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- 02/09/2015 02:01
Treinta años formando jóvenes en la música clásica
Treinta (30) años de Campamento Musical Juvenil. Para los que formamos parte de la Asociación Nacional de Conciertos esto representa una profunda satisfacción: la de contribuir con el desarrollo cultural de Panamá, a través de la formación de jóvenes músicos.
Terry Ford, presidente de la Asociación Nacional de Conciertos, es un apasionado de la música clásica y, en 1986, como director de la Asociación, se le ocurrió la idea de replicar con los músicos de la orquesta juvenil los campamentos que hacía con los hijos de los feligreses de la iglesia episcopal. Su experiencia le decía que de esa manera se lograba mayor dedicación y compromiso. Solicitó a la directiva de la Asociación un aporte de mil dólares para ese primer campamento que realizó en El Valle de Antón.
El tiempo ha demostrado que no se equivocó y desde entonces los campamentos se realizan ininterrumpidamente. Hoy en día, más de 130 jóvenes de diferentes regiones del país participan en el Campamento, el cual se realiza en las instalaciones de la Ciudad del Saber, que ha brindado un inmenso apoyo. Son estudiantes de todas las edades que ejecutan diferentes instrumentos: violín, cello, flautas, trombones, de percusión, etc. Se seleccionan por medio de audiciones y se clasifican en dos grupos, uno de principiantes y otro de avanzados. Trabajan intensamente durante dos semanas, recibiendo clases de músicos y directores, tanto locales como de otros países, con el propósito no solo de aprender, sino de vivir la experiencia de conformar una orquesta que realiza presentaciones durante el campamento y en su clausura.
Para el campamento se cuenta con el apoyo de directores musicales de Panamá, Costa Rica y Venezuela. Adicionalmente, desde 1991, el Campamento se ha beneficiado del apoyo del Conservatorio de Oberlin, el más antiguo de Estados Unidos, que aporta directores de amplia trayectoria y estudiantes de música, quienes trabajan como voluntarios en el desarrollo del campamento. Todo esto contribuye para que la formación que reciben los jóvenes sea altamente exigente y de altísimo nivel. A su vez, los estudiantes de Oberlin complementan su formación con una experiencia totalmente diferente y enriquecedora, intercambiando culturas a través de la música.
Durante esas dos semanas de enero se vive un ambiente agitado y alegre en las instalaciones de la Ciudad del Saber. Clases, ensayos, más clases. Los muchachos de Colón van y vienen todos los días, siempre contentos y motivados. Los directores y músicos se abocan a la tarea de impartir conocimientos, técnicas y a exigir todos los días un poco más. A Terry (¡con sus 82 años!) y al personal de la Asociación se les ve ir y venir, subir y bajar escaleras, ajustar detalles. Se oye música por todo el edificio, en aulas y pasillos.
Pero el momento de la verdad es en los conciertos, especialmente el de clausura. Quien haya tenido la oportunidad de presenciar uno de estos conciertos de la orquesta del Campamento, habrá vivido la experiencia de maravillarse ante el logro de los muchachos después de esas dos semanas. Es increíble escuchar el nivel musical que muestran en las piezas que ejecutan y es imposible no emocionarse frente a ello. Personalmente, es la oportunidad que se me presenta todos los años de reiterar mi compromiso con la Asociación. Para ese momento, encuentro en las palabras del escritor francés Víctor Hugo la sensación que se experimenta: ‘La música expresa aquello que no puede ser dicho y sobre lo que es imposible callar'.
Los campamentos han sido parte fundamental de la formación de muchos músicos panameños que hoy día viven de la música, como miembros de la Orquesta Sinfónica Nacional de Panamá y de otras orquestas en el mundo, o aquellos que han constituido diversos grupos de cámara (a los que seguramente ha escuchado en más de un evento) o que realizan otras actividades musicales en el país. Y también de muchos otros que, aunque no siguieron el camino de la música, obtuvieron conocimientos y experiencia que constituyen parte importante de quienes son hoy.
El pasado fin de semana celebramos estos treinta años con dos eventos para el público: un ‘collage' musical y un concierto. En ellos participaron campistas actuales y excampistas, así como algunos estudiantes y profesores del Conservatorio de Oberlin que vinieron especialmente para la ocasión. En cuatro días trabajaron arduamente en las piezas que presentaron y tuvimos una nueva oportunidad para deleitarnos con el talento y la capacidad musical de nuestros jóvenes. Nos acompañaron también Andrea Kalyn, decana del conservatorio y la profesora Joanne Erwin, quien, junto al Maestro Jorge Ledezma, dirigió la orquesta en el concierto.
Para la Asociación, mantener los campamentos musicales es un compromiso con el fomento de la música clásica en nuestro país. Nos permite contribuir con el desarrollo de generaciones de músicos que ayudan a difundir este género musical que permite explorar las emociones y vivencias humanas. Los invito a compartir la experiencia de la música clásica y el aporte de los músicos que han sido parte de estos 30 años de Campamento Musical Juvenil.
*DIRECTOR DE LA ASOCIACIÓN NACIONAL DE CONCIERTOS.