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20 de May de 2022

Columnistas

Proceso revocatorio al alcalde Fábrega, un caso de participación ciudadana

“[...] este proceso revocatorio de mandato [...] es una prueba para la ciudadanía, de cabildeo, educación popular y discusión cívica en torno a este proceso”

El pasado miércoles 20 de abril, se abrió el proceso de recolección de firmas para la revocatoria de mandato en el cargo de alcalde del Municipio de Panamá, que ocupa José Luis Fábrega, del Partido Revolucionario Democrático (PRD).

Este proceso se da en el marco de una iniciativa ciudadana, liderada por el abogado Roberto Ruíz Díaz, que elevó la solicitud al Tribunal Electoral y que, luego de un proceso de resolución de elementos técnico-jurídicos y la posterior capacitación de los activistas que coadyuvaran en el proceso de recolección de firmas al solicitante, se inicia formalmente.

Para llevar adelante este proceso, se necesita recolectar 198 920 firmas, es decir, el 30 % del padrón electoral del Municipio de Panamá (con referencia a la última elección en 2019). La recolección de estas firmas debe realizarse en un plazo de 120 días.

El proceso de recolección de firmas era informado de manera diaria por el Tribunal Electoral, por medio de comunicados colgados en sus redes sociales. El primer día se recolectaron 3899 firmas. Lo novedoso de este proceso es la incorporación de TIC, mediante varios mecanismos tendientes a facilitar la participación de la ciudadanía: App para dispositivos móviles, página web del TE, kioscos multiservicios del TE, y de forma presencial, sedes del Tribunal Electoral.

A escasos días de haber iniciado el proceso de recolección de firmas, el pasado viernes 22 de abril, el Tribunal Electoral emite un comunicado en donde señala que ya no emitiría informes de manera diaria como lo realizó en estos primeros días, sino que emitiría un boletín los lunes de cada semana, a partir del lunes 25 de abril. Esta acción contradice el principio de transparencia que dice defender el Tribunal Electoral, pues los informes diarios mantienen a la ciudadanía informada e involucrada, además que legitima el proceso, toda vez que el Tribunal ha sido sujeto de cuestionamientos en la anulación de firmas de ciudadanos, en los procesos de inscripción de partidos en formación en su momento el PAP, UNI y FAD, así como en los procesos de recolección de firmas de las candidaturas independientes a presidente en los procesos electorales de 2014 y 2019.

El lunes 25 de abril en ocasión del cumplimiento del comunicado del Tribunal Electoral, que señalaba que los lunes emitirían un comunicado para informar del estado y avance del proceso de recolección de firmas, se emite un comunicado en donde se señala que a esta fecha se han recolectado 11 767 firmas y el avance del proceso es del 6 %.

Es interesante observar algunas de las reacciones en torno al proceso de recolección de firmas, por un lado tenemos la Asociación de Municipios de Panamá (Amupa), organización que congrega a los alcaldes y representantes de corregimiento de todo el país, la cual por medio de una circular convocó a una movilización para el miércoles 27 de abril, mientras que por otro lado, encontramos en redes sociales una convocatoria para el martes 26 de abril, de un colectivo ciudadano cuya consigna es “defendamos nuestro voto” y “dejemos trabajar al alcalde Fábrega”, en una clara alusión a una mayoría de votantes que elegio a José Luis Fábrega como alcalde de la Ciudad de Panamá.

La primera de estas reacciones es rebatible, pues es una reacción propia de un sector de la clase política que entiende su cargo como ajeno al escrutinio de la ciudadanía, y rechaza con esta convocatoria los preceptos de la democracia representativa: la transparencia, rendición de cuentas y la participación ciudadana en el ejercicio de la gestión pública y fiscalización de la gestión de sus representantes. Contrariando también la máxima que reza nuestra carta política en su artículo 2: “El Poder Público sólo emana del pueblo.”.

Es importante recordar que la gestión del alcalde capitalino, José Luis Fábrega, ha estado marcada por el impulso de proyectos fallidos: el proyecto de playa, valorado en 120 millones de dólares aproximadamente, la cancelación del proyecto de Panamá Norte, proyecto de red de mercados de mariscos, valorado en 86 millones de dólares, así como la ausencia de proyectos de apertura, mantenimiento y conservación de espacios públicos para la ciudadanía. Lo que expresa una gestión ajena al desarrollo de iniciativas que promuevan el bienestar y disfrute de los espacios públicos en la ciudad de Panamá.

El alcalde José Luis Fábrega ha señalado públicamente que aspira reelegirse para el cargo de alcalde de la ciudad capital; sin embargo, quedará esperar cómo se desarrolla este proceso de revocatoria de mandato.

Un aspecto importante que hay que mencionar es que este proceso revocatorio de mandato pone en cuestión no solo la solidez institucional del Tribunal Electoral, pone a prueba el estatus ético del alcalde de la ciudad capital, alcaldes y representantes de corregimiento del resto del país, sino que también es una prueba para la ciudadanía, de cabildeo, educación popular y discusión cívica en torno a este proceso.

Los países de América Latina han pasado por periodos de transición democrática, en donde las instituciones deben dar paso a la participación ciudadana en el marco de un giro al Gobierno abierto, como mecanismo de legitimidad, gobernanza eficiente, gestión transparente e inclusiva; en el caso de Panamá, este proceso de transición aún se encuentra en desarrollo y su éxito pasa por ejercicios como el proceso revocatorio de mandato al alcalde del Municipio de Panamá.

(*) Filósofo e historiador, becario de la Senacyt en el programa de maestría en Ciencias Sociales del Instituto de Estudios Nacionales de la Universidad de Panamá.