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20 de Ene de 2022

Columnistas

Vivamos la vida con arte y mucho optimismo

“Disfrutemos con intensidad de este privilegio de vivir con fragancia, cuando estemos viviendo en un estado nostálgico, intentemos no darle mucho espacio”

Probablemente desde que llegó la pandemia de la COVID-19 la humanidad le ha temido a la muerte como nunca en la historia, todo el mundo le tiene miedo a la muerte, pero de ella ningún ser humano se escapa. Aunque pareciera irónico, hay personas que deciden ponerle fin a su existencia, es la decisión más trágica y lamentable que alguien puede hacer.

Todos en la vida tenemos momentos difíciles, mas, por muy difícil que sea el momento, tenemos que ser fuertes, valientes y optimistas para superar la tenebrosa realidad del presente. Entiendo ese dolor que hoy estás viviendo; puede ser problema económico, quizás tu pareja te fue infiel, la pérdida de un ser querido, tienes alguna enfermedad incurable, estás condenado a cadena perpetua, te quedaste sin empleo y tienes deudas que pagar, quizás por algo tan tonto e insignificante perdiste una gran amistad que era en tu vida fuente de inspiración, etc.

En esta vida a cada minuto estamos expuestos a vivir instantes que causen inexplicables preocupaciones, aún con todo ello la vida es un tesoro incomparable y debemos amarla, cuidarla y apreciarla con toda la fuerza de nuestro ser. Aprendamos a vivir y festejar del ahora, si en este presente estamos viviendo lo más triste de nuestra existencia no, nos auxiliemos en el llanto, concentrémonos a recordar lo precioso que hemos vivido. Si no estamos viviendo alguna situación similar a las que he mencionado, sintámonos afortunados y aprovechemos ese privilegio de vivir la vida con un propósito inspirador, nunca dejemos morir las metas que años antes nos habíamos trazado, hoy es el día oportuno para decidir cómo queremos que nos recuerden el día que estemos ausente de este mundo.

Para diciembre de 2020, un amigo me contó una historia impactante y desde ese instante no he dejado de reflexionar sobre que el ser humano, en repetidas ocasiones, toma unas decisiones lamentables. A inicios de diciembre la hermana menor de mi amigo falleció de cáncer, un mes antes una amiga de ellos se había suicidado, era una mujer aproximadamente de unos 35 años, era hermosa, profesional e intelectual y tomó la decisión de quitarse la vida, porque su novio le había sido infiel. La señora enferma tenía aproximadamente 50 años, tres días antes de que se quitara la vida ella llamó y le comentó la difícil circunstancia sentimental que estaba viviendo y por esa traición que le habían hecho su vida ya no tenía sentido y por tal razón iba a suicidarse con un arma de fuego, su amiga cordialmente le dijo:

“No tomes esa decisión, eres una mujer bella, profesional, emprendedora y lo más importante, joven, cualquier hombre se enamora de ti. No te atormentes tanto por ese hombre que no ha sabido corresponder a tus sentimientos, tú eres una mujer maravillosa; mira, yo que tengo cáncer, me queda poco tiempo de vida y estoy luchando para vivir unos días extras y tú, tan joven, te quieres rendir ante la vida, ya llegará el hombre que te ame tal como tú te lo mereces”. Tristemente, la joven no escuchó el consejo de su amiga.

Nuestro paso por este mundo es irrepetible, no vale la pena desperdiciar tiempo con personas que no aprecian nuestra presencia en la vida de ellos, démonos la oportunidad de identificar a esas personas que están en nuestra vida (pareja, amigos) y, si descubrimos que están por conveniencia, debemos poner distancia lo más pronto posible. Cada uno ha nacido libre, por ende, somos libres para vivir la vida que queremos vivir, no permitamos que otras personas lastimen en exceso nuestros sentimientos ni tampoco nosotros lastimemos a quienes nos aman incondicionalmente tal como somos.

Disfrutemos con intensidad de este privilegio de vivir con fragancia, cuando estemos viviendo en un estado nostálgico, intentemos no darle mucho espacio.

Si estás viviendo una circunstancia dolorosa busca ayuda profesional, habla con un amigo de confianza; desahógate y escucha detenidamente sus consejos. Para los momentos más difíciles, respecto a los estados emocionales, hablar con un buen amigo casi siempre tiene resultados fabulosos. Vivamos la vida con arte, con alegría y, sobre todo, con mucho optimismo, porque en el momento menos pensado nuestro tiempo en lo terrenal tendrá punto final y será sin previo aviso; vivamos con amor, demostrando solidaridad siempre, olvidémonos del odio, rencor, envidia y egoísmo, que en nuestra alma, mente y corazón permanezca espacio únicamente para los sentimientos bonitos de la vida, ya no te atormentes de la actual oscuridad, porque en ella es el momento propicio para meditar.

Escritor y poeta.