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- 20/06/2026 00:00
El Niño pone a prueba el agua de Panamá: el momento de actuar es ahora
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Agrega La Estrella en Google ↗️La lluvia llegó tarde este año y esa señal, que para muchos puede parecer pasajera, podría convertirse en uno de los mayores desafíos para el agua, la salud y la producción nacional durante los próximos meses.
El incremento sostenido de las temperaturas del océano Pacífico desde enero a abril del 2026, se debe a la acumulación constante de calor por cambio climático, sumada a la rápida transición de mayo a junio del desarrollo de un evento de El Niño, según agencias climáticos internacionales como Copernicus y la OMM, están enviando una advertencia clara.
La NOAA, confirmó en junio el inicio de un nuevo evento de El Niño tras detectar un rápido y anómalo calentamiento de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial, mientras la Organización Meteorológica Mundial (OMM) advierte que el fenómeno podría fortalecerse durante la segunda mitad de 2026 y extender sus efectos hasta 2027.
En Panamá, los efectos ya comienzan a sentirse. De acuerdo con los reportes del Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá (IMHPA), la temporada lluviosa inició con retraso y presenta una reducción estimada de entre 15 % y 20 % en las precipitaciones. A ello se suma un aumento de la radiación solar, temperaturas más elevadas durante el día y la noche, así como, una sensación térmica cada vez más intensa, con impactos directos sobre la salud humana, los ecosistemas y la disponibilidad de agua.
La disminución de las lluvias ya se refleja en los caudales de ríos y quebradas. Cuando circula menos agua, los contaminantes se concentran. Agroquímicos, pesticidas, materia orgánica, residuos sólidos y microorganismos alcanzan mayores concentraciones, deteriorando la calidad del agua y afectando la biodiversidad acuática. El problema no termina en los ríos. Esa contaminación también llega a las zonas costeras, donde puede impactar la pesca, la maricultura, el turismo, los ecosistemas marinos y su biodiversidad.
Las proyecciones internacionales indican que Centroamérica podría enfrentar condiciones de sequía más severas hacia finales de este año. La OMM, ha señalado que El Niño suele alterar significativamente los patrones de lluvia y aumentar el riesgo de sequías prolongadas en diversas regiones tropicales. Por ello, existe una alta probabilidad de que Panamá experimente condiciones críticas de sequía entre diciembre de 2026 y marzo de 2027 en su litoral pacifico.
La preocupación también se extiende bajo nuestros pies. Gran parte de las aguas subterráneas del país proviene de acuíferos poco profundos, alimentados por la infiltración de lluvia durante la estación lluviosa. Si las precipitaciones disminuyen, también lo hace la recarga natural de esos reservorios. Cuando llegue plenamente la estación seca, muchas poblaciones y comunidades rurales podrían enfrentar reducciones importantes en la disponibilidad de agua.
Frente a este escenario, la mejor infraestructura sigue siendo la naturaleza. Conservar y restaurar bosques, proteger las cuencas hidrográficas, favorece la infiltración de agua y ayuda a mantener los caudales durante los períodos secos. A ello debe sumarse una transición hacia sistemas agrícolas y ganaderos más sostenibles y regenerativos, capaces de producir alimentos mientras recuperan la salud de los ecosistemas.
Garantizar agua segura para hogares, comunidades rurales, pueblos, ciudades y actividades productivas será una responsabilidad compartida. Tanto, gobierno nacional, municipios, empresas, productores y ciudadanía tienen la oportunidad de actuar desde ahora. El Niño será una prueba difícil, pero también una oportunidad para construir una gestión del agua más resiliente y preparada para el clima del futuro.