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24 de May de 2022

Columnistas

Etiquetado frontal de advertencia nutricional

“Hay siete países de Latinoamérica donde ya existen leyes similares sobre el etiquetado frontal: Chile, Perú, México, Ecuador, Bolivia, Uruguay y Colombia”

Mediante el proyecto de ley No. 265 de 22 de enero de 2020, de Etiquetado Frontal de Advertencia Nutricional, la Asamblea Nacional busca implementar y regular esta información en los envases y empaques de los productos alimenticios procesados preenvasados, para el consumo humano, que se comercialicen en nuestro país.

El etiquetado frontal de advertencia es una herramienta clave para garantizar el derecho a la salud y a la información de la población, que permite tomar decisiones de consumo más saludables, contribuyendo a la prevención de obesidad y enfermedades crónicas y al fortalecimiento del sistema inmunológico.

Es una manera rápida y segura de informar a los consumidores sobre si el producto tiene una cantidad excesiva de azúcares, grasas o sodio y calorías.

El artículo 3 de este proyecto establece “que los envases o empaques de los productos alimenticios procesados… deben llevar impreso en la parte frontal, de manera visible y legible, el etiquetado de advertencia nutricional, el cual deberá estar separado del etiquetado de contenido nutricional”.

Entre las principales ventajas de un etiquetado frontal de advertencia, se destacan:

1) Permite identificar los productos con excesos de azucares, grasas, sodio y calorías, que de una manera u otra afectan al organismo humano.

2) Facilita la selección de productos más saludables y menos procesados, lo que incentiva la fabricación de estos para beneficio de los consumidores.

3) Promueve una dieta más saludable, fortaleciendo el sistema inmunológico. Contribuyendo a prevenir enfermedades crónicas.

4) Se garantiza el derecho a la información, a la salud y a la alimentación de toda la población.

Hay siete países de Latinoamérica donde ya existen leyes similares sobre el etiquetado frontal: Chile, Perú, México, Ecuador, Bolivia, Uruguay y Colombia. En estos países, los fabricantes adaptaron sus productos, reduciendo su contenido en azúcar, sodio y grasas. Además, disminuyó la compra de bebidas azucaradas y de cereales, y los consumidores dijeron reconocer con más facilidad la calidad nutricional de los productos.

En cada uno de estos países es un hecho que, como política pública para combatir el sobrepeso y la obesidad y sus enfermedades crónicas asociadas, como la diabetes y la hipertensión, la evidencia indica que el etiquetado frontal ha tenido un impacto efectivo en las decisiones de los consumidores.

El Gobierno nacional, la industria y organizaciones que representan a los consumidores y padres de familia, entre otros sectores de la sociedad, pueden definir un modelo propio de etiquetado frontal nutricional, que garantizará que los productos contengan información clara y comprensible para el consumidor, el cual tiene derecho a tener información completa, clara y veraz.

Comunicador social.