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- 13/02/2026 00:00
El Impuesto Negativo sobre la Renta: una propuesta audaz de Milton Friedman para transformar el bienestar social
En debates sobre política pública, bienestar social y economía, poco se habla sobre una propuesta que tiene décadas de historia y a la cual yo en lo personal le encuentro un atractivo importante: el Impuesto Negativo sobre la Renta (Negative Income Tax, o NIT). Esta idea fue propuesta por el premio Nobel de Economía Milton Friedman, uno de los economistas más influyentes del siglo XX, como una forma más eficiente, digna y económicamente sensata de combatir la pobreza. ¿Qué es el Impuesto Negativo sobre la Renta? A primera vista, el término puede sonar extraño. ¿Un impuesto que es “negativo”? ¿Eso significa que el gobierno te paga? En esencia, sí. El Impuesto Negativo sobre la Renta propone que las personas con ingresos por debajo de cierto umbral estipulado reciban dinero directamente del Estado en lugar de pagar impuestos. Piénsalo como una versión automatizada y justa de ayuda social integrada en el sistema tributario.
¿Cómo funcionaría este sistema en la práctica? Para entenderlo mejor, imagina que: El umbral de ingresos que define quién necesita ayuda es de $10,000 anuales. La tasa del impuesto negativo se fija en 50 %. Bajo ese esquema: Si una persona no tiene ingresos, el Estado le da el 50 % de $10,000, es decir $5,000. Si alguien gana $6,000, el Estado le daría el 50 % de la diferencia con el umbral → (10,000 − 6,000) × 50 % = $2,000. Una persona que gana $10,000 o más ya no recibe nada. Este modelo hace que cada dólar adicional que se gana siempre resulte en más dinero para la persona, lo que elimina una de las críticas más fuertes a los sistemas tradicionales de asistencia social: la penalización al trabajo.
¿En qué se diferencia de otros programas sociales? A diferencia de la mayoría de los sistemas de bienestar social actuales: Es directo, no hay múltiples subsidios, cupones o programas especiales que requieren trámites complejos, es automático y claro.
La cantidad que recibe cada persona está definida por una regla matemática, no por decisiones discrecionales de funcionarios. Es eficiente, al integrarse con el sistema fiscal, reduce la burocracia, los costos administrativos y la fragmentación de ayudas. Evita trampas de pobreza, ya que, en muchos sistemas, cuando una persona recibe un subsidio, cada dólar que gana puede hacerle perder más en beneficios, lo que desincentiva trabajar más. El NIT elimina ese problema.
¿Y esto es igual que un ingreso básico universal? No exactamente. Un Ingreso Básico Universal (UBI) entrega dinero a todas las personas sin importar sus ingresos, incluidos los ricos. Para financiarlo, los impuestos tendrían que ser muy altos. El NIT solo entrega dinero a personas que realmente lo necesitan, porque se basa en un umbral de ingreso. Es más focalizado y, en muchos sentidos, más barato y eficiente que un UBI. En los años 60 y 70 se realizaron experimentos reales en Estados Unidos y Canadá para probar este concepto, tales como: el New Jersey Income Maintenance Experiment; el Seattle–Denver experiment; y el proyecto Mincome en Manitoba, Canadá.
Los resultados mostraron: mejora en salud y estabilidad familiar; más tiempo dedicado a estudiar o buscar empleo, costos administrativos mucho menores que los sistemas tradicionales.
Contrario a muchos temores, estos estudios no mostraron que las personas dejarán de trabajar masivamente. ¿Por qué el NIT es relevante hoy? Hoy enfrentamos desafíos económicos que hacen que este tipo de propuestas resurja en el debate público: automatización y cambios estructurales en el empleo; persistencia de desigualdades, debate sobre cómo modernizar el estado de bienestar; y necesidad de sistemas sociales menos burocráticos y más eficaces.
El NIT no se trata de “dar dinero gratis”, sino de reconocer que un sistema simple, justo y con incentivos correctos es más eficiente que múltiples programas fragmentados. Si hacemos un pequeño ejercicio para Panamá, tomando que aproximadamente un 30% de la población está por debajo de $11,000 (Población completa, no solo laboralmente activa), en una población de 4 millones: número de personas beneficiadas: 1.2 millones; transferencia promedio estimada (muy aproximado): Si el promedio de ingreso entre estos es $7,000 = $4,000 × 50% = $2,000 por persona; total estimado de gasto en NIT: 1.2M×2,000 = $2.4 mil millones anuales.
Con una implementación de este tipo, el objetivo es reducir pobreza de forma directa, simplificar radicalmente el estado de bienestar, corregir incentivos laborales, aumentar dignidad y libertad individual. Que el dinero les llegue directamente a las personas y no a entidades, burócratas o políticos, donde suele perderse un importante porcentaje de los fondos en el camino.
Milton Friedman no fue simplemente un crítico del estado de bienestar, sino alguien que buscó soluciones pragmáticas a largo plazo. El Impuesto Negativo sobre la Renta es una de sus ideas más audaces, porque reconoce la necesidad de asistencia social, respeta los incentivos laborales, reduce la burocracia y promueve la dignidad individual, pero a través de un moldeo basado en la libertad.
Más que una teoría abstracta, el NIT es una herramienta que invita a repensar cómo nuestras sociedades pueden apoyar a quienes más lo necesitan sin sacrificar eficiencia ni justicia económica.