El español no es únicamente un idioma compartido por más de 600 millones de personas: también es un territorio cultural, político y emocional en permanente...
- 04/12/2008 01:00
¿Cuánto nos cuesta la ineptitud del Tránsito?
La ineptitud de la ¿Autoridad? Nacional del Tránsito, obviamente, nos cuesta muchos millones. Intentemos estimar los descomunales costos que, como país, cargamos. El costo del combustible desperdiciado en los tranques es dinero botado, que al precio actual afecta seriamente la economía de cualquier hogar. Pero existen otros mucho mayores, como la falta de producción causada diariamente por ciudadanos estancados en las calles por millones de horas—hombre, sin poder trabajar. Agreguemos los costos por problemas de salud derivados del estrés por permanecer encerrado en cualquier calle por horas y, además, la afectación en las relaciones familiares, pues los tranques no permiten compartir el tiempo mínimo necesario, lo cual contribuye a su desintegración; y hablo por igual de quienes conducen carros de lujo, como de aquellos que se ven obligados a montarse en un diablo rojo.
Casi no existen señalizaciones ni semáforos nuevos, ni se ven los policías de tránsito (ni de los otros tampoco) y los que se pueden ver están desmotivados o son coimeros. Se han construido pocos pasos elevados vehiculares, pese a que hasta están comprados, hace años, pero no se instalan; ni tampoco se han ensanchado muchas calles en las que ello sería factible a bajo costo, también los pavimentos recién instalados se deshacen en poco tiempo y todo esto continúa agravando las pérdidas. Más aún, como quiera que ni el Gobierno, ni la Alcaldía han incentivado la construcción de estacionamientos públicos, ello obliga a estacionarse en cualquier parte, hasta en las aceras, que casi tampoco existen, agravándose la situación.
Adicional, los diarios cierres de vías por el poco interés que demuestra el gobierno en resolver los permanentes problemas de agua potable, salud, escuelas, caminos y viviendas, entre otros. Pero lo peor es que recién ahora, después de cuatro años y medio, nos amenazan con la adquisición millonaria, con urgencia notoria , de más de 400 buses, lo que nos recuerda a los Pegaso de CUTSA, que promovió aquel famoso general, pues en este caso tampoco se nos ha informado cómo se adquirirán ni dónde, quién los pagará, quién los administrará, ni quién (es) recibiría (n) una jugosa comisión por esta enorme compra. Adicionemos los millones invertidos en repuestos de vehículos accidentados y hasta remplazo en los casos de pérdida total, dinero este que, al igual que el del combustible, se va del país para no regresar. Pero aún hay más y son los muchos millones que pierden los centros de salud del Estado, ambulancias, bomberos, policías, Sinaproc, etc., por la atención de los muertos en accidentes (1,800 en los últimos cuatro años) y de heridos (20,000 en igual periodo), costos estos que distraen recursos, agravando la pobre calidad del servicio de salud que recibimos.
Y aún no terminamos: y se trata de las inmensas repercusiones sociales que estas víctimas dejan, porque ¿cómo se puede sustituir a los padres fallecidos de hijos menores, a una esposa o esposo, o un hijo?, ¿qué significa para una familia la atención de un miembro que quedó parapléjico por todo esto? Y para tratar de esconder todo lo anterior el gobierno gasta unos $800 mil mensuales en propaganda tratando de convencernos de lo mucho que trabajan, lo cual es otro costo que debemos adicionar a este caos. Estoy seguro de que hablamos de muchos, pero muchos millones mensuales.
-El autor es empresario.jcorrea@cableonda.net