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17 de May de 2022

Columnistas

Debemos recordar el origen del Día Internacional de la Mujer Trabajadora

“Mujeres y hombres tenemos el deber de luchar por una sociedad respetuosa, sin violencia, donde haya paridad y los derechos humanos de las mujeres sean respetados”

El 8 de marzo de 1857, a pocos años de la Revolución Industrial, cientos de mujeres de una fábrica textil en Nueva York, marcharon para protestar contra las pésimas condiciones en las que trabajaban, bajos salarios (era, al menos, la mitad de lo que ganaban los varones, aunque ambos aducían condiciones infrahumanas). Ante el reclamo legítimo a sus demandas, la policía reprimió y 129 mujeres fueron asesinadas, lejos de amedrentarlas, dos años después, fundaron su primer sindicato, el Internacional Ladies Garment Workers Union (ILGWU).

También en Nueva York, en la fábrica Triangle Shirtwaist, un gran número de mujeres se encontraban en huelga para exigir mejores condiciones de trabajo y de vida, se incendió la fábrica, donde murieron carbonizadas 123 mujeres, supuestamente, por orden dada por los dueños de la fábrica.

El 8 de marzo de 1908, 51 años después de los hechos en 1857, más de quince mil mujeres vuelven a tomar las calles de Nueva York, para exigir aumento de sueldo, menos horas de trabajo, derecho al voto y prohibir el trabajo infantil. El eslogan o consigna fue “Pan y Rosas”, el pan representaba la seguridad económica y las rosas una mejor calidad de vida.

En Copenhague, Dinamarca, se celebra en 1910, una Conferencia Internacional de Mujeres, donde participan 17 países y acudieron cientos de participantes. La socialista Clara Zetkín propuso que, en honor a las mujeres que habían sido asesinadas y quemadas en Nueva York, se estableciera el 8 de marzo como el día para recordar la lucha de las mujeres neoyorkinas.

En 1911, se celebra por primera vez el Día Internacional de la Mujer en varios países en Europa y Estados Unidos.

No fue hasta 1975, durante el Decenio de la Mujer, que la Organización de las Naciones Unidas establece el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

En Panamá, hubo luchas de mujeres a nivel sindical, campesino, educativo, por la soberanía, etc. Es nuestro deber recordar en el plano sindical a Marta Matamoros, Carmen Cunighan, y, a través de ellas, a todas las mujeres que lucharon desde la Federación Sindical de Trabajadores de la República de Panamá y el Sindicato de la Confección de la Ropa y el Calzado, quienes presentaron cientos de firmas de respaldo al anteproyecto de Ley de Protección a la Maternidad de la Mujer Trabajadora.

Con Clara González, se funda el Partido Nacional Feminista, el programa del Partido fue bien valorado a nivel internacional por lo completo, se incentiva la formación de la mujer, se lucha por el derecho a la ciudadanía y el derecho al voto.

Hoy, 8 de marzo, tenemos que resaltar, además de las mujeres antes mencionadas, a mujeres como Gumercinda Paéz, Esther Neyra de Calvo, Felicia Santizo, Norberta Tejada y a decenas de mujeres aglutinadas en capítulos en casi todas las provincias, promoviendo e impulsando la participación de la mujer.

A nivel Educativo, destacamos la lucha llevada a cabo por las educadoras en la búsqueda de su estabilidad, la participación de la maestra Sara Sotillo en la organización del Magisterio Panameño Unido, en la década del 40, y en esas luchas se logra la Ley 47 Orgánica de Educación de 1946, donde se establece la estabilidad del docente, logro mantenido hasta el presente, también se logra que la licencia de maternidad para las educadoras en el ramo educativo sea de cinco meses por la labor que desarrollan.

Destacar el trabajo realizado por Flora Eugenia, quien, con su equipo, dirigía más de 300 centros de orientación infantil, para lo cual organizó a las Madres Maestras, la hermana Nieves Sola, Argelia, Mary Pineda, en la organización comunitaria de las mujeres; así como en las comarcas las distintas organizaciones de mujeres impulsadas y promovidas por ellas mismas.

Deseo expresar nuestra gratitud a todas las mujeres que han aportado su grano de arena en la búsqueda de una sociedad más igualitaria, y con equidad de género.

Mujeres y hombres tenemos el deber de luchar por una sociedad respetuosa, sin violencia, donde haya paridad y los derechos humanos de las mujeres sean respetados. La pandemia no puede seguir siendo la excusa para retroceder en conquistas logradas por las mujeres.

Deseo expresar nuestro saludo, este 8 de marzo, a todas las mujeres trabajadoras de las distintas organizaciones del país, así como a todas las compañeras de Alternativa Democrática Sindical, de las Américas, por un sindicalismo de principios y valores. Nos corresponde seguir luchando por la paridad, “igual trabajo, igual salario”, alto a la discriminación y violencia contra la mujer y por igualdad para todas.

Educadora