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26 de May de 2022

Columnistas

'La dominguera' en Colón

“[…], “la dominguera” es una tradición con matiz un tanto ancestral, pues, […], fuimos absorbiendo una expresión culinaria marcada por la condimentación y el uso de frutos propios del Caribe”

Los pueblos suelen tener su idiosincrasia, sus manifestaciones culturales y un perfil que los identifica en un conglomerado. Esto, por lo regular, se vincula a la cultura, a tradiciones y a modos de ser. En nuestro país existe una amalgama extraordinaria de expresiones culturales regionales, donde cada rincón o provincia tiene sus particularidades, sus gastronomías, sus expresiones folclóricas e inclusive sus rasgos lingüísticos.

Colón, por múltiples razones geohistóricas, se configuró como zona cosmopolita, recinto de oleadas migratorias que, de una u otra forma, les dieron a sus lugareños una tipología “sui géneris”, muy marcada por su forma de ser, de pensar, de hacer e inclusive con una cosmovisión diferente; lógicamente, la impronta de estas migraciones quedó latente y expresiva.

De ahí, que acá, en nuestra región colonense, “la dominguera” es una tradición con matiz un tanto ancestral, pues, desde los tiempos de las grandes migraciones, fuimos absorbiendo una expresión culinaria marcada por la condimentación y el uso de frutos propios del Caribe. Esto le dio una característica especial a la comida colonense.

En el caso de los domingos, a diferencia de otras regiones del país, en Colón, inclusive desde el sábado, el mercado está abarrotado, gente de distintas condiciones económica y estatus desfilan comprando carnes, verduras, vegetales, etc., en un acto ceremonial, para lo que será la dominguera. Un festín donde predominan el arroz con coco, pollo guisado, acompañado con puerco, ensalada de papas; rabito con patitas de cerdo en medio de habas o porotos, arroz blanco y tajadas; asado de pollo, jamón o pavo acompañado de arroz con coco y algún tipo de ensalada con aguacate.

Estas serían algunas de las viandas que se pueden encontrar un domingo en cualquier residencia de Colón, por humilde que sea. Pues, para el colonense su dominguera es sagrada, es tanto como cumplir con un ritual histórico y, en medio de los sinsabores y dolencias del alma, encontrar un momento de celebración y de experimentar una fruición a través de su gastronomía.

Quizás nuestra condición de ciudad transitista, en medio de puertos y una economía terciaria, además de la multiplicidad racial, nos ha llevado a ser diferentes, tanto cultural como socialmente, de tal manera que hasta en nuestra forma de cocinar ha influido la posición geográfica que tenemos y el basamento histórico que sustenta el Ser del hombre colonense.

En esta celebración de 170 años de la ciudad de Colón, destacamos este hecho y particularidad que nos da un toque de distinción y de sabor caribeño muy marcado por una filosofía, una conducta y una forma distinta de concebir la vida y matizarla con destellos de alegría.

Felicidades, Colón.

Docente