• 21/05/2026 11:01

Entre ofertas y promesas: el deber de verificar

En una época donde las ofertas, promociones y descuentos aparecen constantemente en vitrinas, redes sociales, páginas webs y anuncios publicitarios, los consumidores deben actuar con prudencia y verificar cuidadosamente toda la información antes de adquirir un producto o contratar un servicio.

Una decisión apresurada puede traducirse en pérdidas económicas, inconvenientes o frustraciones posteriores.

La publicidad cumple una función importante dentro de la actividad comercial, ya que informa al consumidor sobre las diferentes alternativas existentes en el mercado y permite comparar precios, características y beneficios.

Sin embargo, no toda publicidad debe aceptarse sin cuestionamientos. Es necesario mantener una actitud crítica y analizar si lo anunciado realmente coincide con lo que se ofrece al momento de la compra.

En ocasiones, algunos mensajes publicitarios pueden resultar ambiguos o prestarse a interpretaciones subjetivas por parte del proveedor. Por ello, antes de efectuar cualquier compra, conviene verificar si el producto o servicio posee las propiedades o cualidades anunciadas, así como confirmar aspectos esenciales como el precio, la calidad, la garantía y las condiciones de uso.

La legislación de protección al consumidor establece que toda publicidad relacionada con ofertas, promociones, rebajas, descuentos y ventas especiales debe indicar claramente su duración o el número mínimo de unidades disponibles.

Cuando el comercio no especifica la fecha de finalización de la promoción, se entiende que el proveedor está obligado a mantener la oferta hasta comunicar oficialmente, y por el mismo medio utilizado, la terminación de la venta especial.

En el caso de los baratillos o liquidaciones, también existen obligaciones claras. Si el comercio anuncia un “baratillo total”, toda la mercancía del establecimiento debe encontrarse rebajada y con los precios debidamente identificados, mostrando tanto el precio regular como el precio de oferta. Si la promoción es parcial, el establecimiento debe señalar claramente el área específica donde se encuentran los productos rebajados.

Otro aspecto importante es que toda mercancía en promoción mantiene su garantía. Muchos consumidores creen erróneamente que un producto rebajado pierde este derecho, cuando en realidad la garantía continúa vigente, salvo que se informe previamente y de manera clara sobre alguna condición especial del artículo.

Asimismo, los consumidores solo están obligados a pagar el precio de menor cuantía anunciado, siempre que este no haya sido alterado por el comprador. En estos casos, resulta recomendable tomar fotografías de las ofertas, precios o anuncios visibles, ya que pueden servir como evidencia ante cualquier incumplimiento o intento del comercio de desconocer lo ofertado.

También es fundamental conservar la factura o comprobante de compra y exigir el certificado de garantía correspondiente. Estos documentos constituyen el principal respaldo para presentar reclamos en caso de defectos, incumplimientos o diferencias entre lo anunciado y lo entregado.

Si usted es víctima de publicidad engañosa, tiene derecho a interponer una queja ante el Centro de Atención al Consumidor de la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (Acodeco) o en las sedes regionales de la institución, proporcionando los datos necesarios para verificar cada caso, tales como copia o enlace del anuncio, nombre del local comercial y demás evidencias relacionadas.

Finalmente, los consumidores deben comparar precios, revisar detalladamente el artículo que desean adquirir y realizar sus compras con cautela. Las ofertas deben ser reales, transparentes y genuinas, de manera que el consumidor tenga la confianza de recibir un beneficio verdadero y no caer en estrategias publicitarias engañosas. Una compra responsable comienza siempre verificando lo anunciado.

* Analista de información y relaciones públicas en la Acodeco
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