Las afectaciones, provocadas por lluvias inusuales y fuertes vientos que impactaron principalmente el norte y el centro del país, han dejado daños considerables...
- 14/03/2012 01:00
El fácil acceso a las drogas
Para sustentar este artículo realicé un sondeo de opinión sobre la legalización de las drogas, propuesta por el gobierno de Guatemala a los países de la región centroamericana, con la finalidad de disminuir la venta y consumo de estupefacientes. La medición, no científica, se respaldó con la colaboración de 225 personas entre las edades de 25 y 35 años, de ambos sexos, con nivel académico universitario. Resultados: el 84% de los encuestados no está de acuerdo con la legalización de las drogas —llámese drogas blandas o drogas duras— en nuestro país; el resto ‘no sabe’ si es conveniente o no, por falta de información. Dentro de los que dicen ‘no estar de acuerdo con la legalización de las drogas en nuestro país’, a la pregunta: ‘Holanda y Portugal han legalizado el consumo de drogas con resultados satisfactorios, ¿cree que en Panamá podría legalizarse las drogas y con resultados iguales a los países mencionados?’, la opinión de la mayoría se centró en el nivel cultural, educativo y de valores familiares de esos países muy contrarios al nuestro. Además, consideran que el nivel de corrupción, un mal crónico en nuestro país, obstaculiza cualquier forma de adopción en esta materia.
En Holanda la revisión de la Ley del Opio de 1976 introdujo la descriminalización legal del cannabis. La compra y venta de cantidades fuera de las regulaciones no están permitidas. La tenencia de hasta 30 gramos es un delito menor, más de 30 gramos es un delito penal. Los cafés holandeses, es donde se puede comprar una cantidad limitada de cannabis con criterios para la venta: nada de publicidad manifiesta, de drogas duras, de disturbios o alteraciones del orden público, de venta a menores, ni ventas a grandes cantidades.
La mayoría de los propietarios de los cafés compran el cannabis en el mercado ilegal. Es por ello, que en 1996 el gobierno decidió endurecer las directrices para conservar la esencia del modelo. La venta se redujo de hasta 30 gramos a cinco gramos por transacción. La edad mínima de admisión en estos establecimientos pasó de 16 a 18 años; hoy día, se está legislando para aumentar la edad a 20 años. El gobierno habilitó nuevos instrumentos legales para que los municipios pudieran reducir la cantidad de cafés, entre ellos la opción de prohibirlos. La cantidad de estos establecimientos sufrió una reducción drástica: de un pico de 1,500 en los inicios, pasó a 813 en el 2000 hasta llegar a 702 en el 2007.
Hace 12 años Portugal se convirtió en la primera nación occidental en aprobar una despenalización ‘responsable’ a nivel nacional para todos los estupefacientes. Los lugares autorizados para la venta y consumo tienen que ser controlados y bajo el cuidado de un médico de emergencias. A los consumidores se les brinda tratamiento médico y psicológico; igual a los adictos que se les imponen sanciones civiles si hacen caso omiso a las regulaciones. Con esta medida, Portugal tiene la tasa de consumo de estupefacientes más baja del continente. Las patologías relacionadas con las drogas han disminuido considerablemente. Con todo y esto, el narcotráfico continúa siendo una ofensa criminal.
Los argumentos para la legalización o despenalización: única manera de erradicar el narcotráfico; y, cada persona elige cómo quiere llevar su vida y el Estado debe respetar este derecho. La medida busca: reducir el precio de las drogas y la venta y consumo a víctimas inocentes; erradicar los tentáculos de la corrupción y, que los gobiernos dejen de malgastar miles de millones de dólares en el combate a las drogas; conduce a que la sociedad aprenda a convivir con ellas, tal y como lo hace con el alcohol y el cigarrillo. Hay que tomar en consideración que estas sustancias, sin el control debido, son causa de dependencia, adicción, enfermedades, muertes, violencia, crímenes y, acaba con la primera institución de un país: la familia.
El sistema de control implica: etiquetado legal sobre dosis y advertencias médicas; restricciones a la publicidad y en la cantidad comprada; limitaciones de edad; prohibición de venta a personas ebrias y adictas; licencia de usuario especial para la compra. Como se aprecia, la situación no es tan fácil.
Holanda y Portugal son países cuyos habitantes actúan de buena fe. Hay conciencia nacional de evitar lo que pueda dañar a la comunidad. Son respetuosos de las leyes, nadie toma ventaja. No hay ostentación que denote las diferencias económicas y educativas. Los medios de comunicación no tienen contenido amarillista. Se realzan los valores humanos y familiares en sus programas televisivos. Cuentan con programas sociales preventivos y de ayuda a la población en riesgo de romper las leyes. Hay una férrea presencia policial. Estos países están mostrando al mundo que lo malo no es la droga, sino la responsabilidad social y la civilidad de quienes la consumen.
A diferencia de países como el nuestro, devastados por la criminalidad, no tenemos la cultura del buen ciudadano cuando de leyes se trata y, hemos aprendido a cuidarnos de nuestros coterráneos por cualquier tipo de transacción. Aquí la lucha es por quedarse con una tajada del pastel de la corrupción. La desigualdad económica y educativa se refleja a diestro y siniestro.
Con lo antes señalado, ¿Panamá está preparada para asumir la responsabilidad de legalizar o despenalizar el uso de estupefacientes?
ESPECIALISTA DE LA CONDUCTA HUMANA.