07 de Dic de 2021

Columnistas

Antecedentes del 3 de Noviembre de 1903

“Los eventos del 3 de Noviembre no son fortuitos, […], son el resultado de los 82 años de convivencia con Colombia, en donde no había ningún proyecto que sacara de la miseria al Istmo de Panama”

Menciona el Dr. Alfredo Figueroa Navarro en su obra “Dominio y Sociedad en el Panamá Colombiano”, que durante el período de 82 años que el Istmo de Panamá estuvo unido a Colombia, jamás tuvimos estabilidad económica ni política y mucho menos espiritual.

Tanto así, que durante el siglo XIX Colombia tuvo muchas denominaciones políticas, primero fue la Gran Colombia, 1821-1832; la República de Nueva Granada, 1833-1857; la Confederación Granadina, 1857-1863; los Estados Unidos de Colombia, 1863- 1886; y la República de Colombia, 1886-1903, para nosotros.

Cada una de estas denominaciones políticas fue producto de ingentes luchas por el poder dentro del sueño de nuestro hermano país; y ello motivó, así mismo, este desosiego político, de guerras e inestabilidad económica, una onda permanente de choque con los intereses de los panameños, los cuales no habíamos compartido con ellos durante la colonia una administración política. Nuestra historia económica era distinta; por ejemplo, en Colombia existen diferentes modelos de explotación económica, sea por la riqueza de sus minas, su vasta agricultura, su capacidad comercial etc. Mientras en el Istmo solo existieron las Ferias de Portobelo, es decir, el transitismo, ello marcó nuestra economía, y geográficamente éramos la ruta siempre más corta de un océano a otro, esto jamás se podrá negar.

Por lo tanto, como mencionó el Dr. Celestino Arauz, en su obra “El Panamá colombiano”, Bogotá distaba tanto de la ciudadela de Panamá que apenas nos reconocían.

Por tal motivo, las luchas internas en Colombia causaron el efecto inmediato de los Intentos de Separación, aunado al fracaso económico que suponía tal Unión desde 1821, porque no se había proyectado ningún plan educativo, financiero, o público y mucho menos relacionado al tránsito de un océano a otro, porque la realidad era que la Revolución Industrial apenas había rozado a nuestra regiones americanas; en ese contexto, tecnología más financiamiento era imposible encontrar en estos lares, más cuando era Inglaterra quien proporcionaba estos préstamos.

¿Pero cómo fue introducido EE. UU. en los asuntos de Panamá? Fue a causa del Incidente Russell, en 1836, que colocó a punto de la guerra a Colombia con Gran Bretaña, tras ese incidente, fueron los colombianos, quienes “ ponen sus ojos hacia los Estados Unidos”. A través del Tratado Mallarino-Bidlack, en 1846. Entonces se puede decir que la introducción oficial a los asuntos internos panameños se da desde esa fecha y no motivados por nosotros sino por otros, esto debe quedar bien claro, porque fue así. Lo digo porque hay quienes hablan de la burguesía y sus retorcidos planes, desde el siglo XIX, y no reflexionan los contextos relacionados a tan atrevidas conclusiones.

Paralelo a ello, tenemos los Intentos Separatistas de 1830, 1831 y 1840, este último dirigido por el general Tomás Herrera, por motivos de las guerras en Colombia y el estado paupérrimo del Istmo, éramos un poco más que una ciudadela e igual en el campo, sin líderes ni economía que pudiera sacar a flote nuestras finanzas y progreso a este suelo patrio.

Después, de 1846, inician las intervenciones estadounidenses en el Istmo de Panama, solicitadas, la mayoría de las veces, por el propio Gobierno colombiano, a fin de mantener a los istmeños bajo su control, según expone el Dr. Arauz en el texto “El Panamá colombiano”. Así, durante todo el siglo XIX ambos fueron grandes socios.

Las intervenciones más contundentes fueron por el Incidente de la Tajada de Sandía, en 1856. Luego, en 1873, cuando el educador y liberal Buenaventura Correoso se enfrenta al poder colombiano y con la ayuda de los estadounidenses se sofoca su levantamiento. Cabe destacar que desde ese año Buenaventura Correoso y Belisario Porras se conocen y congenian en su política liberal. La Intervención de 1885, a raíz de la lucha del liberal Pedro Prestán contra el alzamiento del general Aizpuru, decide enfrentarse a él, compra armas a los estadounidenses, los cuales lo traicionaron después, para quedar bien con el Gobierno colombiano. Según lo menciona Juan B. Sossa, en su obra: “Compendio de historia de Panamá”.

Para concluir, cuando nos referimos al 3 de Noviembre de 1903, bajo ideas de “la leyenda negra” o “la leyenda blanca”, cometemos la falacia del historiador y tratamos de juzgar los acontecimientos de forma cómoda e idealizada sobre las personas que vivieron esa época y que enfrentaron el riesgo y triunfo de nuestra Separación.

Los eventos del 3 de Noviembre no son fortuitos, no ocurren por una “mano invisible” o una “mano burguesa”, son el resultado de los 82 años de convivencia con Colombia, en donde no había ningún proyecto que sacara de la miseria al Istmo de Panama. No hubo iniciativa para reactivar nuestra capacidad geográfica como en la colonia. No hubo tecnología hasta 1850, cuando se construye la primera y más exitosa ruta de ferrocarril transcontinental, a través de nuestro pequeño Istmo. Y no hubo concordancia económica entre Bogotá y la ciudadela de Panamá.

Le quedó a un grupo de panameños hacer lo que podía en contra de incertidumbres, traiciones e intereses ocultos de Colombia, EE. UU. e Inglaterra; le quedó procurar la Separación, ¡tan gloriosa para un país tan pequeño!

¡Viva el 3 de Noviembre de 1903!

Abogada, magíster en Historia.

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