29 de Nov de 2022

Columnistas

'¿Economía?, eso no es para mí' (2)

“Los líderes salen del pueblo, nosotros los escogemos, y mucho se habla de ellos y de la política, pero cuesta ver la viga en nuestro ojo; el problema está en la cultura; […]”

En los artículos 37, 41, 43, 44 y 129 de la Constitución nacional hacen alusión a la participación ciudadana como un deber y derecho de todos los ciudadanos: participar en la toma de decisiones; teniendo en cuenta que cada individuo forma parte de algún grupo que participa en el desarrollo social y económico del país, ya sea empresas, servidores públicos, partidos políticos o la misma sociedad civil.

Toca vigilar y salvaguardar el progreso de Panamá. Según el INEC, el PIB del país tuvo una expansión de 25,5 puntos el último trimestre de 2021, en comparación con la caída de 17.9 en 2020 y, al mismo tiempo, la tasa de desempleo bajó del 18.5 % en septiembre de 2020 a 11.3 en octubre de 2021, con tendencia a mejorar. Panamá se encuentra dentro de los tres primeros puestos (Panamá, República Dominicana, El Salvador) de las economías con mejores perspectivas para 2022 de América Latina, con proyección de crecimiento de 8.2 puntos del PIB, ocupando el primer puesto (2.7 puntos por encima de República Dominicana) y, con la inflación interanual más baja de la región, según la Cepal y el FMI.

Además, se estima un crecimiento en la economía para 2022 de entre el 8 % y 12 %.

La otra cara de la moneda es otra; el poder del dinero; una verdad que es tan fácil de ver y al mismo tiempo difícil de reconocer: el amor al dinero es la raíz de toda clase de males; y algunas personas, en su intenso deseo por el dinero, se han desviado de la verdad y se han causado muchas heridas dolorosas; los que viven con la ambición de hacerse con riquezas quedan atrapados por muchos deseos necios y dañinos que los hunden en la ruina y la destrucción. Esto aplica a cada persona, tanto gobernante como ciudadano común.

¿Los gritos y protestas no funcionan? Los líderes salen del pueblo, nosotros los escogemos, y mucho se habla de ellos y de la política, pero cuesta ver la viga en nuestro ojo; el problema está en la cultura; cuando hay corrupción moral en una nación, su Gobierno se desmorona fácilmente, en cambio, con líderes sabios y entendidos viene la estabilidad. Otras cosas toman el trono de nuestros corazones. Solo Dios hace el cambio; Él tiene la última palabra.

Estudiante de Biología, UP.