• 12/02/2013 01:00

Amistad

El Día de San Valentín, en mi niñez y juventud, era el día de los enamorados, un día en el cual le dabas tu ‘Valentín’ a aquella niña qu...

El Día de San Valentín, en mi niñez y juventud, era el día de los enamorados, un día en el cual le dabas tu ‘Valentín’ a aquella niña que mejor te caía, tu mejor amiga. Era una forma de que ella, si aceptaba ser tu Valentín, reconocía en ti algo más que un amigo regular, eras quizás su amigo preferido. Pienso que por eso poco a poco el 14 de febrero, Día de San Valentín, con los años se convirtió en el Día de la Amistad. Un día en el que le confirmas a tus amigos el aprecio y cariño que les tienes.

A mí siempre me ha llamado la atención que el panameño confunde en su gran mayoría conocido con amigo. La verdad del caso es que todos tenemos muchos conocidos, pero pocos amigos. Ser amigo va mucho más allá que un simple conocido, compañero de clases, compañero de trabajo o de partido. Un amigo es alguien especial, es ese conocido que te demuestra a lo largo de la relación contigo que tú eres igualmente especial para él. La amistad tiene miles de forma de mostrarse, la más importante para mí es a través de la lealtad y la discreción. A tu amigo le confías mucho de tu vida íntima, de aquel otro yo que pocos conocen. A un amigo no tienes que frecuentarlo, ni siquiera muchas veces comunicarte con él, simplemente cuando en el camino te encuentras nuevamente la afinidad y el cariño vuelven instantáneamente.

De joven creía que mis mejores amigos saldrían de mis primeras amistades. Sin embargo, en la vida aprendí que iba haciendo amigos por mi recorrer, inclusive ya en vida adulta descubrí otros amigos con los que nunca participé en los juegos de joven ni en nuestras primeras andanzas, pero por cierta afinidad y personalidad pasaron a quedar entre mis amigos inolvidables los ya desaparecidos, y entre mi mejores amigos de hoy día. No dudo que si analizo apropiadamente el tema de la amistad, tengo que reconocer que los amigos en muchos casos sobrepasan en su relación a la familia. Tuve la suerte de que mi hermano durante su vida fue siempre mi mejor amigo, y he tenido el dolor de ver hermanos que no se hablan, no se frecuentan y hasta se odian.

La verdadera amistad a veces tiene su costo. Ser amigo y admitir la amistad con un homosexual, con un perseguido por la justicia, o con simplemente una persona que otros encuentran desagradable, cuesta. Acepto que muchos no tienen ese sentido de amistad pura y clara que los hace alejarse frente a la caída de un amigo. El verdadero amigo es como la madre que apoya y muestra más afecto al hijo con problemas frente al hijo perfecto, Un amigo es como un militar, que en combate no abandona a un compañero y como el lema de los marines norteamericanos, ninguno es dejado atrás. Una verdadera amistad no se niega jamás, una verdadera amistad es perpetua. Traiciones entre amigos ocurren siempre, desde el principio del mundo, Caín traiciono a su hermano Abel, Pedro negó a Cristo.

Hoy, cuando el mundo ha perdido sus valores, cuando el materialismo ha reemplazado los verdaderos objetivos de la vida y nos ha llevado a sociedades frías y oportunistas, el primer valor que hay que rescatar es la amistad, una amistad con nobleza, con lealtad, con amor. En mis peores momentos he tenido cerca grandes amigos, aquellos no tienes que decirle que tienes un problema, porque sabes que se enterarán y voluntariamente vendrán a decirte ¿Cómo te ayudo? ¿Qué necesitas? Y a cambio de nada. Qué hermoso es encontrarte un día deprimido, pensando que nadie te ayudará y de pronto te aparece un amigo, muchas veces el que menos esperas, y te da esa mano especial que solo dan los amigos.

Recuerdo un día estando con Rubén Murgas en la radio leíamos que una persona se había suicidado. A Rubén le salió del alma decirme, ‘¿sabes por qué se debe haber suicidado?, porque le faltó un amigo a su lado’. Cierto, esa persona que dispone quitarse la vida no lo hace si un amigo lo acompaña y lo ayuda a ver opciones. Yo reconozco que Dios me ha bendecido con muchos amigos, que me lo han demostrado en medio de una vida de muchas altas y bajas, una vida que en su momento fue irresponsable en el manejo del amor, una vida que en muchas ocasiones avancé por el consejo y apoyo de amigos verdaderos. Por eso trato de ser amigo, más que conocido, cuando se me da la oportunidad.

Me duele mucho cuando veo aquellos que no parecen disfrutar sus amistades, que pretenden presentarse como autosuficientes, aunque en el fondo transpiran soledad. Aquellos que esconden en el alcohol o vicios su soledad íntima. Yo no creo poder vivir sin amigos y aunque algunos de mis mejores amigos los veo poco, estoy pendiente de ellos y me alegra saber de sus triunfos y logros, aunque no esté a su lado para celebrarlos. Si algo debemos hacer en el día de San Valentín, es recordarles a nuestros amigos nuestra amistad. No hay nada más triste que saber de la muerte de un amigo y quedar con la angustia de que nunca le dijiste lo que significaba para ti. Hoy, a dos días de este Día de la Amistad, mi saludo y muestra de cariño a todos mis amigos, aquí, en el interior y en el exterior, a todos los recuerdo siempre y les agradezco que sean mis amigos.

INGENIERO INDUSTRIAL Y ANALISTA POLÍTICO.

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