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20 de Ene de 2022

Columnistas

Violencia contra las mujeres

“Cambiar la cultura por relaciones de paz, respeto y colaboración, es la gran tarea de nuestros tiempos”

Las Naciones Unidas definen la violencia contra la mujer como «todo acto de violencia de género que resulte o pueda tener como resultado un daño físico, sexual, psicológico o económico para las mujeres, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada» (OMS, 2013). Es también reconocida como una pandemia que afecta al 55 % de la población mundial, habiendo sido hasta un 70 % de las mujeres víctimas de esa violencia en algún momento de su vida (ONU, 2014).

En la segunda mitad del siglo XX, el movimiento de mujeres alrededor del mundo hizo visible la violencia, al declararla un problema público y no de índole privada, como se pretendía. Aún se oye decir: “entre marido y mujer nadie se debe meter”. El problema radica en que la violencia contra las mujeres toma distintas formas y actúa en los más diversos ámbitos. Entre los tipos de violencia se encuentran la violencia física, sexual, psicológica, económica o patrimonial, simbólica, política, institucional, laboral, doméstica, racial, “bullying” y “cyberbullying”, entre otras.

Los casos que se llegan a conocer son apenas la punta del “iceberg” de lo que permanece oculto. Durante los 16 días de activismo de este año 2021, ha salido a la luz la denuncia de jóvenes científicas del Instituto Smithsonian de Estudios Tropicales en Panamá, que trabajaron como investigadoras en las instalaciones de la isla de Barro Colorado. Ellas hablaron con Buzzfeed News sobre conductas sexuales inapropiadas por parte de trabajadores y colegas del mencionado centro.

Esta noticia ha sido un llamado de alerta sobre la situación del acoso a los que se exponen las mujeres que se atreven a incursionar en campos que hasta hace poco le estaban reservados a los hombres, como es el caso de la investigación científica.

A pesar de los avances que han logrado las mujeres alrededor del mundo, aún permanecen vigentes los prejuicios y estereotipos de género que hacen muy difícil la incursión en campos como la ciencia, la política y la toma de decisiones al más alto nivel.

Prueba de ello es, por ejemplo, que en 120 años de existencia el Premio Nobel ha sido otorgado 887 veces a hombres y 59 a mujeres (25 en categorías de Ciencias -que incluyen Física, Química, Fisiología o Medicina y Economía- y 34 en Literatura y Paz). Al mismo tiempo, solo 22 mujeres en todo el mundo son jefes de Estado o presidentas de un Gobierno (6 %).

Es decir, hay que hacer grandes esfuerzos para cerrar las brechas de género que persisten en el mundo en todos los países. Es importante desarrollar códigos de ética y de conducta en todas las instituciones para erradicar los prejuicios de género que les otorgan a las mujeres un papel secundario y de objeto sexual.

En este sentido, es importante destacar que, el pasado 25 de noviembre, “Las y los Rectores de la Red de las Macrouniversidades Públicas de América Latina y el Caribe, reunidos en la Universidad Nacional Autónoma de México, obedeciendo el imperativo ético de pronunciarnos sobre los más acuciantes temas del mundo contemporáneo, sumamos nuestra voz al clamor de nuestras sociedades en contra de la violencia hacia las mujeres. “DECLARAMOS TOLERANCIA CERO HACIA LA VIOLENCIA DE GÉNERO EN LAS UNIVERSIDADES QUE FORMAN PARTE DE LA RED”. Esta declaración fue firmada por el rector de la Universidad de Panamá, Dr. Eduardo Flores Castro, como una muestra del compromiso institucional en este tema tan sensible.

En pleno siglo XXI, cuando el conocimiento, gracias a los cambios científicos y tecnológicos, se ha intensificado y ampliado, el talento humano se incrementado exponencialmente y las democracias tienden a perfeccionarse, es intolerable que prácticas como la violencia de género, aún tengan cabida en nuestras instituciones, organizaciones y en los países. Cambiar la cultura por relaciones de paz, respeto y colaboración, es la gran tarea de nuestros tiempos.

Directora del Instituto de la Mujer de la UP.