07 de Dic de 2021

Columnistas

Inseguridad nacional y sus razones

“De acuerdo con estudios sociológicos de la Universidad de Panamá, “EL DELITO ES CUESTIÓN DE TODOS”, y todos tenemos una responsabilidad marcada en el desarrollo de la sociedad”

Al finalizar el año, solo nos queda evaluar lo que logramos y hacia dónde vamos como sociedad.

Con la llegada de la pandemia, el crecimiento económico y social a nivel internacional ha mermado notablemente, esta quizás es una realidad a medias para un país como Panamá, tomando en consideración el grado de inversión y de oportunidades que ya se venían esquematizando en un país en vías de desarrollo.

Hoy por hoy, el manejo de la pandemia, gracias a la vacunación, permite decir, a las autoridades de Salud, que se presenta un nivel de contagio controlado. La apertura de locales comerciales, eventos en estadios, cines y demás actividades comerciales, han dejado en evidencia el deseo de una nueva economía en crecimiento.

La crisis ha mutado a factores que, por falta de interés en el pasado, hoy se convierten en puntos focales que, si no se atienden, serán evidentes referentes de una enfermedad que hasta hoy pueda que exista cura.

Siempre que hablamos de seguridad, tenemos una tendencia a culpar a alguien y ese a su vez culpa a otros, por ejemplo:

1.- El ciudadano común: “La seguridad se ha perdido, los estamentos de seguridad no hacen su trabajo, sus líderes deben ser removidos”.

2.-Los medios de comunicación: “La delincuencia se ha tomado las calles, no hay trabajo, las autoridades son corruptas”.

3.- La Iglesia: “La sociedad está perdiendo sus valores, debemos ser más tolerantes y respetuosos, así tendremos una mejor sociedad”.

4.- El sistema de justicia: “Hay falta de presupuesto y debilidad en las investigaciones que no pueden culminar en sentencia”.

5.- El Ministerio de Seguridad: “El problema es el crimen organizado y el sistema penal muy garantista”.

Ante esta situación tan compleja, la responsabilidad siempre recae en la Policía Nacional, ya que es la primera línea de intervención en la comunidad. El problema está en que, ante este mal señalamiento, ellos se lo creen y comienzan a jugar roles que no les competen, como lo son adquirir programas de prevención (deportes, rehabilitación y hasta toman roles de asistencia espiritual), lo cual debilita su pie de fuerza en la reacción contra el delito.

De acuerdo con estudios sociológicos de la Universidad de Panamá, “EL DELITO ES CUESTIÓN DE TODOS”, y todos tenemos una responsabilidad marcada en el desarrollo de la sociedad.

Así lo expresó también monseñor José Domingo Ulloa, en su última entrevista a medios de comunicación: “La pregunta es: ¿qué hacemos todos como aporte a la sociedad?, ¿hasta dónde nos estamos comprometiendo? No podemos quedarnos de brazos cruzados”.

Para que se genere el delito, se requiere un individuo con escasos valores, con alguna motivación externa, y con la creencia de que no será detectado y que, si logra la oportunidad, no tendrá castigo.

Veamos ahora a este ciudadano que delinque:

1.- Si hablamos de escasez de valores, serían responsables los padres de familia, maestros, iglesia e instituciones creadas para tal fin. ¿Será que ellos están haciendo su trabajo? ¿Les podemos culpar, y sería justo?

2.- Cuando hablamos de una motivación, debemos relacionarlos con las circunstancias y estas, por lo general, son a falta de necesidades básicas de todo ser humano (vivienda, trabajo y salud) ¿Se estarán cumpliendo estas obligaciones?

3.- Por último, están la oportunidad y la certeza de castigo, es en este caso que la responsabilidad recae sobre los estamentos de seguridad y la impunidad en el sistema judicial. ¿Están cumpliendo con su misión? ¿Será que, por culparlos de todo, ellos se han dedicado a otras funciones y no reconocen su verdadero rol de seguridad pública, con tiempo de servicio lógico, con actualización y entrenamiento adecuado a la misión?

¡Qué fácil sería vivir en una sociedad en la que la familia, escuelas e iglesia, jugaran su rol de formadores, que los Gobiernos sepan que cumplir con las necesidades básicas es vital para mitigar el delito y que las instituciones de seguridad estén para prevenir/reprimir, poniendo a los infractores ante la autoridad competente, la cual, luego de recuperar y profesionalizar su equipo de investigadores, pueda presentar casos completos ante los jueces, mismos que, con una estructura adecuada, atiendan con diligencia la administración de justicia y no culparnos los unos a los otros por la crisis social en la cual estamos inmersos, siendo el delincuente el ganador de esta épica disputa que nos aleja de toda realidad!

Los medios de comunicación no son ajenos a todo esto y con ello se debe llamar a reflexión, sobre si se está siendo responsable en el uso adecuado de sus plataformas en la promoción de valores y virtudes humanas.

“Es un honor ser policía”.

(*) Especialista en Seguridad Nacional, exdirector del Senafront.

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