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- 27/02/2016 01:00
La educación nacional en profunda crisis
El próximo lunes 29 de febrero, se inicia el nuevo año escolar 2016. Lamentablemente el problema de la educación, específicamente analizado, no ha avanzado significativamente como pretenden hacer ver o demostrar el presidente de la República, Juan Carlos Varela (verdadero ministro de Educación en función), la ministra de Educación de gabinete, Marcela Paredes de Vásquez, sus viceministros y sus numerosos ‘asesores' y asistentes.
Los miles de millones de balboas gastados en Meduca durante 20 meses del ‘régimen de mando personal', heredado del Gobierno anterior (2009/14), no se compadece con los escasos logros obtenidos. Ha prevalecido, infortunadamente, la desarticulación administrativa y técnica; la burocracia creciente; los problemas de reparación de viejos edificios escolares y de construcción de nuevas escuelas; la jornada de extensión (jornada única) en algunos centros educativos; la falta de una política educativa de Estado y de una Planificación Integral de la Educación, etcétera. Todo debido a la improvisación, la incapacidad para el ‘diálogo' constructivo y permanente entre el Meduca, los educadores y padres de familia del país.
Se ha querido implementar la educación bilingüe (Panamá bilingüe), en tal sentido, se han enviado varios grupos de docentes al extranjero, con miras a capacitarse en el dominio y la enseñanza del idioma inglés y otras medidas supuestamente para mejorar la calidad de la enseñanza; se dictó un ‘seminario' para profesores y directores de escuelas, buscando mejorar la capacitación profesional; se mantiene un grupo denominado ‘Unidos por la Educación' (apariencia o realidad) formado en la administración pasada; y se han realizado esfuerzos aislados de posibles mejoras en el sistema, empero, no ha habido avance educacional significativo.
No obstante, la realidad nacional es muy otra: alto porcentaje de fracasos y de deserción escolar; escenas vergonzosas vistas por televisión (alumnas uniformadas de colegios oficiales pelearse en plena calle); padres de familia cerrando calles reclamando reparación y seguridad en las escuelas y colegios, víctimas de los delincuentes.
Más todavía: madres golpeando a educadoras en las escuelas; numerosos establecimientos sin funcionar por deficiencias en su estructura, falta de luz eléctrica y agua potable, falta de laboratorios de ciencia, química y física y de docentes, como también de suficiente material didáctico. Cierto es que al finalizar el anacrónico ‘régimen de mando personal' (2009/14), era de suponer un cambio significativo en el sistema educativo nacional. Pero lamentablemente, no ha sido así. Queda todavía pendiente, pues, el desafío o el reto de la educación al actual Gobierno en lo que resta de su periodo constitucional (2016-2019).
Cuando se analiza la situación actual de la educación panameña, aparece que un estado de angustia y de inseguridad ha creado en la conciencia nacional el pensamiento fijo de que el país no puede continuar bajo las mismas normas que han conducido a esta situación de desajuste. Frente a los problemas de la economía, están también los destinos de la patria y los que van aparejados a los sistemas políticos.
Pero una idea se abre paso por entre la aparente cerrada maraña de intereses y sirve de centro a todas las especulaciones que absorben la actividad política y social en todo el territorio nacional. Se trata de las fuentes de la economía, que deben estar regidas por normas que la pongan al servicio de las grandes mayoría de panameños y no bajo el control de un ‘régimen' que tiene en el privilegio la base de su sustentación.
Ordenar las actividades del Estado y de la población dentro del marco en que cada sector de actividad tenga asignada una función y cada cosa esté destinada a una determinada necesidad colectiva (Planificación).
La educación panameña merece y es digna de una orientación y dirección pedagógica altamente profesional; de una concepción patriótica, no caprichosa, dadivosa ni politiquera. ¡Urge ‘Planificación Integral de la Educación', desde el parvulario hasta la Universidad! Mientras no se emprenda una campaña semejante, que requiere una organización muy compleja y cuidadosa, aparte de un presupuesto suficiente, poco será lo que logre obtenerse con ‘improvisaciones' o esfuerzos aislados.
Solo cuando ocurra una transformación de tales proporciones, se habrá conseguido reparar la enorme grieta que hoy padece, de modo colectivo, la Educación Nacional.
MAESTRO DE CIUDADANOS.