Se efectuan gestiones para salir de la lista de países que no combaten la pesca ilegal y que Panamá pueda seguir exportando mariscos a la UE
- 08/02/2016 01:00
Los tableños y la Guerra de Coto
Los historiadores panameños coinciden en que los límites o fronteras entre Costa Rica y Panamá no fueron bien establecidas desde la época colonial. En 1836 hubo una primera ocupación colombiana en Bocas del Toro, debido a que Costa Rica se posesionó de dicho territorio, pero ante la presencia militar colombiana no volvió a retomar dicho territorio.
Durante varios años y diferentes acuerdos en los que tanto Colombia como EUA mediaron en alguna forma, se mantuvo latente el problema limítrofe. Lo cierto es que a partir de 1905 hasta 1914, luego de la separación de la República de Panamá del territorio colombiano; después de un largo arbitraje, los ticos lograron por intermedio de EUA, un fallo llamado ‘Fallo White'; que sin dudas favorecía a Costa Rica.
El descontento panameño fue claro. En febrero de 1921 cuando una barcaza ‘gasolinera' de Costa Rica, a través del río Coto, llegó a Pueblo Nuevo, desembarcando militares ticos y ocupando dicho pueblo; las autoridades policiales de la provincia de Chiriquí a órdenes del gobernador se concentraron en espera de las instrucciones del presidente Belisario Porras, para enfrentar la invasión.
A través del aparato Morse de la telegrafía de Las Tablas, llegó a las autoridades la alarmante noticia de una confrontación armada en la frontera con Costa Rica, por invasión de nuestro suelo patrio. Unos cuantos días posteriores al telegrama, gracias a La Estrella de Panamá que llevó don Elías Chanis, desde la capital hacia Mensabé, la noche anterior, se pudieron conocer en Las Tablas los detalles de tan importante acontecimiento. El asunto logró mayor notoriedad e inquietud entre los habitantes del pueblo cuando el comandante de la Policía ordenó a sus 20 unidades regulares, que resguardaban el orden en el pueblo, estar alertas por una posible partida a la frontera con el otrora país amigo.
Un claro telegrama del Dr. Belisario Porras, dirigido a don Claudio Vásquez Villarreal, lo nombraba como capitán de voluntarios tableños y le ordenaba abriera un libro de registro de voluntarios, para mayores de 21 años, en el edificio de La Gobernación de la provincia. Los voluntarios debían recibir instrucción militar de parte de don Alejandro Carrasquilla, designado, también por la misma vía, con el rango de capitán. 30 ciudadanos tableños fueron despedidos desde el parque Porras por el gobernador de la provincia de Los Santos, don Francisco ‘PANCHO' Villaláz; dispuestos a ofrendar sus vidas por la Patria.
La instrucción militar se dio en la escuela pública de Las Tablas, la cual se habilitó para las prácticas de las marchas, responsabilidad a cargo de un veterano oriundo de Tonosí que luchó en la Guerra de los Mil Días, en el Batallón Colombia. Anecdóticamente se recuerda como cabeza de fila, por su tamaño, de este grupo de tableños a Pedro Saldaña y el más pequeño o ‘chaparro' a Eliazar ‘LACHA' Espino Barahona, conocido como violinista.
El teniente Sarasty acompañado de 12 policías tableños, montados en briosos caballos, partió al puerto de Guararé para abordar la ‘gasolinera' especialmente enviada para transportar a los voluntarios enlistados, recientemente convertidos en soldados; concentrados en los puertos de Los Santos y Herrera. Llevaban sus cabalgaduras, sus respectivas monturas, los rifles reglamentarios y municiones necesarias para enfrentar al enemigo.
Como todas las despedidas, la de estos treinta hombres sencillos, humildes montados en sus corceles en formación, fue emotiva. Las campanas de la iglesia de la Virgen Mártir doblaban lentamente, dándole un aire lúgubre a este momento tan importante. El pueblo se desbordó lleno de patriotismo agitando pañuelos blancos, que también ocupaban para ocultar el llanto.
El desenlace de la Guerra de Coto fue una clara victoria panameña, en donde quedó demostrada la estrategia militar del presidente Porras y la valentía del pueblo de Panamá. Sin embargo, nuevamente el Coloso del Norte mostró sus garras en pro de proteger sus intereses y Panamá fue obligada a aceptar el Fallo White; ceder la región de Coto a Costa Rica; concluyendo el litigio con el Tratado Arias - Calderón Guardia en 1941.
El regreso de los 30 hombres tableños victoriosos fue, como es natural en la región del Canajagua, motivo de celebración. Reconocidos como verdaderos héroes.
ESCRITOR, COMPOSITOR Y FOLCLORISTA.