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- 06/08/2019 02:00
El género y sus teorías
El género humano está formado por sus creencias básicas, las cuales tienen un rango funcional más emocional que intelectual, porque, a pesar del dogmatismo inherente a estas y de representar la realidad misma para quienes las sostienen, estas ‘verdades' nunca se pueden probar absolutamente, sobre todo las creencias de fe, por ejemplo, la existencia o inexistencia de un Dios infalible y todopoderoso; la predestinación; el libre albedrío; etcétera.
Las teorías, en cambio, pertenecen al rango de las ideas, conceptos que son el resultado del esfuerzo y trabajo del razonamiento humano, pensamientos que muchas veces son antagónicos a las creencias religiosas, por no representar la supuesta realidad de estas.
Pero ¿cómo se forman las creencias? Paradójicamente, en la duda y el escepticismo, o sea, cuando surgen dos creencias antagónicas que invitan a pensar, siendo las diferencias innatas entre los sexos un tema discordante de muy antigua data junto a su variante moderna, la clasificación sexuada del género humano.
El estatus biológico de las personas, con explicaciones anatómicas, fisiológicas, y genéticas, obviamente ponen de manifiesto, física y visualmente, las diferencias y complementariedad de hombres y mujeres, esa dualidad sexual originaria del humano necesaria para perpetuar su especie, aunque hoy la inseminación artificial puede reemplazar la copulación femenino/masculino en la creación de descendientes.
Pero ese ‘determinismo biológico', utilizado para apoyar muchas creencias extremas, tanto religiosas como políticas, basa la esencia del hombre y la mujer solo en su anatomía sexual innata y en los roles y estereotipos masculinos y femeninos que definen como ‘debe ser' una persona a partir de su sexo biológico, sin admitir otras categorías sexuales, dando lugar a prácticas como homofobia, androcentrismo, misandria y misoginia, entre otras aberraciones similares que limitan las libertades individuales.
La idea de que no solo el cuerpo humano y su componente biológico definen la sexualidad humana, sino que otros factores cromosómicos, antropológicos, sociológicos, psicológicos, culturales, etc., interactúan con dimensiones afectivas, espirituales, sociales y conductuales para expresarla, dio lugar a los llamados ‘estudios de género' del siglo XX, tan ligados hoy a los derechos humanos y a la supuesta ‘ideología del género'. Dichos estudios revelaron una pluralidad de modos de humanizar la sexualidad, sin discriminaciones ni prejuicios, incorporando esos otros factores y dimensiones para incluir más categorías sexuales sin limitaciones anatómicas.
Estas ideas han sido criticadas, sin mucha justificación racional, por creyentes religiosos y políticos conservadores, supuestamente por ser una contra realidad artificial y por tener el fin oculto de ‘destruir la familia' y de ser ‘una fuerza diabólica' para deshacer el orden natural impuesto por Dios. No reconocen estos otros factores y dimensiones por considerarlos ‘un colonialismo ideológico y cultural' subversivo, al ser construcciones sociales y culturales que atentan contra la feminidad y masculinidad tradicional.
Si bien no podemos ignorar las cosas comunes a todos para proteger las particularidades de minorías o dar a cada cual lo que pide, sí es necesario reconocer las diferencias de toda persona de cualquiera clasificación sexuada, en igualdad y equidad de oportunidades, recursos, beneficios y acceso a la ley.
EXDIPLOMÁTICO