08 de Ago de 2022

Columnistas

Un ministro estratégico y con capacidad

Los últimos años han sido de crisis tras crisis, con escenarios adversos, difíciles y complejos, y en los que se ha necesitado de mucha experiencia y conocimientos.

Los últimos años han sido de crisis tras crisis, con escenarios adversos, difíciles y complejos, y en los que se ha necesitado de mucha experiencia y conocimientos. Por eso, de todos los ministros que hemos tenido en los primeros tres años de Gobierno, sin duda el mejor ha sido Héctor Alexander. No sólo puso orden en las finanzas públicas y enfrentó el pago de cuentas pendientes del quinquenio anterior, sino también gestionó los recursos financieros necesarios para afrontar el incumplimiento de la programación de los ingresos del Gobierno Central, que eran $1,650 millones por debajo de lo presupuestado en 2019 aunado a un déficit fiscal del SPNF de $2,100 millones ese mismo año. De allí, que se modificó el tope de la Ley de Responsabilidad Social Fiscal en 2019. Luego, tocó enfrentar el peor de los entornos, la pandemia de la covid-19, que impactaron a la economía, el mercado laboral y las finanzas públicas. En 2020, la economía se contrajo 17.9%, el desempleo atrapó al 18.5% de fuerza laboral disponible y los ingresos corrientes del Gobierno Central disminuyeron en $2,513 millones, respecto a lo presupuestado.

En este escenario, Alexander no dudó en reestructurar el presupuesto de gasto de todas las instituciones del sector público y reasignó $2,000 millones para hacerle frente a los daños que se preveían ocasionaría la covid-19. De esa manera, contrario a sus orígenes como un Chicago Boys, puso en marcha una política anticíclica o de expansión del gasto público, pareciéndose entonces más a un John Maynard Keynes, y apostó a la intervención del gobierno para cubrir la brecha del déficit y la demanda agregada. De esa manera, la estrategia económica de Alexander permitió financiar el déficit del presupuesto ante la caída de los ingresos públicos y financiar los presupuestos de la vigencia 2020 y 2021. Y cuando más se necesitó, inyectó mayor liquidez al sistema bancario y estructuró las condiciones para darle fuerza a la recuperación y la reactivación de la economía. Si todavía alguien tiene duda de lo valioso que ha sido la gestión de Alexander, permítame refrescarle algunas cifras. En 2021, Panamá fue la economía que más creció en la región y una de las de mayor expansión económica en el mundo, con un crecimiento del PIB de 15.3%. El desempleo se redujo de 18.5% a 11.3% de 2020 a 2021, respectivamente. La relación deuda pública respecto al PIB se redujo de 68.5% a 63.7% de 2020 a 2021, respectivamente. Y las perspectivas son aún mejor. Panamá será el país de mayor crecimiento económico la región en el año 2022, según el FMI (7.5%), el BM (6.5%) y la Cepal (6.3%). Además, hasta el mes de abril de 2022, la recaudación de los ingresos corrientes del Gobierno Central cumplió con la meta presupuestada, lo que favorece alcanzar las metas fiscales establecidas para el año 2022. Ciertamente, la estrategia de Alexander ha alentado a los inversores. En el sector energético se han anunciado inversiones privadas robustas, una de $1,000 millones por la Generadora Gatún y recientemente una de $7,000 millones por SGP BioEnergy para construir un centro de producción y distribución de biocombustibles para aviación. En temas logísticos también se prevén fuertes inversiones, una de $1,200 millones por Notarc Management Group y Mediterranean Shipping Co. para la construcción de la Terminal Contenedores Isla Margarita en Colón. Así mismo, Copa Airlines anunció que contratará este año a 1,300 personas entre pilotos, auxiliares de vuelos y personal administrativo. Y Google, Millicom Tigo, Cable & Wireless, Astilleros Puerto Balboa, Farmacéutica Merck, Nestlé, Grupo Rey, Bonlac, Agrosilos, Wendy's, Forevers Oceans, las compañías de cruceros, London & Regional y las empresas SEM, Zonas Francas, EMMA y el sector financiero, entre muchas otras, han anunciado millonarias inversiones. Y todo esto en medio de un escenario en el que se combinan los daños ocasionados por la crisis de la covid-19 con los impactos negativos de la guerra entre Rusia y Ucrania. Este nuevo entorno ejercerá mayores presiones sobre las finanzas públicas al registrarse subidas en los precios internacionales del petróleo y que ocasionarán aumentos en algunos subsidios como el tanque de gas de 25 libras, la tarifa eléctrica y el transporte público. Por otro lado, está la demanda creciente de más ayudas económicas del gobierno, por el aumento de precios de granos y alimentos.

Corresponde ahora hacer nuevos esfuerzos para garantizar que se cumpla con la meta de recaudación de los ingresos corrientes del gobierno, tributarios y no tributarios, y reducir los gastos públicos innecesarios. Definitivamente que todos los panameños quisiéramos tener más funcionarios como el ministro Alexander, especialmente ahora en tiempo de crisis. Tal vez por eso Alexander nos recuerda tanto al Contralor Carles, porque su capacidad y honestidad son características fundamentales para generar respeto y conducir las riendas de un país.

Empresario, consultor de nutrición y asesor de salud pública