• 20/06/2026 00:00

Doctor Pachar: ¿por qué no termina de decir la verdad sobre el padre Gallego?, parte II

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Sectores de la Iglesia desconfiaron y eso enfureció a las altas autoridades. El sacerdote Néstor Jaén expuso públicamente sus dudas y toda esa presión obligó a la Procuraduría a ceder con otra prueba que esta vez haría la Iglesia. La autoridad negó aporte económico a la Iglesia por lo que esta se vio obligada a aceptar la ayuda económica de un amigo del padre Gallego allá por los 70’s. Este colaborador contrató los servicios de otro laboratorio en Estados Unidos, pero tampoco se logró la identificación del padre Gallego. ¿Habían entregado a la Iglesia los restos correctos u otros para evitar la identificación del padre Gallego? Aquí inicia la otra fase que el doctor Pachar no explicó a la periodista Mizrachi.

Cuando se hallaron los primeros restos en Tocumen no demoraron en surgir versiones sobre otros desaparecidos que, efectivamente, se fueron encontrando aun con la oposición manifiesta de la Procuraduría de la Nación. Se iniciaba así el descubrimiento de lo que había sido la fosa común en la que la dictadura militar de Torrijos y Noriega (juntos, no se nos olvide) enterraron a varias personas. El periodismo de investigación colaboró ofreciendo públicamente testimonios indicativos de personas como Ever Quintanar, Heliodoro Portugal y otros, como posibles personas enterradas en esa fosa común. Las autoridades nuevamente desatendieron todo tipo de colaboración. Hubo familiares que enviaron cartas, otros declararon públicamente en medios sus llamados a las autoridades pero la respuesta siempre fue: No. Yo soy la autoridad y aquí se hace lo que digo.

Ante esa actitud, las personas colaboradoras con la Iglesia optaron por instar a familiares para la práctica de pruebas de ADN privadas con los restos que la Procuraduría había entregado a la Iglesia. Fue así como se logró descubrir la primera identidad de un desaparecido de la dictadura y ese fue Heliodoro Portugal. Por supuesto que esto desagradó profundamente a quien creía tener el control absoluto de la investigación y por ello desafió con otra prueba de ADN para desmentir la identidad de Portugal [no quiso ayudar a la Iglesia haciendo que ella pagara por la segunda prueba pero ahora si podía hacer una para estorbar los resultados de un primer logro por la verdad]. Y la autoridad procedió cometiendo ese gravísimo error. Su laboratorio hizo otra prueba desmintiendo la identidad de Portugal sin contar que afortunadamente por aquellas fechas ya existía la Comisión de la Verdad [a la que por cierto la Procuraduría de la Nación hizo todo a su alcance para impedir su creación]. Esta Comisión fue creada por el Ejecutivo frente al disgusto de la Procuraduría.

Viendo la disputa entre resultados de ADN que se contradecían la Comisión de la Verdad propuso una idea para dirimir la controversia: que se contratara a un laboratorio imparcial y de probada seriedad, y que ambas partes aceptaran someterse a su dictamen por adelantado. Así se hizo y vino otro golpe contra la criminal negligencia: el dictamen de este laboratorio terminó diciendo que la prueba del Laboratorio que afirmaba la identificación de Portugal era “impecable” mientras que la del Laboratorio usado por la Procuraduría estaba, léase bien... contaminada. Es decir, todas las otras pruebas que venían haciendo por este y otros casos de víctimas desaparecidas por la dictadura estarían siendo contaminadas.

Lo que no sé si el doctor Pachar sabía o no recuerda ahora es que la prueba que identificó a Heliodoro Portugal no fue practicada por el laboratorio privado inicialmente contratado. Resulta ser que este fue honesto y admitió que no pudo proseguir y se pidió la colaboración de uno de los laboratorios más avanzados y serios que por entonces existían en el mundo. Este Laboratorio del Departamento de Defensa del Ejército de Estados Unidos fue el que determinó como válida la identidad de Portugal. No sé si el doctor Pachar sabía eso y de ser el caso aquí surge una pregunta: ¿Por qué no divulgó su opinión pericial entonces como lo hace ahora? ¿Por qué no desafió a un contraste pericial al Laboratorio que identificó a Portugal? Recuerde que puede seguir haciéndolo dirigiendo su objeción ciudadana contra el Departamento de Defensa de Estados Unidos.

Es mucho más lo que tendría que contar sobre todo este lamentable manejo, pero el espacio de un artículo periodístico no me lo va a permitir. Sin embargo, con lo ya expuesto, puedo dirigir esta pregunta al doctor Pachar: ¿Cómo puede usted estar seguro de que los restos que la Procuraduría entregó a la Iglesia no fueron otros de los exhumados con el propósito calculado de impedir la identificación del padre Gallego? Si la iniciativa privada no hubiese intervenido (cosa que las autoridades no imaginaron que podría suceder) el resultado hubiese sido simple: La Iglesia tampoco logró identificar al padre Gallego. Caso cerrado.

Yo aconsejo al doctor Pachar que aproveche su retiro para decir la verdad. Todo su trabajo va a quedar expuesto en un proceso ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos y, a menos que usted explique los movimientos del poder que nos llevaron a esta criminal negligencia en la identificación del padre Gallego, su historia profesional quedará expuesta en esa decisión interamericana.

Piénselo bien y hable antes de que los periodistas pregunten a Edilma Gallego por aquello que usted se atrevió a confiarle en privado. Diga quiénes se llevaron los restos; ni siquiera le estoy pidiendo que se atreva a ir tan lejos como para denunciar lo de “Josesito”, pero al menos sí puede usted escribir una línea más en su libro. Ya usted está retirado. No tiene nada que perder y sí mucho que ganar.

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