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30 de Ene de 2023

Columnistas

Celebremos aniversarios con aprendizajes

“[...] debemos extraer valor agregado de nuestro espíritu alegre; pues está demostrado que en toda alegría existe una cuota de sabiduría residual”

“Solo una educación basada en aprender para aprender, será liberadora del ser humano”, Paulo Freire.

Considero que pocos países en el mundo poseen, durante dos meses (noviembre y diciembre), tantas celebraciones de aniversarios como Panamá. Coincido con la mayoría de las opiniones que, quizás por ser un crisol de razas asentadas en un pequeño istmo atravesado por un canal y con énfasis en el sector comercial, soslayamos fijar caras de dolor trágico e inclinarnos más a crear e inventar el “panameño, panameño vida mía, yo quiero que tú me lleves al tambor de la alegría”.

No somos un conglomerado de ingenuos, para aceptar ofensas sin respuestas de rechazo; prueba de lo anterior es la conquista, con dolor y sangre, de enfrentarnos a un imperialismo para conquistar nuestra plena soberanía; además de las demostradas manifestaciones contra políticas lesivas a una calidad de vida; lo cual empujó a una mesa de diálogo, con efectos ya conocidos.

Somos tan alegres, que hasta celebramos aniversarios ajenos y llevamos esa alegría a donde vamos. Soy testigo de lo anterior, por la experiencia de vivir temporalmente en otros países. Nuestra alegría explosiva la llevamos muy adentro, quizás por nuestra “hibrides” cultural con mucha influencia de lo africano y español. Tanto es así que en el hablar como el caminar, ella se refleja: hablamos, con un alto tono de voz, casi musical y caminamos casi que bailando; especialmente las mujeres. Por lo anterior, causa mucha atención cuando un grupo de panameños se presenta en el exterior.

Empero, considero que debemos extraer valor agregado de nuestro espíritu alegre; pues está demostrado que en toda alegría existe una cuota de sabiduría residual. Para concretizar la importancia de agregar un complemento beneficioso, con el fin de fortalecer nuestra personalidad social, invitemos con observación clínica, para un análisis docente, los aniversarios de las fiestas patrias y la navidad:

1.- Fiestas patrias: exhibiciones costosas, con la presencia de elevados recursos materiales, que soslayan el exponer otros contenidos para aprender de nuestra razón histórica y fortalecer nuestra identidad como nación.

¿Cuántos encuentros guiados, para saber más de lo pasado con su influencia en el presente evaluado para aprendizajes despejadores de errores presentes y fortalecer valores significativos e existentes?

2.- Navidad: Palabra de origen latino, que significa “nacimiento” y que la doctrina cristiana la adopta para celebrar el nacimiento de Jesús, el 25 de diciembre.

Por su valor doctrinal. para construir un mundo de hermandad y sin extremos antagónicos, debe ser un instante de profundas reflexiones para eliminar falencias y fortalecer valores morales -espirituales que contribuyan para cumplir con las palabras mensajeras de Jesucristo; expresadas en el Sermón de la Montaña; narradas por san Agustín y san Mateo.

Llaman mucho la atención, en nuestra observación, los contenidos foráneos, especialmente de Estados Unidos, que se incorporan con propiedad en nuestro acerbo cultural para, paulatinamente, desplazar los que identifican nuestras creencias religiosas; dejando entrever una guerra cultural.

Por lo anterior, debemos ser frugales en gastos y sí en los encuentros grupales para meditación reflexiva sobre aprendizajes aleccionadores de lo pasado; que identifican y fortalecen nuestra identidad cultural; con el reconocimiento de que sin desarrollo cultural, no existe desarrollo educativo.

Bienvenidas esas y todas las fiestas llenas de nuestra alegría y mucho aprendizaje.

Educador