• 03/03/2026 00:00

Fraude corporativo en la era digital: ¿estamos preparados para el riesgo invisible?

A medida que la digitalización y la inteligencia artificial (IA) penetra cada proceso y la globalización conecta mercados, el fraude corporativo ha dejado de ser un riesgo visible y acotado para convertirse en una amenaza invisible que se mueve a la velocidad de la tecnología. La hiperconectividad multiplicó los vectores de ataque, tensionó los controles tradicionales y abrió espacios donde las técnicas de suplantación de identidad operan de manera coordinada y transnacional.

La evidencia empírica es consistente, ya que, en 2023, el 5 % de todas las transacciones digitales a nivel global se consideró sospechoso de fraude y el volumen de fraude digital sospechoso creció 105 % entre 2019 y 2023, un ritmo superior al de las propias transacciones digitales; según el estudio, TransUnion 2024 State of Omnichannel Fraud Report: Trends and insights for enabling trusted commerce, realizado por la compañía global TransUnion. Esta aceleración obliga a replantear el enfoque: no basta con bloquear después, hay que anticipar.

El fraude ocupacional continúa siendo el delito económico de mayor impacto dentro de las organizaciones; y el informe, Occupational Fraud 2024: A Report To The Nations realizado por la Association of Certified Fraud Examiners (ACFE), estima pérdidas equivalentes al 5 % de los ingresos anuales, con una pérdida media por caso de $145.000 y una duración media de 12 meses antes de detectarse.

América Latina y el Caribe muestran la pérdida media por caso más alta del estudio ($250.000), lo que confirma la necesidad de fortalecer la prevención en entornos donde la presión operativa y la fragmentación de controles facilita la explotación de debilidades.

Mitigación

La salida práctica combina datos, modelos y gobierno. En investigaciones forenses y de eDiscovery, la inteligencia artificial generativa (IA GEN) ya permite acelerar la clasificación y síntesis de grandes volúmenes documentales, recortando de manera sustancial tiempos y costos en comparación con enfoques lineales o con tecnologías asistidas tradicionales.

En revisiones contractuales apoyadas en machine learning, se han reportado ahorros de tiempo que oscilan entre 20 % y 90 % en la etapa de lectura y extracción de cláusulas, lo que ilustra el potencial cuando los modelos se escalan con expertos forenses que curan, controlan calidad y explican hallazgos. Por su parte, la analítica predictiva aplicada al ciclo comercial completo permite anticipar el fraude antes de que ocurra. Los modelos de riesgo, alimentados con señales históricas y en tiempo real, detectan patrones anómalos en onboarding, autenticación y pago que delatan toma de control de cuentas, identidades sintéticas o abuso de promociones.

Hoja de ruta

La respuesta eficaz necesita un marco y la Guía de Gestión del Riesgo de Fraude COSO, ofrece una hoja de ruta para integrar la gestión de fraude al sistema de control interno y a la Gestión de Riesgos Empresariales (ERM por sus siglas en inglés). Consiste en una gobernanza clara y con accountability, evaluación de riesgos por procesos, controles preventivos bien diseñados, investigación y remediación con protocolos y monitoreo.

Para hacer esta transformación, una ruta de 90 días ayuda a pasar de la reacción a la predicción. El primer mes se centra en diagnosticar dónde duele: medir pérdidas, falsos positivos y insult rate, hacer un stresstest de controles críticos y mapear fuentes de datos disponibles (internas y externas) para modelos.

El segundo mes implementa pilotos de alto impacto: aplicar IA GEN en casos activos para acelerar la revisión documental y desplegar un modelo de riesgo que unifique señales en onboarding y transacción. El tercer mes escala lo que funcionó y le pone gobierno, orquesta decisiones combinando reglas, formaliza políticas y controles alineados a COSO, define indicadores clave de riesgo e indicadores operativos, y crea un comité de modelo que vigile sesgo, y aplicabilidad con independencia y criterio técnico.

El fraude corporativo en la era digital no es un problema aislado ni del futuro; es una amenaza sistémica que exige respuestas inmediatas y proactivas. En este contexto la pregunta no es si se debe actuar, sino cuán rápido y con qué profundidad, porque en la era digital, la integridad no es un atributo: es una ventaja competitiva.

*El autor es socio de Asesoría y Consultoría Deloitte Centroamérica, Panamá y República Dominicana
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