el centro del corregimiento de Calidonia, se vio lleno de libros, artesanías y espectáculos teatrales durante el pasado fin de semana. Algo inusual en esta ciudad, donde la gente suele atestar los lugares para dar rienda suelta a festividades y charangas.

Los pasillos en la planta baja de la instalación fueron el escenario propicio para esta Feria Municipal del Libro, el Arte y la Cultura, cuando sus espacios de plantas y árboles se llenaron de vida literaria, textos, música y escenificación.

Es la segunda vez que la administración organiza este tipo de actividad. Los autores y artesanos tuvieron una oportunidad de compartir con el público, que acudió con curiosidad y adquirió obras, según sus intereses. También este tuvo la oportunidad de actualizarse sobre novedades editoriales, que suelen ser muy pocas en este pequeño país.

El esfuerzo de esta Alcaldía capitalina debiera ser replicado en todas las provincias. Se trata de una preocupación por establecer puentes entre quien se dedica al quehacer literario y sus variables. Es también una oportunidad de cambiar la mentalidad de la población, sus formas de interpretar la realidad y el logro de una autonomía en el pensamiento. Es un ejercicio que aporta criterios para muchas otras acciones cotidianas.

Las tareas de dimensión física de los organismos municipales, hacen que la cultura y su promoción sean de ínfima importancia en esa gestión local. Sin embargo, es una deuda permanente que se sostiene con la comunidad: elevar las capacidades intelectuales y, la inteligencia emocional de la población en ese sector.

Tan solo estimular la lectura en todas sus formas, representa un reto que pocas veces se integra en el cronograma del trabajo local. Esta es ocasión de darle mayor sentido y ámbito de desempeño a las bibliotecas, que suelen ser un desierto porque a nadie, en las alcaldías, se le ocurre proponer proyectos de reanimación de la lectura.

Aquí entran los círculos que se constituyen en instancias para el desarrollo de labores y de movilización de interés hacia las manifestaciones artísticas, en todo su amplio espectro. Los libros son instrumentos y la creatividad, estrategia para cambiar los modelos ciudadanos en las comunidades y ese papel lo pueden asumir las instituciones a este nivel.

Una coordinación con entidades que tienen competencia educativa y social puede fortalecer el interés por este patrimonio narrativo, y hacer que los jóvenes y estudiantes se vinculen con las letras; así serán conscientes de que las páginas son puerto de entrada a un mundo diferente y lleno de sensibilidad. En ocasiones, la falta de un contacto más estrecho con los padres, que trabajan todo el día, impide una orientación en cuanto a asegurar este tipo de crecimiento.

Leer diarios y promover ejercicios de explicación de las notas periodísticas, ya es un avance para una mayor elocuencia. Otra pauta son trabajos como cuentos, leyendas, fábulas. Además, estimular pequeños escenarios con montajes de textos dramáticos; diálogos con posiciones encontradas y organizar debates que requieran un análisis previo, para dar fuerza a los puntos de vista. Todo esto implica ejercitar la imaginación.

Y lo mejor viene con los concursos literarios, verbenas y juegos florales que, al igual que el deporte, podrían establecerse a escala creciente: en la comunidad, el corregimiento, el municipio, en las regiones y con posterioridad, entre ellas. Es preciso organizar tales competencias y atraer la atención de los muchachos que deben reunirse alrededor de este hermoso ejercicio de leer.

Este es el reto de las corporaciones municipales: acompañar a este salto formativo de las poblaciones, en aras de dar bases firmes a un nuevo tipo de sociedad más integral, con capacidad real de dirigir y encaminar sus destinos por sendas más fructíferas para el país. La experiencia ferial de Hatillo estimula a tales propósitos.

Periodista

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