El 15 de septiembre, a nivel mundial, ha sido declarado como el “Día Internacional de la Democracia”, con el propósito de revisar el estado de la democracia en el mundo y promover sus principios fundamentales.

El examen, en el caso panameño, es negativo, ante un Gobierno autoritario, que ha manifestado que no representa los intereses de las mayorías de la población, al emitir la frase “un gobierno de empresa privada y no me da ningún rubor decirlo. Mi gobierno apoya la empresa privada, a nadie más” (José Raúl Mulino).

¿Qué democracia? Cuando se sanciona, persigue, reprime y encarcela a todo aquel que diciente de las políticas que impone el gobierno; este ha sido el caso en temas sensibles para el país como la seguridad social, minería, embalses de Río Indio y la defensa de la patria.

¿Qué democracia? Cuando organizaciones sociales han denunciado la existencia de una estructura dedicada a infiltrarse en organizaciones obreras, ambientales, estudiantiles, gremiales, campesinas, indígenas, comunitarias, donde no solo se levantan perfilamientos de dirigentes, sino también de sus familiares, incluyendo menores de edad. Estructura policial que actúa de forma ilegal, por encima de la ley. Situación que ha sido aceptada por la policía nacional, aclarando que no son infiltrados, aunque hacen esta tarea, son, dicen, “unidades encubiertas”. En realidad, son sapos que pretenden armar expedientes falsos para judicializar a dirigentes sociales. Para ello se destinan miles de dólares de nuestros impuestos que deberían estar siendo utilizados en salud, educación, deporte, cultura, etc.

¿Qué democracia? Cuando quieren cercenar derechos humanos, como los laborales y sindicales, como el derecho a la participación directa en la toma de decisiones, como los derechos a la educación, salud, vivienda, agua potable. Quieren cercenar el derecho a expresarnos frente a las políticas públicas que nos afectan, en ello han cuestionado incluso a sectores de la Iglesia católica. No hay democracia si se transgrede el derecho de asociación y de expresión.

¿Qué democracia? Cuando se viola la Constitución, normas y leyes nacionales, convenios internacionales. Cuando no hay justicia pues impera el lawfare o guerra jurídica.

¿Qué democracia? Cuando Panamá aparece en el listado del país que más crece en América Latina, pero resulta ser el país más inequitativo de la región. Los datos son claros; 22% de pobreza, 10.4% de desempleo, 20% de desempleo juvenil, 47.1% de informalidad laboral (784,000 personas), canasta básica de alimentos con un costo exorbitante ($366.98, según el MEF). Es decir, no hay democracia política ni económica.

No estamos en un Estado de derecho, en la medida en que las autoridades no respetan ni obedecen las leyes; no hay división de poderes. Los órganos Judicial y Legislativo miran para un lado o están en la misma sintonía que el Ejecutivo. No existe la independencia judicial. Mucho del actuar se conoce con antelación por las declaraciones de Mulino y luego se llevan a los juzgados. La rendición de cuentas es una pantomima.

Frente al retroceso de la democracia, organizaciones internacionales de derechos humanos recomiendan la participación ciudadana, proteger las instituciones y organizaciones independientes, proteger el derecho a disentir y promover el diálogo social. Casualmente, la ausencia de todas ellas es lo que profundiza la crisis económica, social, ambiental y política que atraviesa el país ante un gobierno que revive el G-2 de la dictadura militar, intentando acallar lo que nunca podrá callar la voz del soberano: el pueblo.

* Conusi-Frenadeso
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