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17 de Ene de 2022

Columnistas

El chango, el talingo y las hormigas guerra

“[…] los talingos son nobles y merecen el mayor de los respetos, sobre todo acá, en el paraíso natural en donde vivo”

El chango es relativamente nuevo en Panamá, el talingo sí es autóctono, quizás más que las gunas; tiene el pico diferente al chango, canta diferente, pone sus huevitos azules en un solo nido de la parvada. El chango es como cualquier diputado o “repre” de esos que Ud. conoce.

Bueno, hice este preámbulo, porque los talingos son nobles y merecen el mayor de los respetos, sobre todo acá, en el paraíso natural en donde vivo. Me he reencontrado con ellos y se han constituido en uno de los mejores compañeros de mi vida, cada vez que limpio el jardín, sus canticos cortos significan que llegaron las hormigas guerra, comiéndose a cuanta sabandija reaparezca en su desfile de cuatro metros de ancho (así que mucho cuidado que traban duro), los talingos van detrás y por delante de los ríos de hormigas atrapando los insectos que huyen despavoridos.

A veces estas hormigas guerra pretenden treparse en las paredes de las casas, buscando iguanitas, y es por las salomitas de los talingos que me prevengo y corro con hormitox, para echar solo un poquito alrededor de la casa, con eso basta para que se enfilen a otro lado.

Ayer, 17 de noviembre de 2021, fue un día de baile entre hormigas y talingos y por esa nobleza de estas aves negro mate quisiera remitirlos al libro Guía de las aves de Panamá de los científicos Roberto S. Ridgely y Juan A. Gwynne, que, en la página 190, describen a los talingos así: Garrapatero Piquiliso (crotophaga ani) 33-36 cm de pico arqueado y comprimido lateramente y angosto, ojos oscuros y cuerpo negro totalmente mate.

Yo sé que lo que parece una guerra en Panamá pueda que sea más importante que el chango y las hormigas guerra, pero hace tiempo le dije a un “bajo” funcionario que si querían asegurar la ruta canalera y a todo el país, que hicieran como la compañía que construyó el ferrocarril de Panamá, que, en 1850, contrató al cazarrecompensas del Mississippi, Randolph Runner Ram, debido a que las muertes, asaltos y violencia extrema no dejaban trabajar principalmente por una tenebrosa y numerosa banda criminal llamada Darienni. El joven Randolph, de la Policía Montada, calmó la violencia en Panamá. En su “libro negro” anotaba a quienes en pocos días amanecían ahorcados y guindados cerca del dique del terraplén. Casi todas las semanas aparecían bandidos ajusticiados. Las purgas más sobresalientes fueron una vez 41 y otra 36 bandoleros con las narices y bocas llenas de hormigas más pequeñas que las hormigas guerra.

Economista, escritor costumbrista.

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