• 01/01/2015 01:00

Elogio de la pizarra

Empieza el año y con él también las clases, tanto para pequeños como para adultos  

Empieza el año y con él también las clases, tanto para pequeños como para adultos. Dejamos atrás un retrato olvidado: el tablero de madera, aunque en el fondo sabemos que puede más una pizarra que una presentación si se sabe utilizar bien. Preguntémonos, entonces, ¿por qué no utilizar una pizarra?

Por temor a equivocarnos. Cuando hablamos en público preferimos sentirnos seguros. Es más fácil leer y entretener, que construir y adaptar.

Miedo a improvisar. Una presentación está hecha para repetir, en la pizarra está todo por hacer. Y, a veces, hasta dormimos a los que escuchan: esto es el story boring.

Es más trabajo. Aunque es paradójico, se tarda más tiempo preparando una buena clase sin el apoyo multimedia.

Es más fácil leer. Aunque hay grandes speakers que usan presentaciones, el auténtico arte de persuasión se cultiva en solitario, ejercitando la memoria, la palabra y los gestos, nunca leyendo de manera monótona lo que se expone.

Provocar admiración. Queremos que digan ‘¡cómo sabe!' y elogien la estética de la presentación, si es que la hubo. Pero, un buen profesor hace todo lo contrario, porque nos lleva de la mano a explorar lo desconocido, y al final expresamos: ‘¡cómo aprendí!'.

Es más agradable. Si se usan buenas imágenes, síntesis de textos y videos bien escogidos, el resultado para un conferencista será óptimo, pero no siempre para un profesor: son roles distintos que solemos confundir.

Está de moda. Hay más y mejores herramientas: Prezi, Keynotes, Slidebean, sumados a tantas plantillas… pero lo cierto es que siguen usándose mal los clásicos templates, y además de eso, no se actualizan los contenidos.

Es incómodo. La tiza ensucia y el pilot mancha. Pareciera más fácil conectar y desconectar, cuando la verdad es que nos evitaríamos tantos dolores de cabeza.

Hoy día es más frecuente abusar de las presentaciones y subestimar el poder asertivo de las pizarras. Ahora veamos lo positivo ¿Por qué sí usar pizarra?

Por la velocidad. La tiza y el marcador son más rápidos que el cursor, el puntero y el mouse. Porque con la pizarra las palabras van a la velocidad del aula, de los participantes, y no al revés.

Es limpio. La tiza de hoy no ensucia como la de antes, los tableros son más amigables (sintéticos, de vidrio), los marcadores son baratos, se pueden reciclar, y el ahorro energético es mayor.

Interactuar. Obligamos a los estudiantes a estar más atentos, a tomar notas, a hacer preguntas, a no dormirse, a participar y no simplemente que nos pregunten al final de una intervención ¿nos va a compartir las filminas?

Es moderno. Está de moda en las escuelas de negocios y en las mejores universidades del mundo. Allí las pizarras no solo están en las aulas, sino en los pasillos y en las zonas comunes.

Entrenamiento. Así preparamos a las personas para la vida real. En las empresas, los cristales y paredes cubiertas con pintura satinada son aprovechadas para trabajar y anotar.

Estructura. Quien usa bien una pizarra, aprende a memorizar lo fundamental, a ordenar sus ideas, a crear esquemas, a ser creativo y a pensar en imágenes y mapas conceptuales.

Variedad. Hay marcadores de colores si queremos destacar, y los hay electrónicos para grabar lo escrito, y porque podemos rayar los post-its para interactuar e integrarlos a lo que anotamos.

Es complementario. Mientras nos divertimos con una pizarra podemos hacer una pausa, usar el story telling, simular un stand up comedy, provocar un talk-show, y luego… hacer un cierre magistral con una presentación de película.

En fin, usamos una pizarra porque es desafiante, porque la mayéutica es un arma más poderosa que la retórica cuando se aprende a preguntar, porque es diferente, porque es retro, porque es vintage, porque es la nueva tendencia, y porque no podemos seguir dependiendo adictivamente de un archivo digital, cuando lo realmente importante está en la mente del facilitador y de quienes le escuchan.

* MBA. INSTITUTO DE ESTUDIOS EMPRESARIALES (IEE)

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