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- 06/09/2015 02:00
La razón y la fe
Sobre un artículo publicado recientemente titulado ‘¡Suelten a Dios... por Dios!', firmado por Sabrina Bacal, deseo exponer mi criterio, como una persona de fe, solo con la intención docente que genera mis actuaciones, para expresar mis conceptos al respecto.
Coincido totalmente en que no debemos utilizar nuestra fe religiosa para justificar actuaciones indebidas y mucho menos invocar al Ser Supremo para tergiversar nuestras faltas, errores o delitos. La justicia humana tiene sus parámetros legales y ya sabemos que también tiene sus fallas acomodaticias en todos los lugares de la Tierra, porque vivimos en una leve línea entre el bien y el mal, expuestos a las claudicaciones, de las que solo podemos defendernos aferrándonos al bien, que, para mí, lo encontramos plenamente en la luz de nuestra fe cristiana.
Pero tenemos que cuidarnos mucho al juzgar a otras personas, señora Bacal, en esta ocasión, me manifiesto en desacuerdo con su crítica al señor presidente de mi país, Juan Carlos Varela, por haber mencionado a Dios en su informe anual a la nación y por deducir, que por ser él un hombre de fe podría penalizar ‘con miles de padres nuestros a quienes se enriquecieron del erario'. El presidente Varela es una persona correcta, que merece nuestro respeto y consideración por su nobleza especial y como gobernante cabal. No acepto, tampoco, que disminuya, en su artículo, el valor y significado de la oración que nos enseñó Jesucristo, nuestro redentor, para orar al Padre celestial.
Respecto a usted, señora Bacal, no la conozco personalmente, pero la veo y escucho por televisión y por su acento al hablar deduzco que no es panameña de nacimiento, pero supongo que ha adquirido nuestra nacionalidad. Al respecto, le digo que debemos agradecer a Dios porque aquí los extranjeros encuentran ambiente propicio para conseguir trabajo, hacer negocios, establecerse y prosperar en todos los sentidos. Por mi parte, después de haber vivido ocho años en otro país, al que amo después del mío, y haber viajado a tantos otros, les aseguro a los jóvenes panameños que en ninguno les será fácil conseguir trabajo, de ninguna índole ni menos escribir en periódicos ni trabajar en radio ni televisión.
Mi pequeño país, Panamá, sigue siendo siempre ‘para beneficio del mundo', gracias a Dios.
EX MINISTRA DE EDUCACIÓN.