• 27/10/2026 00:00

Cuando estudiar se convierte en una lucha por sobrevivir

Cada 27 de octubre, Panamá celebra el Día del Estudiante. Las escuelas y universidades se llenan de felicitaciones, sonrisas y muestras de cariño. Detrás de cada uniforme hay historias de sacrificio, lágrimas y esperanza. Para muchos, asistir a clases no representa una simple rutina, es una batalla contra las adversidades.

Algunos llegan a sus centros educativos con tranquilidad, otros comienzan la jornada después de una noche de insomnio, preocupados por las deudas familiares; la falta de alimentos o la posibilidad de quedarse sin dinero para el transporte. Hay quienes cargan cuadernos en mochilas desgastadas; comparten materiales con sus compañeros o intentan concentrarse con el estómago vacío. Pese a ello, reúnen fuerzas, se dirigen al salón, con la intención de transformar sus vidas.

Para unos, aprobar un examen representa una meta alcanzada, otros, terminar el semestre, equivale a vencer una gran prueba. Varios trabajan después de clases, otros cuidan a sus hermanos o aportan parte de sus ingresos. Algunos sacrifican horas de descanso para completar tareas, preparar exposiciones y repasar antes de una evaluación. A veces, el agotamiento dificulta la concentración, pero el deseo de superación los impulsa a continuar.

Muchas de estas experiencias permanecen ocultas. Un alumno puede reír durante el recreo y regresar a casa con el corazón lleno de angustia. También puede obtener una excelente calificación sin tener a alguien que celebre su logro, o sentarse frente a un libro mientras escucha discusiones que le roban la tranquilidad. Detrás de una sonrisa puede esconderse una persona que necesita ser escuchada, comprendida y acompañada. Por eso, antes de juzgar el comportamiento de un compañero, conviene pensar en las circunstancias que quizá enfrenta en silencio. En esta fecha surge una pregunta: ¿cuántos jóvenes han considerado abandonar sus estudios sin que nadie conozca los motivos de su tristeza? Algunos, quizá, hayan llorado por una nota baja; sentido vergüenza al no poder comprar los materiales solicitados o temen decepcionar a sus familiares. Otros pueden pensar que sus esfuerzos resultan insuficientes ante los obstáculos cotidianos. Cuando las preocupaciones se acumulan, hasta la meta más anhelada parece alejarse.

La educación abre puertas, despierta talentos y proporciona herramientas para comprender la realidad. Aunque no elimina todos los problemas, ofrece conocimientos que permiten tomar decisiones, reconocer posibilidades y construir nuevos horizontes. Cada lección aprendida, tarea completada y barrera superada forma parte de un proceso que merece respeto, sin importar cuánto tiempo tome alcanzar la meta.

La familia, los docentes y las amistades desempeñan un papel fundamental. Una palabra de aliento, una explicación adicional o un gesto solidario pueden devolver la confianza a quien siente que sus fuerzas disminuyen. Escuchar sin burlas, compartir apuntes o colaborar en la búsqueda de orientación son acciones sencillas que alivian parte de la carga. Ningún joven debería sentir vergüenza al expresar preocupaciones... solicitar compañía o reconocer que necesita descansar. Admitir el agotamiento también demuestra fortaleza.

Este Día del Estudiante debe servir para reconocer, tanto los logros académicos como las luchas que ocurren lejos de las miradas ajenas. Pensemos en quienes trabajan para pagar sus estudios. Los que soportan conflictos familiares y quienes esconden sus lágrimas para evitar que alguien descubra su sufrimiento. Sus esfuerzos merecen respeto, comprensión y oportunidades reales para continuar aprendiendo. La sociedad también tiene la responsabilidad de promover condiciones que permitan a la juventud estudiar con dignidad y esperanza.

¡Feliz Día del Estudiante! No permitan que los obstáculos apaguen sus ilusiones ni que el temor les haga olvidar sus capacidades. Sigan avanzando y aunque duela el presente, todavía quedan páginas por escribir, objetivos por alcanzar y motivos para volver a intentarlo.

* La autora es estudiante de la Lic. en Periodismo, en la Universidad de Panamá
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