04 de Dic de 2021

Columnistas

Dr. Luis E. Castro Díaz. 'In memoriam'

“Como le distinguió la humildad, propia de espíritus avanzados, bastaba el menor intercambio para acceder al mágico mundo de las ideas, donde el pivote central siempre lo constituyó el amor a la humanidad […]”

El pasado 29 de septiembre de 2021, el Dr. Luis E. Castro Díaz, trascendió apacible y decorosamente el plano terrenal, con la satisfacción que solo puede traducir el cabal cumplimiento del deber impuesto por voluntad propia.

Ser humano de exaltadas virtudes y reconocidos méritos; esencialmente humanista, apasionado de la ciencia y el arte de la Medicina, profesión que abrazó con el entusiasmo, la disciplina y el rigor propios de personas comprometidas a ennoblecer su misión sirviendo, con altruismo, a sus semejantes; escuchaba hasta con los ojos, su atención siempre la entregó a plenitud, por lo cual, sin pretenderlo, se constituyó en ejemplo silente de los más altos valores éticos en el desempeño de su carrera.

Estudioso tenaz de las características físicas y funcionales del corazón; conocimientos y destrezas que además de a sus pacientes, entregó de manera generosa y exenta de terceros propósitos, a estudiantes y médicos en formación. Su pasión por el conocimiento del ser humano lo llevó a explorar las interioridades del componente inmaterial, de ese que escapa a la metodología analítica sustentada en la medición de las partes que la integran; evidencia de su interés innato por la sabiduría, que supo compartir sin discriminar condición alguna, totalmente libre de sectarismos o prejuicios de cualquier índole.

Como le distinguió la humildad, propia de espíritus avanzados, bastaba el menor intercambio para acceder al mágico mundo de las ideas, donde el pivote central siempre lo constituyó el amor a la humanidad, en su forma más pura de expresión. Dotado, como estuvo, de talento natural, para incursionar en el escenario íntimo del ser y sobre todo, para compartirlo, publicó el producto de sus reflexiones en un par de obras: Así habló el Buda y El gran maestro interior, ambas de inestimable valor, por su sencillez, valor didáctico y sobre todo por la energía envolvente, que, con singular facilidad, conduce al lector al fascinante campo de la espiritualidad, que, como bien advirtiera el Dr. Castro: “es dentro de nosotros en donde está la infinita fuente de la sabiduría”.

La desaparición física del Maestro, como lo llamé siempre después de haberlo tratado, lejos de constituir motivo de pesadumbre o dolor, debe servirnos de estímulo para revertir al extremo opuesto los conceptos comúnmente asociados a la muerte y comenzar a conocer su iluminado pensamiento y su obra tanto intelectual como profesional, porque además de ayudarnos a crecer hacia lo interno de cada uno de nosotros, contribuiría al mejoramiento de la sociedad, actualmente inmersa en una profunda crisis de valores, porque solo a través de la renovación moral será posible construir una mejor sociedad, donde en vez del egoísmo, la violencia y la injusticia prevalezcan la solidaridad y la fraternidad, y que la paz sea fruto de la justicia. Sería el mejor homenaje que podríamos rendirle a la memoria de un ser excepcional y evolucionado.

Dado en la ciudad de Chitré, a los 30 días del mes de septiembre de 2021.

Médico

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