• 02/07/2026 00:00

Crisis de talento en la era digital

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Panamá atraviesa un momento particularmente importante para el futuro de su mercado laboral. Los avances tecnológicos, la digitalización de los procesos productivos, los cambios en los hábitos de consumo y las transformaciones económicas que ocurren tanto dentro como fuera del país están redefiniendo la manera en que las empresas operan, compiten y generan empleo.

Aunque Panamá continúa destacándose entre las economías más dinámicas de América Latina, los desafíos laborales siguen siendo significativos. Los datos de la Encuesta de Mercado Laboral del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC) muestran que el desempleo alcanzó el 10.4% en septiembre de 2025, mientras que la informalidad laboral afecta a casi la mitad de las personas ocupadas. Detrás de estas cifras hay miles de panameños que enfrentan dificultades para acceder a empleos estables y oportunidades de crecimiento profesional.

Esta realidad coloca a las empresas ante una responsabilidad que va más allá de la rentabilidad, donde las organizaciones sean capaces de mantenerse competitivas en mercados cada vez más exigentes y, al mismo tiempo, contribuir a la generación de empleo de calidad. Sin embargo, muchas de ellas enfrentan una situación recurrente: la dificultad para encontrar personal con las competencias que requieren los nuevos modelos de negocio.

El Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (Mitradel) ha identificado que las mayores oportunidades laborales se concentran en áreas como administración, tecnología, logística, comercio, transporte, almacenes y servicios. Paralelamente, las empresas demandan con mayor frecuencia habilidades relacionadas con el uso de herramientas digitales, el dominio del idioma inglés, el manejo de programas especializados y capacidades como la comunicación efectiva, la adaptabilidad y la resolución de problemas.

En este escenario, la transformación digital ha dejado de ser una opción para convertirse en una necesidad. La incorporación de herramientas de inteligencia artificial, sistemas automatizados y tecnologías de análisis de datos está cambiando la forma en que las organizaciones toman decisiones, atienden a sus clientes y gestionan sus operaciones. Se trata de una tendencia global que ya está impactando a empresas de todos los tamaños y sectores.

De hecho, el Foro Económico Mundial señala en su informe Future of Jobs Report 2025 que la gran mayoría de los empleadores considera que la inteligencia artificial y las tecnologías asociadas al procesamiento de información tendrán un impacto profundo en la forma de trabajar durante los próximos años. Asimismo, identifica competencias como el análisis de datos, la ciberseguridad, la alfabetización tecnológica y la inteligencia artificial entre las habilidades con mayor crecimiento proyectado hacia el año 2030.

Sin embargo, el debate sobre el futuro del trabajo no puede limitarse únicamente a la tecnología. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) recuerda que aún persisten desafíos estructurales vinculados con la calidad del empleo, la productividad y la informalidad, advierten que la modernización económica debe ir acompañada de políticas que permitan a las personas desarrollar nuevas competencias y acceder a oportunidades laborales más inclusivas.

Por su parte, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) destaca que América Latina atraviesa una transformación productiva impulsada por la innovación tecnológica y la economía digital. Pero la creatividad, la capacidad de adaptación, el pensamiento crítico, el trabajo colaborativo y el aprendizaje continuo se han convertido en factores cada vez más valorados por las organizaciones.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) coincide en que la región enfrenta importantes desafíos relacionados con la productividad y la competitividad. Entre sus recomendaciones sobresale la necesidad de fortalecer la innovación, la investigación y la vinculación entre universidades, centros de investigación, empresas y gobiernos.

Las conclusiones de estos organismos convergen en una idea fundamental: el futuro de la competitividad empresarial dependerá menos de los recursos tradicionales y cada vez más de la capacidad de las organizaciones para generar conocimiento, innovar y desarrollar talento humano.

Desde el Centro Latinoamericano de Innovación en las Políticas Públicas (CLIPP), consideramos que la empresa panameña debe asumir un papel activo en este proceso de transformación. Esto implica invertir en capacitación continua, fortalecer las competencias digitales de sus colaboradores, incorporar herramientas de inteligencia artificial de manera estratégica y construir espacios laborales que fomenten la creatividad, la innovación y el bienestar.

* La autora es docente de CLIPP Internacional School of Government
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