26 de Nov de 2022

Columnistas

Lo que no me contaron del 9 de Enero

“La autora, […], nos lleva a recorrer la historia de aquel suceso histórico, conociendo la versión popular de los hechos del lado panameño, ya sabida, pero ahora también el lado de los norteamericanos, […]”

En un país donde poco se escribe, en que lo ocurrido en la reversión del Canal de Panamá “lo debemos” a la sabiduría y tenacidad del general Torrijos, emerge este didáctico trabajo: “El 9 de Enero de 1964. Lo que no me contaron” (2021) de Wendy Tribaldos, panameña, profesora de Ciencias Sociales e Historia, museóloga, con estudios superiores en Administración y Liderazgo de Organizaciones sin Fines de Lucro.

Lo escrito por Wendy, a quien no conozco, debe ser lectura obligatoria de todo panameño, sobre todo los jóvenes, porque con lo deficiente del sistema educativo, que hasta el 3 de noviembre de 1903 solo significa desfiles de “tambores y clarines”, ignorando cualquiera su verdadero significado y, con la mirada nublada, dirá cualquier cosa.

La autora, con su detalle investigativo, nos lleva a recorrer la historia de aquel suceso histórico, conociendo la versión popular de los hechos del lado panameño, ya sabida, pero ahora también el lado de los norteamericanos, muchas veces ignorado por quienes escriben la historia.

El 9 de Enero de 1964 yo tenía 19 años. Junto con mi hermano Ricardo de 17 y otros amigos, al escuchar las irresponsables arengas que se repetían en algunas radios, llegamos de curiosos a la plaza 5 de mayo. Vimos cómo se incendió el edificio de la línea aérea Pan American (PanAm), hoy BDA, frente de la Asamblea Nacional. En ese fuego murieron 6 panameños que de mártires nada tuvieron, solo veían qué se llevaban.

Sin lugar a duda, lo ocurrido fue por la intransigencia de unos malcriados y prepotentes estudiantes zoneítas, aupados por sus irresponsables padres, a los que las autoridades, a la tradición y las motivaciones geopolíticas de la época, les hicieron creer que la Zona de Canal era territorio norteamericano. Desconocieron los acuerdos para izar la bandera panameña al lado de la suya, y eso motivó la reacción en cadena de todo un pueblo, que en su interior no ocultaba las afrentas de 1903, cuando en la relación contractual entre Panamá y los Estados Unidos, por motivos circunstanciales y omisiones poco felices, no participó ningún panameño. Así es la violencia: se sabe cómo comienza, pero nunca dónde termina. Hubo exageraciones, de acuerdo, pero eso no quita quiénes fueron los que prendieron la mecha.

Como de historia estamos hablando, llamo la atención de tres detalles donde la autora no profundiza. Hablar solo de la siembra de banderas en 1959 por el grupo político que lideraban el diputado Aquilino Boyd y Ernesto Castillero Pimentel, ignora la génesis de esta gestión patriótica, iniciada a mayor riesgo un año antes con la siembra de banderas de la Operación Soberanía, liderada por los dirigentes estudiantiles Carlos Arellano Lennox, Ricardo Ríos Torres y Julio Rovi, entre otros. Otro detalle, el Puente de las Américas recibe su nombre el mismo día en 1962 que los norteamericanos bautizan la obra, dilatada por más de 20 años, como Ferry Thatcher Bridge. Su nombre proviene de la manifestación de la Juventud Demócrata Cristiana, que marchan con un gran telón y lo bautizan con el nombre que hoy tiene. Correspondió a la diputada de Colón, Thelma King, promover la ley para que el puente se llamara así. Y finalmente, que las elecciones de 1964 no las ganó el liberal Marco Robles. Si no quiso llamarlo fraude electoral a Arnulfo Arias, debe señalarse que fue un triunfo muy cuestionado.

Felicito a Wendy Tribaldos. Es necesario, informar a unos y recordar a otros, la historia patria como lo ha hecho. Como dije al orador oficial del pasado 9 de Enero, profesor Juan Navas Pájaro, es bueno oír de boca de un PRD como él, que la reversión del Canal se debe principalmente a tres personas: el presidente Roberto F. Chiari, quien, a pesar de los intereses económicos que tenía con los Estados Unidos, supo posicionarse a cualquier interés personal, y pensar en Panamá, al romper relaciones con los Estados Unidos, hecho que sirvió de base para el proceso que culminó Omar Torrijos, sin mayor oposición en Panamá, ya que vivíamos en una dictadura, y el presidente Jimmy Carter, que sacrificó su reelección y la de varios senadores demócratas, para luchar para devolverle a Panamá lo que le correspondía.

Insto al Ministerio de Educación para que convierta este libro en texto obligatorio de todas las escuelas del país. Si no conocemos nuestra historia, mal podremos querer a nuestro país.

Nota: El libro se puede adquirir vía Yappy, por B/15.00, al celular de Wendy: 6090-2957.

Analista político.