• 15/07/2020 00:00

Extremas precauciones

El número mil ha dejado de ser un atemorizante límite y desde hace unos días se ha sobrepasado esa barrera en cuanto a nuevos afectados por el coronavirus.

El número mil ha dejado de ser un atemorizante límite y desde hace unos días se ha sobrepasado esa barrera en cuanto a nuevos afectados por el coronavirus. Una vez que se produjeron algunas libertades de movilización, la cifra pasó desde unos cuantos, a centenares y ahora, se afrontan los tres dígitos; pero también con un incremento de la cantidad de fallecidos, que supone un estado más grave de la crisis.

Como se ha dicho, es un escenario nunca experimentado en el país. Su evolución, en las últimas fechas, indica que la ecuación esperada no consolida sus resultados. En el diagrama, la cúspide es ascendente y la curva no logra aplanarse; por el contrario, sigue irremediablemente su progresión conforme pasan los días y los saldos no decrecen ni en sentido matemático, ni la correspondiente preocupación de los diversos sectores sociales.

Algunos critican el desarrollo de las estrategias seguidas. No ha sido fácil para las autoridades asumir la responsabilidad de ponerse al frente de una realidad tan compleja, mórbida y que requiere estructurar un complejo sistema de medidas sanitarias para que sean cumplidas responsablemente por todos los ciudadanos. Esto ha implicado, además, lograr una información y asimilación de enseñanzas preparadas por especialistas del campo.

La población ha reaccionado de diferentes maneras y según la situación específica de cada uno a esta disyuntiva entre salubridad y economía. Que también se concreta entre mantenerse, vía el confinamiento y subsistir por el desarrollo de emprendimientos que permitan alcanzar el sustento cotidiano. La presión hizo que se abrieran posibilidades de impulsar algunas actividades, antes de que redujera la tendencia alcista.

Esto ha traído un nivel de inseguridad en las conductas personales. Hay desorientación que se refleja en la inclinación por respuestas mecánicas; esto quiere decir, actuar de acuerdo con el panorama del momento y sin preocuparse mucho por los resultados a mediano y largo plazo. Surge allí un error sobre aquel principio de causa y efecto. Muchos se lanzaron a las calles a protestar sin atender las recomendaciones técnicas.

Aparece entonces la duda, la inseguridad y el miedo tanto a nivel grupal como individual. Todo tiene consecuencias negativas para enfrentar eficientemente la cruda condición que incrementa la vulnerabilidad y crea víctimas paulatinas que diariamente alimentan la estadística. Mayor masificación, aumenta el peligro y al parecer, esta reflexión no se la hacen quienes se involucran en acciones aventureras que los perjudican.

Un ejemplo del desasosiego. Un sencillo colaborador en un supermercado que camina con rostro de intranquilidad por el peso de los problemas que le agobian. Llega a la balanza, pone unas papas nacionales y confunde el código, en su lugar genera una etiqueta de brócoli. Luego repite con el guineo, que troca por alcachofas importadas; lógicamente con evidentes precios superiores en los equívocos.

El consumidor puede ver perjudicada sus compras por el sobreprecio, si no revisa y hace la observación del error de la báscula con su carga de vegetales o cualquier otro comestible que se somete a la memoria del humilde expendedor afectado por el riesgo tanto dentro de su trabajo como en el trayecto a su hogar.

La perspectiva de un fin incierto de esta invasión de la COVID-19 nos llena de dudas. Se ha aprendido reglas de higiene doméstica; de alejamiento social que incluyen el confinamiento y la distancia interpersonal y la vivencia común frente a la pandemia. Aun así, hemos visto los hospitales saturados hasta hacer insuficiente la capacidad de atención, la muerte convertirse en un indicador esperado para cuantificar la amenaza.

Cuando todo se haya superado, el mundo será diferente, el espíritu humano quizás sea más sensible y todos nos habremos lamentado de tener que sentir por primera vez tantas pérdidas para saber cuál es el valor de la solidaridad.

Periodista
Lo Nuevo
comments powered by Disqus