• 24/10/2009 02:00

La responsabilidad de cumplir

El año 2008 fue difícil para nosotros —Naciones Unidas—, yo lo llamé “el año de las múltiples crisis”. Y el 2009 no ha sido muy alentador.

El año 2008 fue difícil para nosotros —Naciones Unidas—, yo lo llamé “el año de las múltiples crisis”. Y el 2009 no ha sido muy alentador.

Los retos que hemos tenido, desde el cambio climático hasta el derrumbe económico, ha puesto a prueba, hoy más que nunca, nuestro compromiso y nuestras buenas intenciones.

En el ámbito de los derechos humanos, hablamos de la responsabilidad de proteger. En el ámbito más general de los esfuerzos internacionales, deberíamos hablar de la responsabilidad de cumplir.

Me da mucho gusto, por ejemplo, ver cómo el mundo se ha unido para enfrentar la recesión económica. Sin embargo, me temo que solo estamos al final del principio. Esta crisis es un reto para el sentido de solidaridad mundial, que es la clave para cualquier solución.

Me complace la manera en la que hemos respondido a los desastres naturales, desde Myanmar hasta Haití. No obstante, estoy decepcionado por la falta de voluntad del gobierno de Myanmar para cumplir sus promesas de diálogo democrático y de liberación de prisioneros políticos.

Las fuerzas de paz de las Naciones Unidas se han mantenido firmes y valientes frente a la República Democrática del Congo aún bajo circunstancias difíciles. Sin embargo, no hemos podido proteger a personas inocentes de la violencia.

Nuestro récord sobre derechos humanos está en proceso, en muchos lugares y en muchas maneras, pero debemos mantenernos firmes en los principios consagrados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Creo que hemos lidiado exitosamente con uno de los asuntos más importantes del año: la crisis alimentaria, que ya no es noticia de primera plana en los periódicos, pero el problema sigue latente. El sistema de las Naciones Unidas se ha unido para atender este problema en toda su complejidad: nutrición, producción agrícola, comercio y protección social. Estamos en buen camino hacia el cambio de viejas políticas sobre agricultura y salud pública, principales pilares de nuestro trabajo de promoción de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y de la protección de las personas más vulnerables al cambio climático, a la pobreza y a la crisis económica.

Sin embargo, de todos los cambios que enfrentamos, ninguno es más importante que el cambio climático. En Poznan, Polonia, y más recientemente en Nueva York, los Jefes de Estado reconocieron que el cambio climático no puede esperar una solución a la crisis económica mundial. La mayoría aceptó la necesidad de lo que llamamos un “ Nuevo Acuerdo Verde “. La inversión en tecnología ecológica debería ser parte de cualquier estímulo económico mundial.

Todos estuvieron de acuerdo en que no hay tiempo que perder. Tenemos únicamente tres cortos meses antes de Copenhague. Debemos llegar a un acuerdo sobre el cambio climático mundial antes de que se termine el año 2009, un acuerdo equilibrado, integral y aceptable para todas las naciones.

Sé que el cambio climático tiene un eco particular en América Latina y el Caribe. No solo por el aumento de la incidencia de desastres naturales, desde huracanes hasta sequías o derretimiento de glaciares, sino también porque la Región está mostrando un liderazgo genuino.

El éxito requiere de ese liderazgo extraordinario. Yo mismo seguiré acelerando el ritmo y el impulso de la voluntad política. Trabajando juntos, podemos cumplir nuestras responsabilidades con el Planeta y sus habitantes, nuestra responsabilidad de cumplir.

*Secretario general de las Naciones Unidas.unic.panama@unic.org

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