Temas Especiales

20 de May de 2022

Columnistas

Ignorancia inexcusable del derecho internacional

Por lo que apelamos y hacemos un vehemente llamado a la paz en Ucrania, la cual, sí duda, pasa por el cese del armamentismo impulsado por potencias con intereses mezquinos

En entrevista publicada en la primera plana de la "decana" (La Estrella de Panamá del domingo 10 de abril de 2022) la embajadora itinerante de Ucrania ha exhibido una ignorancia inexcusable del derecho internacional, particularmente, del "Tratado Concerniente a la Neutralidad Permanente del Canal y al Funcionamiento del Canal"de 1977, en cuyo articulado, expresamente se señala que "La República de Panamá, y los Estados Unidos de América han acordado lo siguiente": "... el Canal en cuanto vía acuática de tránsito

internacional será permanentemente neutral" y agrega el mismo instrumento de derecho internacional, "Panamá, declara la neutralidad del Canal, para que, tanto en tiempo de paz como en tiempo de guerra, éste permanezca seguro y abierto para el tránsito pacífico de las naves de todas las naciones..."

De manera que además de ignorancia, es un atrevimiento diplomático descomedido de parte de la representante ucraniana, señora, Oksaan Dramaretska, quien manifestó: "el argumento de que es un país neutral aquí no funciona porque en esta situación, cuando un país agresor ataca a un país inocente, declararse neutral es también participar de las matanzas".

Ante semejante afrenta a la totalidad de los panameños y como ciudadano de este país que goza de los derechos políticos, exijo que la señora Canciller de Panamá cite a su Despacho a la embajadora de Ucrania para indicarle que no es que Panamá se ha declarado neutral per se; si no que media un tratado internacional que le impide a la República de Panamá negar el paso por el Canal a los barcos rusos o de cualquier otra nacionalidad o bandera.

Por otro lado, me permito indicar a la despistada diplomática, como el payaso de Kiev, que los panameños sabemos perfectamente lo que significa una invasión, los crimenes de guerra y el genocidio; porque fuimos víctima de la vil agresión militar, en diciembre de 1989, por parte del ejército más poderoso de la tierra; acto perpetrado en contra de un pequeño pais de apenas 79,000 kilómetros cuadrados de extensión y de 3.5 millones de habitantes.

Por lo que apelamos y hacemos un vehemente llamado a la paz en Ucrania, la cual, sí duda, pasa por el cese del armamentismo impulsado por potencias con intereses mezquinos y agendas ocultas como lo son Estados Unidos de América, Inglaterra y los países de la Unión Europea.

Somos de la humilde opinión que a través de la guerra jamás los ucranianos podrán resolver el conflicto geopolítico que hoy tiene como escenario esta bendecida nación del este de Europa. Por el contrario, pensamos que la salida negociada es el único camino de una paz duradera en este hermano pueblo ucraniano, en Europa y en el convulsionado mundo, del calentamiento global y del cambio climático.

¡Así de sencilla es la cosa!