• 27/09/2026 23:40

El colapso de la democracia liberal burguesa

Hoy día, la democracia “per se” no existe en ninguna parte del mundo. Ni siquiera en una sociedad organizada políticamente, donde prevalece la Ley y no las decisiones de hombres, se le puede catalogar como democracia a secas. Puede ser democracia socialista, democracia liberal y ahora neoliberal, etc., pero, en lo absoluto la democracia, sin más aditivos.

¿Y, por qué la democracia tiene “apellido”? Porque la democracia responde o se configura de acuerdo a las “fuerzas reales de poder” o fuerzas políticas hegemónicas. Es decir, hablar de democracia, es paparucha, gatopardismo, un engaño para incautos iletrados o ignorantes empedernidos.

En Panamá, desde la fundación de la República (independencia del 3 de noviembre de 1903) y desde que la fuerza política dominante (la burguesía comercial-transitista) expidió la primera Constitución Política (1904) le imprimió al Estado su sello liberal-individualista. Todas las instituciones creadas por esa Carta, tenían ese corte ideológico.

Y, no es sino a partir de la cuarta Constitución Política de la República (1972), en la actualidad, una colcha de retazos jurídicos, mediante la cual -dependiendo del prisma con que se le mire, algunos la denominan “militarista”, sus mentores de la “revolución panameña” y los aliados la Constitución del “proceso revolucionario”- se mengua el principio tradicional de la división de poderes y abre el portillo, para lo que hoy constituye una dictadura plutocrática, esto es, la dictadura liberal burguesa ha cambiado sus vestiduras y se ha transfigurado en la dictadura del dinero; que ya no respeta ni sus propias “reglas del juego”.

En efecto, desde que la oligarquía reasumió el poder político del Estado, trepada en las tanquetas de los gringos, luego del genocidio causado por la invasión militar estadounidense del 20 de diciembre de 1989, paralelamente, se inició el proceso de deterioro de la democracia burguesa, pero, es en el “gobierno 100% empresarial” del “DICTADOR” de la plutocracia minera, corrupta, clientelar y antinacional, donde de manera abierta y descarada se empieza a desconocer la Constitución y la ley. Existen numerosos casos en los cuales el régimen político ha actuado contraviniendo la Constitución Política de la República y las leyes vigentes.

Por ejemplo, le inventó procesos administrativos y penales a dirigentes de gremios de obreros y de docentes. Ha suscrito tratados internacionales bilaterales (MOU) sin cumplir con las disposiciones de la norma constitucional.

Ha incumplido abiertamente el Fallo de Inconstitucionalidad que pesa sobre el Contrato-Ley 406, entre muchas otras violaciones de la Ley.

En conclusión, la satrapía de la plutocracia encabezada por el “DICTADOR” ha cruzado la “línea roja” de las propias “reglas del juego” diseñadas por y para la democracia liberal burguesa.

¡Así de sencilla es la cosa!

El autor es abogado y analista político
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